jueves, enero 17, 2019

Gillette, o cómo insultar a los hombres en aras del feminismo


Estos últimos días ha causado conmoción un anuncio de la marca de rasuradoras Gillette, propiedad de Procter&Gamble desde hace varios años. Las feministas lo amaron, los hombres en general lo odiaron. Lo normal ha sido una reacción de burla de las mujeres hacia los hombres, tachándolos de débiles, frágiles, potenciales criminales y demás. Una suerte de "o estás con nosotros (y eres bueno) o en nuestra contra (y eres de lo peor)". Es decir, un fanatismo irracional que no permite una crítica lógica, racional ni científica, que no deja espacio para posturas intermedias, mucho menos para considerar que la reacción femenina (y feminista) puede estar errada por completo.


¿Qué es lo que muestra este spot en realidad? No, aunque lo digan una y otra vez, no muestra una positiva lucha contra acciones dañinas. Por el contrario, es una oda a la misandria, eficientemente disfrazada, por medio de un recurso a la emoción (empatía, culpa, deuda histórica y demás), de un llamado a ser mejores personas. En este texto, pretendo dejar claro cómo no solo Gillette ha cometido un acto de misandria y feminismo puro (valga la redundancia), sino cómo las mujeres pueden verse afectadas por acciones así de anticientíficas, irracionales y ajenas a toda honestidad intelectual.

Para empezar, el video muestra una serie de acciones, a su juicio, negativas. Estas acciones se asocian a la masculinidad, así, a secas, la cual es vista como algo tóxico y dañino (pues no se ve en la masculinidad actual -reflejada en el video- algo positivo, sino solo algo malo). Se dice que algunos hombres han comenzado a cambiar (es decir, que casi la totalidad son malos, habiendo pocas excepciones); y termina con una frase que invita a la reflexión acerca del comportamiento masculino, como si se tratara de algo que todo hombre debe reflexionar, como si lo hubiera cometido. Un mea culpa, se sea culpable o no, pues de antemano todos lo serían, con la lógica de Gillette. Es decir, a fin de cuentas, se toma la masculinidad como algo que el hombre debe cuestionarse, por ser dañina a priori. Ergo, el ser hombre termina siendo indefectiblemente algo negativo.


¿QUÉ ES LA MASCULINIDAD?

La masculinidad es el comportamiento del hombre en cuanto hombre. Por ende, va unido indefectiblemente a la biología, que es lo que otorga la calidad de hombre. Un hombre es, grosso modo, el homo sapiens nacido con un cuerpo que tenga caracteres urinosexuales masculinos y cromosomas XY. Es el macho de la especie humana, al que le hemos dado el nombre coloquial de "hombre", de la misma forma que al macho bovino le hemos dado el nombre de "toro" (Bos taurus), y al macho equino el nombre de "caballo" (Equus ferus caballus). No podemos separar a priori la "masculinidad" del hombre, como tampoco la "femineidad" de la mujer. Por ende, un ataque a la masculinidad, a priori, es correctamente equiparable a un ataque al hombre en cuanto hombre, en cuanto macho de homo sapiens, salvo prueba en contra. Es decir, estamos hablando de misandria pura y dura, a menos que quien emite este ataque pueda probar lo contrario. Ello le impone una enorme carga de prueba (onus probandi) que debe solventar explícitamente, y no solo asumir como solventada de forma implícita. Por ende, es totalmente lógico, normal y sano que los hombres, en general, se sientan atacados por una publicidad que incurre en un ataque sexista hacia ellos.


¿SE ESTÁ ATACANDO LA MASCULINIDAD?

Se podría decir que Gillette no está atacando la masculinidad en sí, sino la "masculinidad tóxica" solamente, y que ningún hombre "no tóxico" debería sentirse atacado. Este es un lamentable error de pensamiento, pues solo sería así si:

a) Estuviera probado más allá de toda duda razonable la existencia de la "masculinidad tóxica".
b) Los comportamientos señalados en el comercial fueran objetivamente malos.
c) Estos comportamientos fueran parte de la "masculinidad tóxica".

Y sucede que no es así. El comercial no especifica que los malos son solo algunos hombres. De hecho, la asunción es la contraria: que el grueso de los hombres actúa de forma deleznable. Así, se achaca el comportamiento a la masculinidad general, no al subconjunto que representaría la "masculinidad tóxica".

Sí, alguien podría objetar que todos los hombres tienen masculinidad tóxica, pero esto sería una simple afirmación gratuita, ergo algo descartable desde el inicio, sin perjuicio de señalar que sería una muestra palpable de ignorancia de la teoría de conjuntos, ya que si hay una "masculinidad tóxica" existiría necesariamente una "masculinidad no tóxica", siendo ambos elementos del conjunto superior "masculinidad". Objetar que la masculinidad tóxica la tienen la mayoría de los hombres, no todos, tampoco serviría, dado el alegato feminista de que todos somos machistas en cierto grado, por la socialización inevitable en una cultura patriarcal, etc. Esta postura tendría los mismos problemas de la anterior, además de uno propio: ¿cómo podríamos saber a ciencia cierta si la masculinidad mayoritaria la tóxica, y no la minoritaria? ¿quién decide eso? ¿las mujeres? Porque de ser así, estaríamos en un escenario alucinante: Que estaría bien que una mujer le diga a un hombre cómo ser hombre y cómo ejercer su libre albedrío, pero estaría mal que un hombre se lo diga a una mujer. Estaríamos confirmando un sexismo misándrico ipso facto.


CUESTIONES PRELIMINARES

Analicemos unas cuestiones preliminares. El humano es un ser biopsicosocial. Esto significa que es, primero y ante todo, un animal, un ser de carne y hueso, y eso es lo que prima en todo su ser. Al menos somos 49% biología, según varios estudios y metaanálisis [1]. El 51% de nuestro ser se reparte entre la parte psicológica y la social. Ergo, somos principalmente entes biológicos. La sistematización biológica da origen al plano psicológico. Una mente es totalmente reducible al cerebro y su contenido. De la interacción sistémica de las mentes, surgen los conglomerados sociales. Estos tres niveles se retroalimentan, sin embargo, no hay que olvidar la primacía jerárquica en que están ordenados: Primero la biología, luego la psicología, y luego lo social. Por eso mismo, es imposible refutar algo de índole biológico acudiendo netamente al plano psicológico, ni algo psicológico acudiendo netamente a lo social

Habiendo dejado esto en claro, avancemos con otra atingencia pertinente: La biología es amoral. Una perspectiva moral solo es predicable del plano social. Si existiera un solo ser humano en este planeta, no tendría obligaciones éticas ni morales de ningún tipo hacia ningún otro ser vivo. Bien podría tratarlos como mejor le parezca. No existiría poder que pueda compeler la mente humana a amoldarse a cierto código de comportamiento, o que obligue a considerar determinadas contenciones en el diario vivir. Es decir, el plano psicológico persiste independientemente de ética o moral alguna. Y es así como viven los demás animales. El plano biológico, con más razón, está exento de estas consideraciones ético-morales. La biología trata sobre fuerzas ecológicas, interacciones bioquímicas, ADN y más. Que se de la trisomía 21 no es algo antiético. Que exista alguien que nazca con RH negativo no implica nada a nivel moral. Que un león se coma a una gacela es totalmente ajeno a cualquier consideración de estas índoles. Por ende, si una acción o reacción tiene un origen biológico, esta, a priori, carece de toda carga ética y moral. Es posible asignarle carga ética si es que incide en el plano social, si se acuerda intersubjetivamente en la comunidad donde se vive, pero esta carga será meramente subjetiva, sin valor objetivo ni absoluto, y pasible de rechazarse en cualquier momento, sin mayor justificación, pues dicha carga no pasará de una mera opinión compartida.


ANÁLISIS DEL VIDEO

Ahora que hemos aclarado estas cuestiones previas, analicemos el video a detalle. Primero que nada, recordemos los puntos que harían de este video algo válido:

a) Si estuviera probado más allá de toda duda razonable la existencia de la "masculinidad tóxica".
b) Si los comportamientos señalados en el comercial fueran objetivamente malos.
c) Si estos comportamientos fueran parte de la "masculinidad tóxica".

Comenzaré por el punto B, por ser el más importante a este respecto. En el video hay muchos comportamientos que se señalan como malos. Pero, ¿realmente lo son? Tal vez algunos de ellos sí. Veamos:

Acción #1: El video comienza hablando del bullying, y se lo asocia visualmente al hombre en exclusiva (pues no sale ninguna mujer en esos momentos). El bullying tiene un origen biológico. Sirve para establecer la jerarquía y mantenerla, en el marco de una sociedad estratificada. Es especialmente visible en los chimpancés, pero también en los humanos. Además de esto, tiene la utilidad evolutiva de que, usado contra las hembras, permite una mayor descendencia [2]. Así, la idea tradicional de que "si te molesta tanto es porque le gustas" adquiere respaldo científico. Esto también ayudaría a explicar por qué las mujeres están con hombres violentos, e incluso les dan hijos.

Acción #2: El video continúa hablando del acoso sexual, de nuevo, como si el hombre fuera el único responsable de ello. A fin de entender esto, primero debemos entender qué significa "acosar". Para ello, solo podemos acudir a dos fuentes: La legal, o la lingüística. Como la legal varía de un país a otro, y es una ficción producida por un montón de hijos de vecino denominados "congresistas", que no constituyen un cuerpo académico, sino un conglomerado político, lo intelectualmente honesto es decantarse por una fuente más neutra y erudita como la lingüística. Así, lo correcto es acudir al diccionario de la RAE. La primera acepción es "Perseguir, sin darle tregua ni reposo, a un animal o a una persona". La tercera dice "Apremiar de forma insistente a alguien con molestias o requerimientos" [3]. De ello, podemos ver claramente que el acoso implica una extensión en el tiempo. No se puede hablar de insistencia cuando se trata de algo ocurrido una única vez. No se puede perseguir a alguien sin incurrir en una extensión temporal mayor a un simple momento. Por ende, tenemos que se trata de una molestia extendida en el tiempo. En ese sentido, el acoso sexual [4] es definido por la RAE como "acoso que tiene por objeto obtener los favores sexuales de una persona cuando quien lo realiza abusa de su posición de superioridad sobre quien lo sufre". La definición no distingue sexos. Por ende, está mal pensar que el acoso sexual sea el piropo callejero mostrado más adelante en el video (pues es un acto de una única vez), así como asociarlo al hombre por defecto (pues la mujer también puede acosar).

Profundicemos más acerca del mal llamado "acoso sexual". Dejando de lado impresiones subjetivas acerca de este acto, objetivamente hablando lo que tenemos es: Primero, una expresión de soberanía sobre el propio cuerpo. Segundo, un uso de la libertad de expresión, entendida a priori no en forma legal alguna (por lo que interpretaciones legales acerca de la restricción de la misma son inaplicables aquí), sino como la libertad fáctica de poder expresar lo que uno quiera. Tercero, un acto de comunicación. Cuarto, la expresión de un contenido semántico relativo a los atributos de lo observado. Quinto, una intención respecto a la otra persona. Sexto, un determinado tenor en la emisión de dicha expresión. Esos son los elementos constitutivos del "acoso callejero", "piropo" y demás. Ahora que están claramente definidos, podemos pasar a analizarlos.
  • La soberanía sobre el propio cuerpo es algo que no puede restringirse en ninguno de los sexos, so pena de caer en sexismo. La misma libertad que puede argüir la mujer acerca de su soberanía corporal a la hora de vestirse y expresarse como mejor le parezca, la tiene el hombre a la hora de usar sus cuerdas vocales para emitir un aserto. Si se dice que esto no aplica al hombre porque este está usando su cuerpo para invadir el espacio de un tercero, lo mismo se puede decir de la mujer. De la misma forma que podría acusarse al hombre de invadir el espacio de las ondas sonoras alrededor de la mujer, podría acusarse a la mujer de invadir el espacio del espectro visual masculino al vestir con poca ropa. Misma lógica, mismo trato. Si se insiste en que con una cosa se hace daño y con la otra no, cabría preguntarse, ¿cómo se puede afirmar eso? ¿existe una medida objetiva para ello o no? Si se dice que sí, esta debería estar exenta de cualquier subjetividad personal, por lo que cosas como "me intimida", "me hace sentir mal", "me incomoda" no tendrían el menor valor. Si se dice que no, entonces tanto valdría la medida subjetiva femenina como la masculina, haciendo imposible desestimar la medida masculina para ello, cualquiera que esta sea. Solo un hombre podría decir, en este caso, qué le hace daño y qué no, y valdría tanto que dijera que ver mujeres con poca ropa le hace daño, como que la mujer diga que un piropo le hace daño mentalmente. Su cuerpo, su decisión, en ambos casos o en ninguno. Honestidad intelectual, siempre por delante. Por lo tanto, el primer punto no puede usarse para tachar el acto de algo malo.
  • La libertad fáctica de expresión es algo biológico. Tenemos un cuerpo (o mejor dicho, somos un cuerpo), ergo podemos usarlo. Como anteriormente se dejó claro, la biología es amoral y no ética, ergo este segundo punto no puede usarse para tachar de malo el "acoso sexual".
  • El acto de comunicación es un proceso físico, a priori. A posteriori es un proceso lingüístico, y después, y solo condicionalmente, biológico, pues la comunicación puede darse entre dos máquinas (eso es lo que pasa en internet). Se trata de la transmisión de un mensaje codificado en un sustrato físico (ondas, luz, etc.), a través de un medio físico (atmósfera, cables de cobre, fibra óptica, etc.) que involucra a un emisor, y a uno o más receptores. El acto de comunicación, al ser algo físico a priori, y siendo que en sí mismo es ajeno a todo contenido semántico, es amoral y exento de toda dimensión ética. Al igual que con la biología, de la física neta no se sigue obligación ético-moral alguna. De un átomo de carbono no se puede extraer un imperativo categórico. De un quanta no se puede extraer el fin escatológico de la existencia. Un acto de comunicación, en primera instancia, carece de bondad o maldad, incluso en su dimensión lingüística. Se trata simplemente de un proceso de transmisión de información, misma que es medida de acuerdo a lo postulado por Claude Shannon en su Teoría de la Información, desarrollada en los laboratorios Bell hace décadas. El acto de comunicación puede darse entre entes biológicos o no, así que no será necesario, sino meramente contingente, tanto mas cuanto solo en los seres suficientemente inteligentes podría achacársele una dimensión ético-moral, pues solo algunas pocas especies en el cosmos lograrían un desarrollo cerebral suficiente como para formar una dimensión social suficientemente compleja. Así, este tercer punto no puede usarse para tachar de malo el "acoso sexual", a priori ni de forma necesaria.
  • La expresión de un contenido semántico relativo a los atributos de lo observado, o en cristiano, la emisión de un juicio de valor, forma parte de la libertad fáctica (y legal) de expresión y pensamiento. Podemos emitir juicios valorativos de lo que queramos. Como decía Nietzsche, el hombre es el mensure, el ser que todo lo juzga, todo lo mide, todo lo pesa y da valor. Es una prerrogativa psicobiológica, y por tanto, también exenta de todo condicionamiento ético y moral. La mera expresión de un juicio de valor no es algo malo tampoco. Cuando mucho sería un acto de comunicación, y por ende, igualmente exento de parámetros ético-morales. Así, este cuarto punto no puede usarse para tachar de malo el "acoso sexual", a priori ni de forma necesaria.
  • El hecho de expresar una intención respecto a otra persona, a priori, es un acto de comunicación, y por ende, también está exento de condicionamientos éticos y morales. A posteriori, puede indicar un potencial intercurso con la otra persona, lo que implica caer en el ámbito social, donde ahora sí aplican los condicionamientos señalados. Si las intenciones de los otros hacia uno son buenas, no hay forma de efectuar una condena ética o moral. Si son malas, son censurables, sin duda, pero solo serían censurables y rechazables en caso de que impliquen un peligro real y tangible. En este caso, la mera expresión de intenciones no puede usarse para tachar de malo el "acoso sexual". Una mala intención, por el contrario, sí es motivo de censura. Ergo, el problema no es la expresión de una intención, sino simplemente el tener una mala intención, independientemente de cómo sea está definida, siempre y cuando implique un posible daño real y tangible, no subjetivo, imaginario o meramente supuesto.
  • El hecho de tener un determinado tenor en la emisión de una expresión, de nuevo, a priori no es algo malo. Pero como esto es algo que, al igual que lo anterior, incide en el ámbito social, está afecto a la ética y moral. Expresarse con educación y cultura nunca será algo calificable como malo, antiético o inmoral. Expresarse con vulgaridad, es algo censurable, y tan solo malo en cuanto a la efectividad de la comunicación y su valor en la interacción social. Un vulgar será peor visto por los demás que alguien que hable con propiedad. Ergo, el problema aquí es simplemente el tenor de la expresión usada.
Entonces, ¿qué hay de malo en realidad en el "acoso"? Como hemos visto, lo único realmente relevante es si la intención es mala, y la expresión es negativa en toda regla (por ejemplo, vulgar, confrontativa, amenazante, etc.). En el acoso sexual, lo malo es la intención de aprovecharse de alguien haciendo uso de una posición de poder, mediante actos de comunicación donde el contenido semántico de dichas emisiones indique claramente esta intención de coacción en el ámbito sexual, tanto peor si se hace con un tenor vulgar o amenazante. Pero intenciones y expresiones malas las encontramos en muchas otras formas de comunicación, no solo en el "acoso". Ergo, no hay nada en el acoso que sea malo en exclusiva para este fenómeno. El acoso sería una de tantas formas de "comunicación negativa", sin nada en especial en sí mismo, y por ende, nada en específico que combatir. Sería, por ende, un pseudoproblema, una forma falaz de acusar al hombre por algo que no amerita atención especial ni diferente a otras formas de comunicación negativa, como por ejemplo las amenazas directas de agresión física. No sería algo que, a priori, merezca punición carcelaria, sino tan solo una simple reorientación psicolingüística.

Acción #3: Se habla también del movimiento #MeToo. Ese movimiento, nacido en el feminismo, que en un inicio tenía la intención de destapar los problemas femeninos en cierto ámbito, llegó a convertirse en una verdadera cacería de brujas contra los hombres, un auténtico movimiento de misandria. El tema lo he tratado anteriormente en la quinta parte de mi serie "La mentira de la violencia contra la mujer", que recomiendo encarecidamente consultar [5].

Acción #4: Luego se ve a un hombre siendo consolado por una mujer. El mensaje es claro: Un mejor hombre es el que no reprime ni suprime sus emociones. Sin embargo, las cosas no son tan simples. Un nuevo estudio muestra que la supresión emocional ayuda a manejar mejor los eventos negativos, y por ende, traumáticos. La investigación se llevó a cabo en la Universidad de Illinois, campus Urbana-Champaign. En esta, se usó la técnica de MRI para monitorear a 17 individuos. Los resultados han sido publicados en el journal Neuropsychologia. Se comparó la supresión emocional explícita (consciente) con la implícita (inconsciente), y se encontró que ambas reducen la memoria de sucesos negativos, al inhibir la conectividad funcional de áreas que codifican los recuerdos, pero solo la primera es capaz de mejorar el procesamiento de emociones negativas al reducir la actividad de la amígdala, región que ayuda en el procesamiento emocional. Este descubrimiento es especialmente útil a la hora de tratar la depresión clínica, pues los que la padecen tienen menos recursos cognitivos que las personas normales, por lo que la supresión explícita no es una alternativa viable para ellos, pero sí la implícita. Esto también tiene otras connotaciones interesantes: Al día de hoy, el estereotipo masculino es que el hombre debe ser fuerte y no debe llorar. Se le enseña a reprimir y suprimir sus emociones. Dado que biológicamente, por la cantidad de testosterona, el hombre carece del mismo nivel de empatía y sensibilidad que la mujer, y que su canalización emocional es físicamente más rudimentaria, resulta que la crianza tradicional, basada en los estereotipos muchas veces denunciados por las feministas y similares, intuitivamente guía al hombre por la ruta señalada en el estudio. Dado que un hombre normal tiene la suficiente potencia cognitiva para efectuar una supresión emocional explícita, se confirma la validez de la crianza tradicional masculina, al menos a este respecto. Aunque suene extraño, reprimir y suprimir las emociones es algo válido y sano, es la ruta correcta de acción. Por ende, la próxima vez que alguien diga que es irracional, negativo, machista o arcaico decirles a los niños que no lloren y sean fuertes, déjenle saber que dicha forma de crianza es una de las mejores que se le puede dar a un hombre, y que está científicamente avalada [6].

Acción #5: Se muestran escenas de hombres sexualizando a las mujeres, "cosificándolas", y se lo toma como algo negativo. La pregunta es: ¿por qué habría que considerarlo así? Naturalmente los hombres heterosexuales gustan de los atractivos sexuales femeninos, y viceversa. Es algo normal, sano y natural. Lo contrario sería una anomalía, y esta es representada por los asexuales. No se puede pretender que un hombre normal y sano se comporte como una anomalía estadística simplemente porque a algunas personas no les agrada la biología del comportamiento. Pongamos los puntos sobre las íes: Los hombres, biológicamente, prefieren mujeres jóvenes y bonitas. Las mujeres prefieren hombres mayores con alto perfil socioeconómico, según se desprende del estudio "Sex differences in human mate preferences, Evolutionary hypotheses tested in 37 cultures" [7], tal vez el más grande realizado hasta la fecha, con una base de muestra de más de 10,000 individuos alrededor del mundo, recibiendo más de 4,000 citaciones en estudios hasta el día de hoy. Es normal, sano y natural que hombres y mujeres busquen atributos sexuales en el sexo opuesto y gusten de ellos, en toda su extensión. Somos objetos sexuales de los demás, y ello no tiene nada de malo. La mal llamada "cosificación" no es mas que la negativa a aceptar que los humanos somos un paquete de atributos, al igual que una lata de atún en un supermercado. Cuando vamos a un súper, elegimos los productos por su costo, beneficio, calidad, etc. Con las personas es igual. Nos rodeamos de personas que consideramos valiosas, debido a que sus valores, virtudes y forma de ser coinciden con lo que buscamos. Cuando buscamos pareja, buscamos atributos exteriores e interiores. Por eso a muchas mujeres les gustan morenos, a otras blancos, a otras latinos. Son atributos, y podemos escoger. Eso, señoras y señores, es cosificación también, y es lo más normal, sano y natural del mundo.

Acción #6: Se ve también un ejemplo de lo que en el feminismo llaman "mansplaining", que no es más que el genérico comportamiento denominado "paternalismo". El video muestra a un hombre tratando de explicarle a los demás lo que piensa que ha tratado de decir su compañera de trabajo. Se ve a la chica bastante frustrada. Aquí el asunto es muy simple: No hay necesidad de ver algún tipo de violencia contra la mujer, en un comportamiento que les acontece a todos en algún momento de la vida. El paternalismo no distingue de sexos. Por ende, tratar de crear un tipo específico para la mujer, es un sinsentido. Algo resaltable es cuando una mujer intenta ser "maternalista" con el hombre, tratándolo de tonto al explicarle cosas que, a su parecer, no entiende. Eso pasa, por ejemplo, cuando las feministas desean explicarle al hombre cómo ser hombre. Eso se llama "nuevas masculinidades", y lo peor de todo es que son financiadas en muchos países con dinero público. Curioso, e hipócrita por cierto, ese doble estándar: Es violencia cuando sucede de hombre a mujer, pero no lo es en caso inverso.

Acción #7: Se ve también a dos niños jugar a la pelea, y a muchos hombres decir "los niños son niños". Y bueno...es que es así. A diferencia de las mujeres, los hombres tienen una mayor cantidad de testosterona. Aproximadamente entre 8 a 10 veces más [8]. ¡Es obvio que van a ser más agresivos, más violentos! Es algo normal, sano y natural que los animales jueguen a la pelea en su etapa de niñez. Eso sucede no solo con los humanos, sino con otros animales, como los grandes y pequeños felinos. Esos juegos, esas simulaciones de pelea, evolutivamente preparan para una confrontación real en la edad adulta. Es algo biológico, y por ende, como ya dejamos claro, no es posible aplicársele restricciones éticas ni morales. Incluso dejando eso de lado, si los niños pelean, lo mejor que pueden hacer es aprender a defenderse. Un adulto que se limite a evitarle a su hijo las peleas y los conflictos, en lugar de enseñarle a defenderse y enfrentarlos con valor y entereza, le está haciendo un daño muy grave. Huir nunca es la solución a nada. Debemos recordar que una pelea es solo una forma más de resolver conflictos, tan válida como el diálogo o la competencia deportiva. Por ello mismo se crearon los juegos olímpicos. A priori, no hay motivo alguno para ver a mal el tener una pelea. Incluso hay deportes de pelea como el boxeo, y todas las formas de artes marciales. Así, considerando todos lo antedicho, es factible concluir que las peleas no son malas a priori, tanto mas cuanto se usen para la defensa propia o de los seres queridos. La agresividad, en su forma de violencia, o en cualquier otra, es algo inherente, biológico, de tal forma que es inseparable del propio ser. Está bien que los padres enseñen contención, pero ello no debe conducir a la pasividad. Si ante una dificultad le enseñas a tu hijo a huir, no lo estás convirtiendo en un hombre, sino en un cobarde. En el video no se ve una violencia excesiva entre los niños, como para que tengan que intervenir adultos. Se ve un juego inofensivo a todas luces. Aún en el supuesto negado de que ello se tratase de una pelea violenta y peligrosa, el error, y lo que debería cambiarse, es la actitud irresponsable de los padres, que prefieren hacer una parrillada en lugar de cuidar a sus hijos. Y por cierto, ¿las madres dónde están que tampoco cuidan a los niños? Un niño es responsabilidad de dos.

Acción #8: Luego el video muestra a Terry Crews (el musculoso de "The expendables" y del comercial de Rexona) diciendo que los hombres deben responsabilizar a otros hombres. Y se equivoca. Hombres y mujeres deben responsabilizar a los malos, sean del sexo que sean, porque los hombres no son los malos del cuento, y las mujeres no son todas santas palomas. Esto no es una guerra de hombres contra mujeres, y si lo es, no debe serlo. Los criminales son siempre un pequeño, pequeñísimo porcentaje de la sociedad. La guerra es de buenos contra malos. Quien quiera creer que hombre es sinónimo de malo, lo hará por mera misandria, y no con base en la realidad. Y la realidad es que es una aplastante minoría la de hombres malos, y una aplastante mayoría la de hombres buenos, esos que siempre han dado incluso sus vidas por salvar a otros. Parece que esos números no cuentan para algunos.

Acción #9: De allí se siguen varias escenas de hombres actuando como energúmenos (como cuando persiguen al chico), otras actuando como hombres normales (queriendo darle un piropo a una mujer, como padres preocupados por sus hijos en lugar de su parrillada, como padres cuidando de sus hijas pequeñas), mezclando todo en un confuso galimatías visual. El punto es que nada de eso constituye una "masculinidad tóxica". La irresponsabilidad paterna no es masculinidad, es irresponsabilidad personal. El hacer bullying no es masculinidad, es un acto biológico totalmente amoral, propio de personas primitivas, y por ende, infrahumanas. El dar un piropo no es algo tóxico, sino simple libertad fáctica de expresión. Ser vulgar es otra cosa completamente diferente, que nada tiene que ver con la masculinidad.

¿Quieren saber qué sí es masculinidad, la de tipo tradicional? En el video parece que no lo saben. Es comprensible, dado que quien hizo el video es una mujer. En la masculinidad tradicional, al hombre no se le impide llorar. Se le exige que su llanto sea en el momento adecuado, en el lugar adecuado, pues como hombre se suele ser el soporte emocional de nuestras mujeres. En la masculinidad tradicional, el hombre protege con gusto a sus seres queridos, e incluso a extraños. Por eso es que hay muchos videos donde, cuando en la calle una mujer es agredida, quienes la defienden son todos hombres. La mayoría de rescatistas en el mundo son hombres. En la masculinidad tradicional, el hombre no se deja llevar por sus emociones e instintos animales, sino que los controla con aire de caballero. Es masculino el hombre superior, el amo de sí mismo, no el vulgar que dice sandeces en la calle y se comporta como un energúmeno con los demás.

Con esto último, de hecho, abordamos el punto (c). Acudiendo a la realidad, la masculinidad tradicional, la de todos los hombres, la de toda la vida, está compuesta por muchos comportamientos totalmente opuestos a los que se le achacan a la mayoría de hombres en el video. Además, los comportamientos del video, o bien no son nada tóxicos (como los juegos de peleas), o bien no forman parte de la masculinidad, sino de problemas genéricos (generales), no específicos, que pueden afectar a ambos sexos (como el caso del acoso), o bien no son juzgables ética ni moralmente, sino solo excluidos generalmente del comportamiento civilizado por su utilidad negativa actual (como el bullying). Hasta prueba suficiente, no hay motivo para dar por válida la existencia de la "masculinidad tóxica", por mucho que eso pueda molestar a algunos activistas. Y esto, finalmente, abarca el punto (a). Si lo señalado, o no es masculinidad, o no es malo, ergo, no hay elementos achacables a esa supuesta "masculinidad tóxica", ergo tampoco hay motivo para sostener la existencia de la misma.


¿QUÉ ES LO QUE SE HA LOGRADO CON ESTE VIDEO?

Pues muy simple: Se ha retratado a prácticamente todos los hombres como unos monstruos, achacándoles comportamientos nocivos y extremadamente raros, propios de una ínfima minoría de desadaptados; a la vez que se ha satanizado una serie de comportamientos sanos, normales y naturales en hombres heterosexuales, maquinando de esta forma una entidad de etérea malignidad y carente de pruebas denominada "masculinidad tóxica", o simplemente "masculinidad". Se ha dejado de lado el grueso de aportes positivos masculinos a la sociedad, reduciendo la probidad del macho homo sapiens a unas pocas excepciones. Se intenta decirle al hombre que está mal ser hombre, sentirse hombre, actuar como hombre, estar orgulloso de ser hombre, porque ser hombre significa todo lo malo que hay que cambiar. No, el comercial no es un llamado a ser más respetuoso, más compasivo, mejor hombre. Es una satanización del hombre, una generalización absurda, y una culpabilización por cosas que no tienen nada que ver con la masculinidad, por comportamientos negativos que pocos hacen, y por comportamientos normales, sanos y naturales que no tienen absolutamente nada de malo. Es un llamado a arrepentirse de ser hombre, tanto en lo bueno como en lo malo. Un llamado a convertirse en otra cosa. Y como a priori solo se puede ser masculino o femenino, si se pugna por rechazar lo masculino, la conclusión lógica es que se está pugnando por hacer al hombre, femenino. Finalmente, se trata de la vieja dicotomía misándrica: Hombre, masculino = malo // mujer, femenino = bueno. Lo peor es que quienes dicen esto no se están dando cuenta de una cosa: Al atacar a los hombres, al intentar disminuirlos de esta manera, lo único que están haciendo es que se desarrolle un odio hacia lo femenino y hacia las mujeres, pues la exclusión y el ostracismo al que están llevando al varón tiene efectos negativos, y muy peligrosos, bien documentados por la ciencia [9]. Por cosas como estas surgen movimientos como los Incels. Aunque, bueno, curiosamente, quien fundó a los Incels fue una mujer [10].

La violencia contra la mujer no existe. Esa es una falacia y una mentira que ya he desenmascarado hace tiempo [11]. Nadie mata ni violenta a una mujer sola y únicamente por ser mujer, es decir, por ser una hembra homo sapiens con caracteres urinosexuales femeninos y cromosomas XX. Las mujeres son muertas, como los hombres, por mecanismos genéricos de poder, con aplicación según cada sexo, aplicación la cual es total y absolutamente irrelevante para el estudio de las causas. Confundir una aplicación particular con una causa específica es un error que cometen muchas feministas, y que no resiste el menor análisis científico.

No se dejen engañar. Los hombres no son los monstruos que pretende mostrar ese video. Vean a su alrededor. Tienen padres, hermanos, amigos, novios. No son monstruos. No son potenciales violadores ni feminicidas. Todo lo contrario: Si atendemos a los números, serían potenciales salvadores de vidas, de vidas de mujeres. Mujeres como tú. Piénsalo.

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REFERENCIAS

[1] https://www.nature.com/articles/ng.3285
[2] http://www.bbc.com/earth/story/20160822-why-bullying-is-such-a-successful-evolutionary-strategy
[3] http://dle.rae.es/?id=0ZpEHg5
[4] http://dle.rae.es/?id=0ZszPxA
[5] https://reflexiones-irreverentes.blogspot.com/2018/11/mentira-violencia-mujer-5.html
[6] https://medicalxpress.com/news/2018-03-emotional-suppression-memory-negative-events.html
[7] Buss, D. (1989). Sex differences in human mate preferences: Evolutionary hypotheses tested in 37 cultures. Recuperado de https://www.cambridge.org/core/journals/behavioral-and-brain-sciences/article/sex-differences-in-human-mate-preferences-evolutionary-hypotheses-tested-in-37-cultures/0E112ACEB2E7BC877805E3AC11ABC889
[8] Testosterone, Total, Bioavailable, and Free, Serum. Mayo Clinic. Recuperado de https://www.mayomedicallaboratories.com/test-catalog/Clinical+and+Interpretive/83686
[9] https://medicalxpress.com/news/2018-05-social-isolation-brain.html
[10] https://www.bbc.com/mundo/noticias-45355326
[11] https://reflexiones-irreverentes.blogspot.com/2018/12/mentira-violencia-mujer-completo-pdf.html


martes, diciembre 11, 2018

La mentira de la violencia contra la mujer: Serie completa + PDF


La "violencia contra la mujer" es una falacia, una mentira que ha durado demasiado tiempo, y ya es momento de desenmascararla. En este blog he publicado una serie de artículos (7 en total) refutando cada una de las más populares asunciones a este respecto. Dichas asunciones son sostenidas principalmente por quienes adhieren al feminismo, ya sea en organismos públicos o privados, de alcance tanto local, nacional como internacional. Sin embargo, como bien sabe todo aquel que sea versado en lógica y ciencia, la cantidad de personas que crean algo es irrelevante en cuanto al valor veritativo de lo propuesto. O en cristiano: No importa cuantos crean que algo es verdad, eso no lo hace verdad, mas bien lo hace una falacia ad populum o ad numerum.

Si no han leído esta serie, abajo les dejo cada entrega, para que las lean con calma y a su ritmo:
Si desean leer el texto completo, pueden descargarlo en PDF (45 páginas) desde AQUI.

miércoles, noviembre 28, 2018

La mentira de la violencia contra la mujer. Parte 7: Conclusión y posibles objeciones

CONCLUSIÓN



NOTA: Si no has leído el artículo anterior, léelo AQUI.

Hombres y mujeres sufren de muchos tipos de violencia. Es esperable que algunos tipos de violencia sean más ejemplificados por hombres, y algunos otros por mujeres. A la mujer se la viola sexualmente más. Al hombre se lo mata muchísimo más, además de aplicársele muchos otros tipos de violencia en mayor medida. Son dos realidades que debe enfrentar cada sexo, de manera independiente.

Con todo lo que hemos visto hasta ahora, ha quedado claro que los alegatos principales que sustentan la mal llamada “violencia contra la mujer”, carecen de pruebas. La violencia es algo que sufren todos los seres humanos, sean del sexo que sean, y no en razón de su sexo. El sexo no es la causa, cuando mucho entraría en el ámbito de los efectos y las consecuencias, pues cada sexo, cada grupo, e incluso cada persona, vive la violencia de manera diferente, y no por ello eso es un tipo específico de violencia. La diferencia no implica exclusividad, la calidad de especial, único, o la legítima necesidad de diferenciación categorial. Si se va a seleccionar grupos, existen métodos científicos para ello, por ejemplo el Principal Component Analysis, técnica de aprendizaje no supervisado propia del Machine Learning. Teniendo la mejor ciencia a la mano, no caigamos en el error de elevar la subjetividad de algunos a un pedestal, menos aun cuando dicha subjetividad puede, y de hecho causa actualmente, daño a un sexo, simplemente por tener ese sexo. En este caso, el daño lo están recibiendo los hombres. Es hora de dejar el feminismo de lado, y pugnar por una verdadera igualdad, una donde los problemas de todos sean tratados con la importancia que merecen, sin pensar que por el hecho de ser mujer, los problemas son más graves, importantes o urgentes; o por ser hombre, puedes esperar sentado.

Lamentablemente, no hay motivo para creer en la existencia de la llamada “violencia contra la mujer” eso. No hay motivo para aceptar la retórica que la sostiene. Las cifras son claras, al igual que la realidad: Una donde los hombres de todos los tiempos han dado su vida para proteger a la mujer. La "violencia contra la mujer" es una enorme falacia. Una mentira que ha durado demasiado tiempo. Es hora de dejarlo claro, y decirlo con todas sus letras: Al día de hoy, la "violencia contra la mujer” NO EXISTE. Las mujeres sufren problemas que atender y resolver, pero, ni es lo mismo que la “violencia contra la mujer”, ni será posible combatir esos problemas, hasta que dejemos de lado el sentimentalismo y los prejuicios feministas, y nos atengamos estrictamente a la realidad.



POSIBLES OBJECIONES

Objeción: "Estás negando la muerte de X cantidad de mujeres en Z año/periodo/tiempo/etc. Eres un machista y un peligro para las mujeres".
Respuesta: No, simplemente esa cifra es irrelevante, al estar por fuera de un contexto válido. Pon esa cifra en contexto, y verás lo insignificante que es. Las evidencias están allí.

Objeción: "Ese estudio no toma en cuenta X, Y, Z factores, no te puedes fiar de él".
Respuesta: La ciencia se responde con ciencia. Si no te gusta el metaestudio citado, la única forma en que puedes rechazarlo válidamente es hacer un metaestudio que lo refute. Cualquier otra cosa, no pasa de tu opinión subjetiva, ergo, algo inválido e irrelevante.

Objeción: "Negar la violencia contra la mujer es machista".
Respuesta: ¿Y? ¿Qué importa? ¿Qué tiene que ver? Eso no es una respuesta, sino un simple pataleo emocional que no refuta nada. Vuelve con un argumento sustentado en un metaestudio, y hablamos.

Objeción: "Estás minimizando la violencia contra la mujer, todo su sufrimiento y dolor".
Respuesta: No, no lo minimizo, lo niego de tajo. El sufrimiento de las mujeres no es relevante aquí, sino las cifras sustentadas en la realidad. Y la realidad es clara, las cifras lo son. Deja ese sofisma patético para otra ocasión. Las apelaciones emocionales no son pruebas ni argumentos válidos.

Objeción: "Por más que lo niegues, seguirán muriendo mujeres por machistas como tú".
Respuesta: De nuevo, eso no es un argumento, es un simple alegato emocional sin valor, y un torpe ataque personal.

Objeción: "Las estadísticas de X país/lugar/territorio prueban la cantidad de mujeres violentadas, aunque lo niegues"
Respuesta: De nuevo, estadísticas de bajo nivel no son refutación a estadísticas de metaestudios. De la misma forma, las estadísticas de un país no son refutación a las estadísticas globales de un organismo internacional. Si quieres refutar algo de lo dicho, debes traer un metaestudio superior al que refiero, además de estadísticas más importantes y significativas que las emitidas por un organismo internacional de la talla de la ONU, la OMS, o similares.

Objeción: "La violencia contra la mujer no se reduce solo al asesinato por parte de su pareja".
Respuesta: Parcialmente cierto. La mujer sufre violencia, no solo la de pareja, sino de muchos otros tipos. Y no sufre solo violencia física grave, ni siquiera solamente violencia física. El asunto es que ninguno de estos otros tipos y niveles de violencia es realmente clasificable como "violencia contra la mujer" o "violencia de género", puesto que no son de aplicación exclusiva contra las mujeres (sea por parte de los hombres o de otras mujeres); ni tampoco se aplican contra la mujer por su condición de mujer, es decir, de ser humano con un cuerpo que de nacimiento tiene caracteres urinosexuales femeninos y cromosomas XX. La violencia no es exclusiva de un sexo, en su calidad de víctima o victimario. Como ha quedado probado, todos los elementos y causas de la violencia prácticamente no hacen diferencia entre hombres y mujeres, siendo mas bien que el mayor perpetrador de los diferentes tipos de violencia es la mujer, y la mayor víctima es el hombre.

La mentira de la violencia contra la mujer. Parte 6: El infanticidio y el aborto selectivo

¿Y qué hay del infanticidio y aborto selectivo?




NOTA: Si no has leído el artículo anterior, léelo AQUI.

La muerte de niños (infanticidio) está incluida en las cifras sobre homicidio, por lo cual no es necesario hacer mayores precisiones. Lo que sí debe quedar claro es que la muerte sigue afectando grandemente a niños y niñas, por muchos motivos, y como siempre, más a niños que a niñas. En todo caso, hasta ahora no se ha podido probar la muerte de una niña por motivo de su sexo, por lo que no podría tratarse de una forma de “feminicidio infantil”. Incluso si se diera ese caso (considerando que nunca falta un loco en este mundo), los casos de ello serían tan escasos, que serían estadísticamente insignificantes, siendo correcto clasificar estas muertes como simples infanticidios

El aborto o la muerte fetal de nonatos femeninos se deriva del derecho al aborto, que suelen defender las feministas. Si se ve a mal el aborto por razón de sexo, eso significa que se le está dando una dignidad humana desde antes de nacer, en este caso, la categoría de mujer, por lo que esto iría en contra del alegato del aborto como derecho y libertad esencial de la mujer gestante, y de la idea de que el nonato es un ente con inferior dignidad que la mujer adulta, de que es un ente no comparable con un ser humano nacido. Por el contrario, si se mantiene la idea de la validez del aborto, no hay forma ni motivo por el cual criticarlo. La posibilidad y libertad de efectuarlo por el solo deseo de la mujer (o pareja) hace imposible cualquier crítica al motivo del mismo. Ya sea por no ver frustrados sus planes profesionales o académicos, porque el nonato tenga algún problema no letal del que no quieren hacerse responsables (como el síndrome de Down), por el sexo que tenga, o porque simplemente no se desea tener un nuevo hijo, no hay forma de criticar una decisión soberana y personal, cuando desde el inicio se ha dado por válido este proceder.

En resumen: Si se da la plena libertad de abortar, sin razón de causa, es absurdo criticar el sexo como causa del aborto. Si se ve como inválido un motivo para el aborto, cualquiera que sea, entonces se está tirando al tacho la libertad plena de efectuar un aborto, y por ende sería válido establecer restricciones al mismo. Y una razón tan subjetiva como el sexo del nonato es equivalente a otra tan subjetiva como “es pecado” o “no le gusta a (mi) deidad”.

La mentira de la violencia contra la mujer. Parte 5: El acoso sexual

¿Y qué hay del acoso sexual como violencia?




NOTA: Si no has leído el artículo anterior, léelo AQUI.


Ver el “acoso”, de buenas a primeras, como “violencia contra la mujer”, es un grave error. Primero, porque tanto hombres como mujeres podemos ser acosados. No es una realidad exclusiva del sexo femenino. Por eso existen historias y estereotipos de las novias obsesivas, y de chicas que siguen a chicos, tanto que hasta ha llegado al mundo de los memes. Hace unos años existía el meme de la “novia celosa y obsesiva”, que si bien, como todo meme, va tras el humor, refleja una realidad femenina imposible de negar. Segundo, porque no todo es acoso. Hay cosas que al día de hoy se ven a mal, sin que ese rechazo sea fundamentado en un criterio racional y realista. Por ejemplo, el piropo es visto como una forma de acoso, cuando, siendo intelectualmente honestos, no encaja en esa categoría. El piropo no es a priori violencia, sino un uso de la libertad de expresión personal. Es cierto que puede ser incómodo para algunas personas, pero hay que verlo desde una perspectiva lógica, no solo por encima: Incómodo = emoción personal y subjetiva. Y bueno, a partir de una emoción personal y subjetiva no se puede determinar que algo es bueno o malo. Eso sería cometer una falacia de non sequitur.

Recordemos algo: Hoy en día, las mujeres en general, y las feministas en particular, defienden la libertad de usar su cuerpo como les parezca (por ejemplo, para ponerse la ropa que quieran, en cualquier momento y lugar). Ergo, quienes sostienen esto no deberían tener problema alguno en que otro haga uso de esa misma libertad, ¿verdad?...bien, un hombre que mira con deseo a una mujer, está haciendo eso mismo: Usando libremente una parte de su cuerpo (los ojos). Un hombre que emite un piropo (o cualquier sonido) está haciendo ello también: Usando libremente otra parte de su cuerpo (su boca y sus cuerdas vocales). Mismo caso, misma lógica. Esto es lo que se conoce como una isomorfia, y es la base de toda analogía válida.

Intentar objetar este hilo de razonamiento afirmando que esta analogía es falsa, debido a las diferencias entre estos escenarios (aludiendo a la incomodidad, por ejemplo), es inválido, dado que ese alegato no ataca la isomorfia planteada, la cual es ineludible, y por ende, indestructible. Así, o a todos se les reconoce la libertad de uso autónomo de su cuerpo (validando que una chica se pueda poner la ropa que quiera, así como que los hombres puedan mirarla y piropearla cuanto quieran), o no se le reconoce a ninguno (restringiendo el piropo, pero también la libertad de vestimenta).

Insistir en diferente trato para estas situaciones isomorfas, requiere echarse al hombro una astronómica carga de prueba, para, una vez asumida y válidamente cumplida, recién poder tratar diferentemente circunstancias cuya base, a priori, es idéntica. Ello requiere una justificación epistemológica como un Leviatán, que, como es obvio, no puede reducirse a los sentimientos o emociones femeninas, ni a la mera diferencia entre los analogados (las analogías se hacen entre elementos diferentes, sino no serían analogías, para empezar). De hecho, aludir a las diferencias irrelevantes es algo que en lógica se conoce como "falacia casuística". El que algo sea incómodo para una mujer no lo hace malo en sí (non sequitur), ni es suficiente diferencia para descartar la isomorfia planteada (casuística).

Muchas mujeres ya se han dado cuenta de esto. Una mujer no puede tachar de acoso el coqueteo torpe, o la admiración de su belleza. Eso es algo básico en la interacción humana. El que alguien no sepa coquetear, cortejar o seducir no es violencia, es simplemente torpeza, que se soluciona con la debida experiencia. No se puede castigar legalmente la torpeza o la falta de experiencia masculina solo porque no le gusta a las mujeres. Las mujeres que ven en esto acoso y violencia contra la mujer, deben comenzar a madurar, pues en el mundo uno se encuentra de todo, y todo tipo de personas. Parte de la madurez humana consiste en saber manejarse entre las diferentes situaciones que uno se encuentre en la vida, así como saber tomar las cosas como de quien viene. Tomar como algo serio y solemne el piropo de un hombre con el que probablemente nunca más te encuentres en tu vida, es cuando menos ridículo; cuando más, un problema de sensibilidad que podría requerir una consulta con un profesional de la salud mental. Tomar a mal el coqueteo, verlo algo tan normal, sano y natural como si fuera un acto aberrante de violencia, no tiene el menor sentido. El coqueteo está más cerca al romance que a otra cosa. Tal vez no sorprende, por ende, que sean las feministas quienes más estén en contra del amor romántico, y pugnen por cambiarlo por el “amor libre”, es decir, relaciones sin compromiso ni responsabilidad emocional, sino algo como “amigos con derecho”.

Pero vamos más allá. No es solo que se ve a mal que el hombre exhiba formas de acercamiento a la mujer, sino que en similares o iguales circunstancias, al hombre se lo tacha de acosador, violento y peligroso, y es pasible de sanciones legales, así como de terminar con la vida destrozada por efecto de las redes sociales. No es solo eso. Es peor aún: A las mujeres que hacen eso mismo, se las toma como románticas y empoderadas, y cualquier crítica es tomada automáticamente como violencia contra la mujer. Sí, tan extraño, contradictorio e hipócrita como suena. Se ve a mal cuando un hombre coquetea y busca el romance, pero se ve a bien cuando lo hace una mujer. Para muestra un botón: El 18 de abril del 2017, un joven de Murcia, España, vio a una chica en el tren. Al instante se sintió atraído por ella. Dado que no se animó a pedirle sus datos, se dedicó a buscarla, poniendo 4 papeles pegados en la ciudad, y solo 4, confesando su sano y romántico interés, e invitándola a que se conozcan. Al instante, salieron quienes comprendieron la actitud romántica del joven. Algo inadecuada tal vez, pero sin malicia. Sin embargo, no faltaron quienes vieron esto como acoso, machismo y un posible problema psiquiátrico. Y fueron muchos. Los medios crucificaron al joven, quien solo quería conocer a una chica y salir con ella [1], tachándolo de lo peor, sobre todo desde la perspectiva de muchas mujeres feministas [2], e incluso inventando supuestas respuestas de “la chica del tren”. Por fortuna, la verdadera “chica del tren” llegó a ser contactada, y la historia tuvo un final feliz, pues se cayeron bien y se comprometieron a conocerse, una vez los medios se hayan alejado [3].

Como se ve, en caso sea un hombre el romántico, interesado, o “aventurado” en hacer este tipo de búsquedas públicas, automáticamente hay una acusación de machismo y violencia contra la mujer. Pero, ¿qué pasa cuando el caso es a la inversa, cuando es la mujer la que hace este tipo de cosas? Creo que intuyen la respuesta. Y sí, es esta: Simplemente se toma como un acto romántico y de empoderamiento femenino. ¿No creen que existan esos casos? Véanlo ustedes mismos:

Vera Feddersen [4], una berlinesa residente en Dublín, que trabaja para una institución educativa alemana en esa ciudad [5], volaba de Londres a la capital irlandesa en un vuelo de Ryanair, cuando vio entre los pasajeros a un hombre del cual se enamoró a primera vista. Intercambiaron unas cuantas palabras al recoger maletas, pero no pudo obtener sus datos. Así que inició una búsqueda por redes sociales, misma que se volvió viral, tratando de ubicar a su amor platónico. Y bueno, aunque es obvio, Facebook tiene mayor alcance que 4 papeles en la ciudad de Murcia. Pero a ella no se la llamó loca y enferma, mas bien los medios la calificaron como una historia de película romántica [6] [7], y las opiniones al respecto en las redes sociales son casi en su totalidad positivas y de buenos deseos.

Una chica en un bus de Rosario, Argentina, vio a un chico del cual se sintió atraída. No tuvo mejor idea que sacarle una foto sin que él se diera cuenta, y usarla para buscarlo por redes sociales [8]. Al final llegó a dar con el joven en un lapso de 48 horas. Él, en lugar de molestarse y ver esto como acoso, tomó las cosas con humor y mucha educación, rechazando sus avances románticos y deseándole suerte en la búsqueda de su media naranja. En este escenario, si los sexos de los protagonistas hubieran estado invertidos, casi con seguridad se hubiera hablado de una agresión machista, unida a una posible sanción legal por la difusión de su imagen. Pero como se dieron las cosas, no pasó de una anécdota romántica sin mayor consideración de gravedad.

¿Qué estos casos también son violencia y deberían estar prohibidos y/o penados? ¿En serio? Siendo intelectualmente honestos, estos casos, si bien pueden ser ejemplo de comportamiento inapropiado, no constituyen algo malo en sí, pues la intención de los ejecutantes no fue hacer daño, y la acción tampoco generó daño objetivo. Por ende, en vez de ver a mal y como legalmente punibles estos casos, deberíamos verlos como algo inocuo, pues sin duda lo son. No es lo mismo que alguien te busque para matarte, que para invitarte a una cita. Y no podemos tratar ambos casos como si fueran lo mismo. Tampoco tiene sentido punir un coqueteo torpe o el romanticismo. Eso no hace ningún daño. Por más que intenten estirar el término para incluir cualquier suerte de daño subjetivo, invitar a alguien a una cita o similar, objetivamente hablando, no es algo lesivo.

¿Qué la cantidad de mujeres que hacen esto es menor a la de hombres? Pues no hay estadísticas globales de este tipo de casos. Como se comprenderá, los gobiernos no hacen estadísticas de intentos de coqueteo por Facebook, así que no podemos afirmar ello.

¿Qué no es lo mismo empapelar la ciudad que hacer una búsqueda en redes sociales? Bueno, claro que no es lo mismo. En el caso del chico de Murcia, solo fueron 4 papeles. La chica alemana fue directamente a Facebook, y esta red social tiene alcance global. Así que mucho respeto a la privacidad no hubo, y la escala del intento inicial fue claramente dispar.

¿Qué no es lo mismo que lo haga un chico a que lo haga una chica, siendo que si lo hace un chico es machismo? Bueno, eso no tiene sentido, y es mas bien una forma de misandria, al querer denostar a los hombres y sus características (macho) como algo negativo, aunque el acto denostado no tenga relación alguna con ello. Y efectivamente no la tiene. Primero, no hay motivo por el cual afirmar que es diferente cuando lo hace un chico que cuando lo hace una chica. La exposición del otro a escala global es la misma. El deseo de encontrar a la otra persona es la misma. Las ganas de encontrarla no tienen que ser las mismas, eso cae en la esfera particular-subjetiva, y no es juzgable de ninguna manera. Si vemos que un hombre y una mujer hacen lo mismo (una búsqueda global de alguien que les gustó), ¿cómo se va a decir que es diferente? Simplemente no se puede. Cualquier alegato en ese sentido es un intento de construir un escenario ad hoc a favor de la mujer y en detrimento del hombre, y por ende, una falacia que debemos rechazar de antemano. Segundo, que no es ni puede ser machismo algo que hacen hombres y mujeres sin distinción de sexo y sin fundamento en el sexo del otro, más allá de la orientación sexual propia. Buscar a alguien que te gusta no tiene nada que ver con alguna superioridad masculina. Si se dice que ello es ver a la persona buscada como un objeto, y que ello es un comportamiento machista, entonces la mujer que lo hace también lo estaría viendo así, y por ende, ese alegato de machismo se derrumbaría. Si se insiste diciendo que las mujeres también pueden ser machistas, volvemos a lo mismo: Buscar a alguien que te gusta no tiene relación alguna con el machismo. Para decir que las mujeres también son machistas, y tomar como prueba este acto, tendríamos que aceptar de antemano que este acto es machista. Es decir, tendríamos que aceptar un argumento circular. Y no tenemos motivo alguno para hacer esto.

Lo que la evidencia nos deja claro es que esto no es algo que hagan en exclusiva los hombres contra las mujeres. Es algo que hacen unas personas sobre otras personas. Así de simple. Si se va a ver romántico en un caso, lo intelectualmente honesto es verlo romántico en todos. Si se va a ver como acoso en un caso, se debe ver así en todos los demás, sin distinción. Así, lo único a analizar es si efectivamente ese comportamiento es malo o no. Y siendo honestos, no hay algo malo en sí en un avance romántico como este, ni en general, en un avance romántico torpe. Estas historias se han repetido varias veces en el tiempo, y muchas han dado origen a relaciones realmente bonitas. Por ende, siendo que en esto no hay nada de malo en sí, lo correcto es dejar que ocurra, sin satanizarlo, muy a pesar de que se quiera usar estos casos para denostar al varón.

También se suele acusar al hombre de machista, misógino, cosificador y demás por apreciar la belleza femenina. Se ve a mal que los hombres expresen vehementemente su deseo y admiración por un cuerpo esbelto, una figura torneada, unos glúteos bien formados y unos pechos turgentes. Pero claro, solo en el caso del hombre. Cuando es una mujer la que hace esto, es empoderada y libre, y quien ose estar en contra es un machista. ¿No me creen? De nuevo, pruebas en mano, se los demuestro: En la toma de mando de Andrés Manuel López Obrador como nuevo presidente de México, éste tuvo una escolta de cadetes. Uno de ellos resultó muy atractivo para las mujeres, tanto así que buscaron su nombre, datos personales, fotos y demás. Al cadete le pusieron el sobrenombre de “el soldado del amor”. Su nombre verdadero es Giovanni Lizárraga [9]. No faltó la mujer que lo “cosificó”, como dirían en lenguaje feminista; o como se diría de forma normal, lo vio física y sexualmente atractivo [10] [11].

¿Ven ahora que la “cosificación”, el “acoso” y el “hostigamiento por redes sociales” no son algo exclusivo de los hombres? Por ello, es imposible decir que estas acciones son fruto del machismo y la violencia contra la mujer. En realidad son cosas que hacen hombres y mujeres, sin distinción de sexo, sin motivo de sexo (más allá de la orientación sexual), en mayor o menor medida. No hay aquí ninguna “violencia contra la mujer”, de la misma manera en que no la hay en ninguna acción cuya causa sea transversal a los sexos. Insistir en que esto es “violencia contra la mujer”, por ende, es imposible, y solo puede ser sostenido negando la evidencia de la transversalidad de este comportamiento y su motivación. De más está decir que sentirse atraído por alguien bello del sexo opuesto es algo normal, sano y natural, al igual que verlos como objetos en cierta medida. La mal llamada “cosificación” no es más que la sana, normal y natural atracción estético-sexual que experimentamos los seres humanos. Sobra decir que ver a mal y como machismo, algo tan, valga la redundancia, normal, sano y natural, no resiste el menor análisis, y solo puede ser sostenido renunciando a la ciencia, y abrazando discursos que no se sustentan en esta, o que de plano la niegan.

Un grupo de intelectuales francesas, conscientes de la locura de esta situación, han firmado un manifiesto dejando en claro lo que es obvio: El piropo no es acoso [12], y movimientos como el #MeToo han llegado demasiado lejos. Una prueba de ello es el mismo caso Weinstein, donde, si bien se puede apreciar el uso de la posición de poder que un hombre ejerció para conseguir favores sexuales (cosa que es bastante criticada), poco se habla de que las mujeres que aceptaron acostarse con él, básicamente ejercieron la prostitución: Cambiaron sexo, por un beneficio material. Y claro, eso no es criticado, ni es tomado como lo que es: Una muestra del poder femenino, basado en la belleza y el sexo. Una muestra más local y reciente en Latinoamérica es el caso de la actriz Karla Sousa, misma que acusó haber sido víctima de una violación por un productor mexicano hace años, y que ocasionó graves perjuicios laborales y sociales al productor Gustavo Loza, sin prueba alguna de que este la hubiera violado. De hecho, este mostró pruebas de su relación con Karla, refutando así una asociación espuria con la idea de ser una especie de Weinstein mexicano y criminal [13], tanto mas cuanto la misma Karla había dicho que ella se aprovechaba de su belleza para seducir a productores y conseguir papeles [14].

Este no es el único caso de mujeres que se dan cuenta de que el piropo no es acoso, y que hablar de acoso tan a la ligera, es un grave error. El nuevo libro de Marta Lamas (feminista) también da cuenta de ello. Y es interesante que lo diga una feminista de amplia trayectoria como ella, pues de una feminista no es de esperarse un pensamiento así [15].

Personalmente estoy en contra de los "piropos" subidos de tono, de los de tipo albañil. Pero somos adultos, y un adulto psicológicamente sano y normal es capaz de discriminar las cosas, dándole importancia a lo que realmente la tiene, y tomando las cosas como de quien viene. En la vida, no solo nos encontraremos con piropos, sino con toda suerte de problemas y malestares, de opiniones y posturas que no nos gustan, pero no por ello podemos plantear una censura hacia quienes no estén en sintonía con nosotros. Eso no tiene sentido, y de hecho sería altamente dañino para la sociedad. Sería discriminar bien por sexo (misandria), por clase social, por grado de cultura, etc. Si bien no toda discriminación es mala en sí, ya que hasta la inteligencia artificial puede ejercerla [16], hacerlo solo porque no comparten nuestros pensamientos o forma de ver las cosas sería absurdo, y en nada diferente a la inquisición o el nacionalsocialismo alemán. De allí a hacer guetos y comenzar una cacería de brujas, no hay mucho trecho. Y no hay que dudar de cuán irracional puede ser la sociedad al día de hoy. Si en muchos lugares siguen matando gente por ser atea u homosexual, e incluso por rumores de violación o compra-venta de niños que al final resultan falsos, cualquier cosa es esperable.

En la vida hay que saber manejar todo tipo de situaciones. Y que la gente te incomode, es una de ellas. No podemos simplemente poner una censura solo porque quienes se incomodan son mujeres. Ser mujer, es decir, nacer con caracteres urinosexuales femeninos y cromosomas XX, no es algo de una dignidad especial. Es igual de valioso que nacer hombre. Poner leyes o derechos dependiendo del sexo, es básicamente prescribir privilegios. Y se supone que desde el feminismo se lucha por abolir los privilegios masculinos. Poner privilegios femeninos sería convertirse en lo mismo que se busca destruir. Incluso dejando de lado el feminismo, sería absurdo por innecesario y discriminatorio.

La vulgaridad en general debe irse erradicando de la sociedad. No por tonterías de "respeto a la mujer" o evitar la "violencia de género", sino porque la sociedad debe hacerse cada vez más sabia, erudita, intelectual. Y ello implica dejar de lado las formas inferiores de acción. Pero en sí, el piropo, vulgaridades aparte, no es algo que genere un daño objetivo, y por ende, no hay motivo por el cual sostener que debe ser eliminado, que es acoso, y que es “violencia contra la mujer”.

Así las cosas, hay que tener mucho cuidado al hablar de acoso, pues puede terminar confundiéndose algo tan como la capacidad de la libre expresión, el coqueteo y la cortesía, con violencia. Y sin duda, no son lo mismo. Confundirlos, como sucede hoy, infla falazmente las cifras de acoso, y lo mismo sucede con otras cosas, que hoy son calificadas como “violencia contra la mujer”, siendo que en realidad son simplemente violencia, sin etiqueta alguna. De hecho, hablar de “violencia contra la mujer” impide visibilizar la violencia que sufre el hombre, al prestarle especial importancia a la que viven las mujeres, relegando a un plano secundario la violencia “común”, y peor aún, la violencia que pueda sufrir el hombre, aunque esta sea idéntica en características a la que vive la mujer.


[1] “Esto es un poco sicópata”: Busca a chica que vio en el tren y su idea indigna a todos. Recuperado de https://www.rockandpop.cl/2017/04/no-te-das-cuenta-que-esto-es-psicopata-busca-a-chica-que-vio-en-el-tren-y-su-iniciativa-causa-controversia
[2] “No, lo de la chica del tranvía de Murcia no es romántico”. Diario El País. Recuperado de https://elpais.com/elpais/2017/04/28/mujeres/1493373650_777203.html
[3] “Joven que buscaba a la chica que lo ‘enamoró’ en un tren recibe una inesperada respuesta”. Recuperado de https://www.biobiochile.cl/noticias/sociedad/curiosidades/2017/04/29/joven-que-buscaba-a-la-chica-que-lo-enamoro-en-un-tren-recibe-una-inesperada-respuesta.shtml
[4] Just Eat National Takeaway Awards 2017. Recuperado de https://www.beaut.ie/photos/just-eat-national-takeaway-awards-2017-397718. Vera es la chica con vestido negro y saco gris que sale junto a otra chica con vestido azul.
[5] Vera Feddersen, parte del staff de St. Kilian’s Deutsche Schule Dublin. Recuperado de https://www.kilians.com/staff_members/vera-feddersen/img_6512-copy
[6] “Facebook: se enamoró de un hombre en el aeropuerto y pide ayuda para encontrarlo. Recuperado de https://larepublica.pe/ocio/839957-facebook-se-enamoro-de-un-hombre-en-el-aeropuerto-y-pide-ayuda-para-encontrarlo
[7] Vio al hombre de su vida en un avión, no le pidió el teléfono y ahora lo busca en Facebook. Recuperado de https://www.20minutos.es/noticia/2934116/0/hombre-vida-avion-pidio-telefono-facebook
[8] “Se enamoró en el colectivo, lo buscó por Facebook y lo encontró”. Diario Clarín. Recuperado de https://www.clarin.com/sociedad/enamoro-colectivo-busco-Facebook-encontro_0_HkWzckgjD7e.html
[9] “Sensual cadete opaca a AMLO en plena toma de protesta”. Revista TV Notas, Recuperado de http://www.tvnotas.com.mx/virales/sensual-cadete-opaca-amlo-en-plena-toma-de-protesta
[10] “Los comentarios más ‘hot’ de mujeres hacia cadete ‘guapo’ de AMLO”. Recuperado de https://elbigdata.mx/trending/los-comentarios-mas-hot-de-mujeres-hacia-cadete-guapo-de-amlo
[11] “Cadete se robó las miradas durante la posesión de López Obrador como presidente de México”. Recuperado de https://www.pulzo.com/mundo/memes-cadete-robo-miradas-posesion-amlo-PP601589
[12] Catherine Deneuve y un centenar de mujeres francesas denuncian ‘totalitarismo’ de #MeToo. The New York Times. Recuperado de https://www.nytimes.com/es/2018/01/10/francia-metoo-deneuve-balancetonporc
[13] Gustavo Loza difunde mensajes de Karla Souza tras denuncia de agresión sexual. Diario El Comercio. Recuperado de https://elcomercio.pe/tvmas/farandula/gustavo-loza-conversaciones-karla-souza-defender-acusaciones-mexico-noticia-524715
[14] Karla Souza, en 2014: “Cuando veía que a un productor yo le gustaba, lo usaba para recibir un papel”. Sin Embargo MX. Recuperado de https://www.sinembargo.mx/23-02-2018/3389405
[15] Mujeres feministas se manifiestan contra nuevo libro de Marta Lamas por justificar acoso. Página “La Crítica”. Recuperado de http://www.la-critica.org/feminismo/feministas-denuncian-marta-lamas
[16] Could AI robots develop prejudice on their own? EurekAlert. Recuperado de https://www.eurekalert.org/pub_releases/2018-09/cu-car090618.php