Gillette, o cómo insultar a los hombres en aras del feminismo


Estos últimos días ha causado conmoción un anuncio de la marca de rasuradoras Gillette, propiedad de Procter&Gamble desde hace varios años. Las feministas lo amaron, los hombres en general lo odiaron. Lo normal ha sido una reacción de burla de las mujeres hacia los hombres, tachándolos de débiles, frágiles, potenciales criminales y demás. Una suerte de "o estás con nosotros (y eres bueno) o en nuestra contra (y eres de lo peor)". Es decir, un fanatismo irracional que no permite una crítica lógica, racional ni científica, que no deja espacio para posturas intermedias, mucho menos para considerar que la reacción femenina (y feminista) puede estar errada por completo.


¿Qué es lo que muestra este spot en realidad? No, aunque lo digan una y otra vez, no muestra una positiva lucha contra acciones dañinas. Por el contrario, es una oda a la misandria, eficientemente disfrazada, por medio de un recurso a la emoción (empatía, culpa, deuda histórica y demás), de un llamado a ser mejores personas. En este texto, pretendo dejar claro cómo no solo Gillette ha cometido un acto de misandria y feminismo puro (valga la redundancia), sino cómo las mujeres pueden verse afectadas por acciones así de anticientíficas, irracionales y ajenas a toda honestidad intelectual.

Para empezar, el video muestra una serie de acciones, a su juicio, negativas. Estas acciones se asocian a la masculinidad, así, a secas, la cual es vista como algo tóxico y dañino (pues no se ve en la masculinidad actual -reflejada en el video- algo positivo, sino solo algo malo). Se dice que algunos hombres han comenzado a cambiar (es decir, que casi la totalidad son malos, habiendo pocas excepciones); y termina con una frase que invita a la reflexión acerca del comportamiento masculino, como si se tratara de algo que todo hombre debe reflexionar, como si lo hubiera cometido. Un mea culpa, se sea culpable o no, pues de antemano todos lo serían, con la lógica de Gillette. Es decir, a fin de cuentas, se toma la masculinidad como algo que el hombre debe cuestionarse, por ser dañina a priori. Ergo, el ser hombre termina siendo indefectiblemente algo negativo.


¿QUÉ ES LA MASCULINIDAD?

La masculinidad es el comportamiento del hombre en cuanto hombre. Por ende, va unido indefectiblemente a la biología, que es lo que otorga la calidad de hombre. Un hombre es, grosso modo, el homo sapiens nacido con un cuerpo que tenga caracteres urinosexuales masculinos y cromosomas XY. Es el macho de la especie humana, al que le hemos dado el nombre coloquial de "hombre", de la misma forma que al macho bovino le hemos dado el nombre de "toro" (Bos taurus), y al macho equino el nombre de "caballo" (Equus ferus caballus). No podemos separar a priori la "masculinidad" del hombre, como tampoco la "femineidad" de la mujer. Por ende, un ataque a la masculinidad, a priori, es correctamente equiparable a un ataque al hombre en cuanto hombre, en cuanto macho de homo sapiens, salvo prueba en contra. Es decir, estamos hablando de misandria pura y dura, a menos que quien emite este ataque pueda probar lo contrario. Ello le impone una enorme carga de prueba (onus probandi) que debe solventar explícitamente, y no solo asumir como solventada de forma implícita. Por ende, es totalmente lógico, normal y sano que los hombres, en general, se sientan atacados por una publicidad que incurre en un ataque sexista hacia ellos.


¿SE ESTÁ ATACANDO LA MASCULINIDAD?

Se podría decir que Gillette no está atacando la masculinidad en sí, sino la "masculinidad tóxica" solamente, y que ningún hombre "no tóxico" debería sentirse atacado. Este es un lamentable error de pensamiento, pues solo sería así si:

a) Estuviera probado más allá de toda duda razonable la existencia de la "masculinidad tóxica".
b) Los comportamientos señalados en el comercial fueran objetivamente malos.
c) Estos comportamientos fueran parte de la "masculinidad tóxica".

Y sucede que no es así. El comercial no especifica que los malos son solo algunos hombres. De hecho, la asunción es la contraria: que el grueso de los hombres actúa de forma deleznable. Así, se achaca el comportamiento a la masculinidad general, no al subconjunto que representaría la "masculinidad tóxica".

Sí, alguien podría objetar que todos los hombres tienen masculinidad tóxica, pero esto sería una simple afirmación gratuita, ergo algo descartable desde el inicio, sin perjuicio de señalar que sería una muestra palpable de ignorancia de la teoría de conjuntos, ya que si hay una "masculinidad tóxica" existiría necesariamente una "masculinidad no tóxica", siendo ambos elementos del conjunto superior "masculinidad". Objetar que la masculinidad tóxica la tienen la mayoría de los hombres, no todos, tampoco serviría, dado el alegato feminista de que todos somos machistas en cierto grado, por la socialización inevitable en una cultura patriarcal, etc. Esta postura tendría los mismos problemas de la anterior, además de uno propio: ¿cómo podríamos saber a ciencia cierta si la masculinidad mayoritaria la tóxica, y no la minoritaria? ¿quién decide eso? ¿las mujeres? Porque de ser así, estaríamos en un escenario alucinante: Que estaría bien que una mujer le diga a un hombre cómo ser hombre y cómo ejercer su libre albedrío, pero estaría mal que un hombre se lo diga a una mujer. Estaríamos confirmando un sexismo misándrico ipso facto.


CUESTIONES PRELIMINARES

Analicemos unas cuestiones preliminares. El humano es un ser biopsicosocial. Esto significa que es, primero y ante todo, un animal, un ser de carne y hueso, y eso es lo que prima en todo su ser. Al menos somos 49% biología, según varios estudios y metaanálisis [1]. El 51% de nuestro ser se reparte entre la parte psicológica y la social. Ergo, somos principalmente entes biológicos. La sistematización biológica da origen al plano psicológico. Una mente es totalmente reducible al cerebro y su contenido. De la interacción sistémica de las mentes, surgen los conglomerados sociales. Estos tres niveles se retroalimentan, sin embargo, no hay que olvidar la primacía jerárquica en que están ordenados: Primero la biología, luego la psicología, y luego lo social. Por eso mismo, es imposible refutar algo de índole biológico acudiendo netamente al plano psicológico, ni algo psicológico acudiendo netamente a lo social

Habiendo dejado esto en claro, avancemos con otra atingencia pertinente: La biología es amoral. Una perspectiva moral solo es predicable del plano social. Si existiera un solo ser humano en este planeta, no tendría obligaciones éticas ni morales de ningún tipo hacia ningún otro ser vivo. Bien podría tratarlos como mejor le parezca. No existiría poder que pueda compeler la mente humana a amoldarse a cierto código de comportamiento, o que obligue a considerar determinadas contenciones en el diario vivir. Es decir, el plano psicológico persiste independientemente de ética o moral alguna. Y es así como viven los demás animales. El plano biológico, con más razón, está exento de estas consideraciones ético-morales. La biología trata sobre fuerzas ecológicas, interacciones bioquímicas, ADN y más. Que se de la trisomía 21 no es algo antiético. Que exista alguien que nazca con RH negativo no implica nada a nivel moral. Que un león se coma a una gacela es totalmente ajeno a cualquier consideración de estas índoles. Por ende, si una acción o reacción tiene un origen biológico, esta, a priori, carece de toda carga ética y moral. Es posible asignarle carga ética si es que incide en el plano social, si se acuerda intersubjetivamente en la comunidad donde se vive, pero esta carga será meramente subjetiva, sin valor objetivo ni absoluto, y pasible de rechazarse en cualquier momento, sin mayor justificación, pues dicha carga no pasará de una mera opinión compartida.


ANÁLISIS DEL VIDEO

Ahora que hemos aclarado estas cuestiones previas, analicemos el video a detalle. Primero que nada, recordemos los puntos que harían de este video algo válido:

a) Si estuviera probado más allá de toda duda razonable la existencia de la "masculinidad tóxica".
b) Si los comportamientos señalados en el comercial fueran objetivamente malos.
c) Si estos comportamientos fueran parte de la "masculinidad tóxica".

Comenzaré por el punto B, por ser el más importante a este respecto. En el video hay muchos comportamientos que se señalan como malos. Pero, ¿realmente lo son? Tal vez algunos de ellos sí. Veamos:

Acción #1: El video comienza hablando del bullying, y se lo asocia visualmente al hombre en exclusiva (pues no sale ninguna mujer en esos momentos). El bullying tiene un origen biológico. Sirve para establecer la jerarquía y mantenerla, en el marco de una sociedad estratificada. Es especialmente visible en los chimpancés, pero también en los humanos. Además de esto, tiene la utilidad evolutiva de que, usado contra las hembras, permite una mayor descendencia [2]. Así, la idea tradicional de que "si te molesta tanto es porque le gustas" adquiere respaldo científico. Esto también ayudaría a explicar por qué las mujeres están con hombres violentos, e incluso les dan hijos.

Acción #2: El video continúa hablando del acoso sexual, de nuevo, como si el hombre fuera el único responsable de ello. A fin de entender esto, primero debemos entender qué significa "acosar". Para ello, solo podemos acudir a dos fuentes: La legal, o la lingüística. Como la legal varía de un país a otro, y es una ficción producida por un montón de hijos de vecino denominados "congresistas", que no constituyen un cuerpo académico, sino un conglomerado político, lo intelectualmente honesto es decantarse por una fuente más neutra y erudita como la lingüística. Así, lo correcto es acudir al diccionario de la RAE. La primera acepción es "Perseguir, sin darle tregua ni reposo, a un animal o a una persona". La tercera dice "Apremiar de forma insistente a alguien con molestias o requerimientos" [3]. De ello, podemos ver claramente que el acoso implica una extensión en el tiempo. No se puede hablar de insistencia cuando se trata de algo ocurrido una única vez. No se puede perseguir a alguien sin incurrir en una extensión temporal mayor a un simple momento. Por ende, tenemos que se trata de una molestia extendida en el tiempo. En ese sentido, el acoso sexual [4] es definido por la RAE como "acoso que tiene por objeto obtener los favores sexuales de una persona cuando quien lo realiza abusa de su posición de superioridad sobre quien lo sufre". La definición no distingue sexos. Por ende, está mal pensar que el acoso sexual sea el piropo callejero mostrado más adelante en el video (pues es un acto de una única vez), así como asociarlo al hombre por defecto (pues la mujer también puede acosar).

Profundicemos más acerca del mal llamado "acoso sexual". Dejando de lado impresiones subjetivas acerca de este acto, objetivamente hablando lo que tenemos es: Primero, una expresión de soberanía sobre el propio cuerpo. Segundo, un uso de la libertad de expresión, entendida a priori no en forma legal alguna (por lo que interpretaciones legales acerca de la restricción de la misma son inaplicables aquí), sino como la libertad fáctica de poder expresar lo que uno quiera. Tercero, un acto de comunicación. Cuarto, la expresión de un contenido semántico relativo a los atributos de lo observado. Quinto, una intención respecto a la otra persona. Sexto, un determinado tenor en la emisión de dicha expresión. Esos son los elementos constitutivos del "acoso callejero", "piropo" y demás. Ahora que están claramente definidos, podemos pasar a analizarlos.
  • La soberanía sobre el propio cuerpo es algo que no puede restringirse en ninguno de los sexos, so pena de caer en sexismo. La misma libertad que puede argüir la mujer acerca de su soberanía corporal a la hora de vestirse y expresarse como mejor le parezca, la tiene el hombre a la hora de usar sus cuerdas vocales para emitir un aserto. Si se dice que esto no aplica al hombre porque este está usando su cuerpo para invadir el espacio de un tercero, lo mismo se puede decir de la mujer. De la misma forma que podría acusarse al hombre de invadir el espacio de las ondas sonoras alrededor de la mujer, podría acusarse a la mujer de invadir el espacio del espectro visual masculino al vestir con poca ropa. Misma lógica, mismo trato. Si se insiste en que con una cosa se hace daño y con la otra no, cabría preguntarse, ¿cómo se puede afirmar eso? ¿existe una medida objetiva para ello o no? Si se dice que sí, esta debería estar exenta de cualquier subjetividad personal, por lo que cosas como "me intimida", "me hace sentir mal", "me incomoda" no tendrían el menor valor. Si se dice que no, entonces tanto valdría la medida subjetiva femenina como la masculina, haciendo imposible desestimar la medida masculina para ello, cualquiera que esta sea. Solo un hombre podría decir, en este caso, qué le hace daño y qué no, y valdría tanto que dijera que ver mujeres con poca ropa le hace daño, como que la mujer diga que un piropo le hace daño mentalmente. Su cuerpo, su decisión, en ambos casos o en ninguno. Honestidad intelectual, siempre por delante. Por lo tanto, el primer punto no puede usarse para tachar el acto de algo malo.
  • La libertad fáctica de expresión es algo biológico. Tenemos un cuerpo (o mejor dicho, somos un cuerpo), ergo podemos usarlo. Como anteriormente se dejó claro, la biología es amoral y no ética, ergo este segundo punto no puede usarse para tachar de malo el "acoso sexual".
  • El acto de comunicación es un proceso físico, a priori. A posteriori es un proceso lingüístico, y después, y solo condicionalmente, biológico, pues la comunicación puede darse entre dos máquinas (eso es lo que pasa en internet). Se trata de la transmisión de un mensaje codificado en un sustrato físico (ondas, luz, etc.), a través de un medio físico (atmósfera, cables de cobre, fibra óptica, etc.) que involucra a un emisor, y a uno o más receptores. El acto de comunicación, al ser algo físico a priori, y siendo que en sí mismo es ajeno a todo contenido semántico, es amoral y exento de toda dimensión ética. Al igual que con la biología, de la física neta no se sigue obligación ético-moral alguna. De un átomo de carbono no se puede extraer un imperativo categórico. De un quanta no se puede extraer el fin escatológico de la existencia. Un acto de comunicación, en primera instancia, carece de bondad o maldad, incluso en su dimensión lingüística. Se trata simplemente de un proceso de transmisión de información, misma que es medida de acuerdo a lo postulado por Claude Shannon en su Teoría de la Información, desarrollada en los laboratorios Bell hace décadas. El acto de comunicación puede darse entre entes biológicos o no, así que no será necesario, sino meramente contingente, tanto mas cuanto solo en los seres suficientemente inteligentes podría achacársele una dimensión ético-moral, pues solo algunas pocas especies en el cosmos lograrían un desarrollo cerebral suficiente como para formar una dimensión social suficientemente compleja. Así, este tercer punto no puede usarse para tachar de malo el "acoso sexual", a priori ni de forma necesaria.
  • La expresión de un contenido semántico relativo a los atributos de lo observado, o en cristiano, la emisión de un juicio de valor, forma parte de la libertad fáctica (y legal) de expresión y pensamiento. Podemos emitir juicios valorativos de lo que queramos. Como decía Nietzsche, el hombre es el mensure, el ser que todo lo juzga, todo lo mide, todo lo pesa y da valor. Es una prerrogativa psicobiológica, y por tanto, también exenta de todo condicionamiento ético y moral. La mera expresión de un juicio de valor no es algo malo tampoco. Cuando mucho sería un acto de comunicación, y por ende, igualmente exento de parámetros ético-morales. Así, este cuarto punto no puede usarse para tachar de malo el "acoso sexual", a priori ni de forma necesaria.
  • El hecho de expresar una intención respecto a otra persona, a priori, es un acto de comunicación, y por ende, también está exento de condicionamientos éticos y morales. A posteriori, puede indicar un potencial intercurso con la otra persona, lo que implica caer en el ámbito social, donde ahora sí aplican los condicionamientos señalados. Si las intenciones de los otros hacia uno son buenas, no hay forma de efectuar una condena ética o moral. Si son malas, son censurables, sin duda, pero solo serían censurables y rechazables en caso de que impliquen un peligro real y tangible. En este caso, la mera expresión de intenciones no puede usarse para tachar de malo el "acoso sexual". Una mala intención, por el contrario, sí es motivo de censura. Ergo, el problema no es la expresión de una intención, sino simplemente el tener una mala intención, independientemente de cómo sea está definida, siempre y cuando implique un posible daño real y tangible, no subjetivo, imaginario o meramente supuesto.
  • El hecho de tener un determinado tenor en la emisión de una expresión, de nuevo, a priori no es algo malo. Pero como esto es algo que, al igual que lo anterior, incide en el ámbito social, está afecto a la ética y moral. Expresarse con educación y cultura nunca será algo calificable como malo, antiético o inmoral. Expresarse con vulgaridad, es algo censurable, y tan solo malo en cuanto a la efectividad de la comunicación y su valor en la interacción social. Un vulgar será peor visto por los demás que alguien que hable con propiedad. Ergo, el problema aquí es simplemente el tenor de la expresión usada.
Entonces, ¿qué hay de malo en realidad en el "acoso"? Como hemos visto, lo único realmente relevante es si la intención es mala, y la expresión es negativa en toda regla (por ejemplo, vulgar, confrontativa, amenazante, etc.). En el acoso sexual, lo malo es la intención de aprovecharse de alguien haciendo uso de una posición de poder, mediante actos de comunicación donde el contenido semántico de dichas emisiones indique claramente esta intención de coacción en el ámbito sexual, tanto peor si se hace con un tenor vulgar o amenazante. Pero intenciones y expresiones malas las encontramos en muchas otras formas de comunicación, no solo en el "acoso". Ergo, no hay nada en el acoso que sea malo en exclusiva para este fenómeno. El acoso sería una de tantas formas de "comunicación negativa", sin nada en especial en sí mismo, y por ende, nada en específico que combatir. Sería, por ende, un pseudoproblema, una forma falaz de acusar al hombre por algo que no amerita atención especial ni diferente a otras formas de comunicación negativa, como por ejemplo las amenazas directas de agresión física. No sería algo que, a priori, merezca punición carcelaria, sino tan solo una simple reorientación psicolingüística.

Acción #3: Se habla también del movimiento #MeToo. Ese movimiento, nacido en el feminismo, que en un inicio tenía la intención de destapar los problemas femeninos en cierto ámbito, llegó a convertirse en una verdadera cacería de brujas contra los hombres, un auténtico movimiento de misandria. El tema lo he tratado anteriormente en la quinta parte de mi serie "La mentira de la violencia contra la mujer", que recomiendo encarecidamente consultar [5].

Acción #4: Luego se ve a un hombre siendo consolado por una mujer. El mensaje es claro: Un mejor hombre es el que no reprime ni suprime sus emociones. Sin embargo, las cosas no son tan simples. Un nuevo estudio muestra que la supresión emocional ayuda a manejar mejor los eventos negativos, y por ende, traumáticos. La investigación se llevó a cabo en la Universidad de Illinois, campus Urbana-Champaign. En esta, se usó la técnica de MRI para monitorear a 17 individuos. Los resultados han sido publicados en el journal Neuropsychologia. Se comparó la supresión emocional explícita (consciente) con la implícita (inconsciente), y se encontró que ambas reducen la memoria de sucesos negativos, al inhibir la conectividad funcional de áreas que codifican los recuerdos, pero solo la primera es capaz de mejorar el procesamiento de emociones negativas al reducir la actividad de la amígdala, región que ayuda en el procesamiento emocional. Este descubrimiento es especialmente útil a la hora de tratar la depresión clínica, pues los que la padecen tienen menos recursos cognitivos que las personas normales, por lo que la supresión explícita no es una alternativa viable para ellos, pero sí la implícita. Esto también tiene otras connotaciones interesantes: Al día de hoy, el estereotipo masculino es que el hombre debe ser fuerte y no debe llorar. Se le enseña a reprimir y suprimir sus emociones. Dado que biológicamente, por la cantidad de testosterona, el hombre carece del mismo nivel de empatía y sensibilidad que la mujer, y que su canalización emocional es físicamente más rudimentaria, resulta que la crianza tradicional, basada en los estereotipos muchas veces denunciados por las feministas y similares, intuitivamente guía al hombre por la ruta señalada en el estudio. Dado que un hombre normal tiene la suficiente potencia cognitiva para efectuar una supresión emocional explícita, se confirma la validez de la crianza tradicional masculina, al menos a este respecto. Aunque suene extraño, reprimir y suprimir las emociones es algo válido y sano, es la ruta correcta de acción. Por ende, la próxima vez que alguien diga que es irracional, negativo, machista o arcaico decirles a los niños que no lloren y sean fuertes, déjenle saber que dicha forma de crianza es una de las mejores que se le puede dar a un hombre, y que está científicamente avalada [6].

Acción #5: Se muestran escenas de hombres sexualizando a las mujeres, "cosificándolas", y se lo toma como algo negativo. La pregunta es: ¿por qué habría que considerarlo así? Naturalmente los hombres heterosexuales gustan de los atractivos sexuales femeninos, y viceversa. Es algo normal, sano y natural. Lo contrario sería una anomalía, y esta es representada por los asexuales. No se puede pretender que un hombre normal y sano se comporte como una anomalía estadística simplemente porque a algunas personas no les agrada la biología del comportamiento. Pongamos los puntos sobre las íes: Los hombres, biológicamente, prefieren mujeres jóvenes y bonitas. Las mujeres prefieren hombres mayores con alto perfil socioeconómico, según se desprende del estudio "Sex differences in human mate preferences, Evolutionary hypotheses tested in 37 cultures" [7], tal vez el más grande realizado hasta la fecha, con una base de muestra de más de 10,000 individuos alrededor del mundo, recibiendo más de 4,000 citaciones en estudios hasta el día de hoy. Es normal, sano y natural que hombres y mujeres busquen atributos sexuales en el sexo opuesto y gusten de ellos, en toda su extensión. Somos objetos sexuales de los demás, y ello no tiene nada de malo. La mal llamada "cosificación" no es mas que la negativa a aceptar que los humanos somos un paquete de atributos, al igual que una lata de atún en un supermercado. Cuando vamos a un súper, elegimos los productos por su costo, beneficio, calidad, etc. Con las personas es igual. Nos rodeamos de personas que consideramos valiosas, debido a que sus valores, virtudes y forma de ser coinciden con lo que buscamos. Cuando buscamos pareja, buscamos atributos exteriores e interiores. Por eso a muchas mujeres les gustan morenos, a otras blancos, a otras latinos. Son atributos, y podemos escoger. Eso, señoras y señores, es cosificación también, y es lo más normal, sano y natural del mundo.

Acción #6: Se ve también un ejemplo de lo que en el feminismo llaman "mansplaining", que no es más que el genérico comportamiento denominado "paternalismo". El video muestra a un hombre tratando de explicarle a los demás lo que piensa que ha tratado de decir su compañera de trabajo. Se ve a la chica bastante frustrada. Aquí el asunto es muy simple: No hay necesidad de ver algún tipo de violencia contra la mujer, en un comportamiento que les acontece a todos en algún momento de la vida. El paternalismo no distingue de sexos. Por ende, tratar de crear un tipo específico para la mujer, es un sinsentido. Algo resaltable es cuando una mujer intenta ser "maternalista" con el hombre, tratándolo de tonto al explicarle cosas que, a su parecer, no entiende. Eso pasa, por ejemplo, cuando las feministas desean explicarle al hombre cómo ser hombre. Eso se llama "nuevas masculinidades", y lo peor de todo es que son financiadas en muchos países con dinero público. Curioso, e hipócrita por cierto, ese doble estándar: Es violencia cuando sucede de hombre a mujer, pero no lo es en caso inverso.

Acción #7: Se ve también a dos niños jugar a la pelea, y a muchos hombres decir "los niños son niños". Y bueno...es que es así. A diferencia de las mujeres, los hombres tienen una mayor cantidad de testosterona. Aproximadamente entre 8 a 10 veces más [8]. ¡Es obvio que van a ser más agresivos, más violentos! Es algo normal, sano y natural que los animales jueguen a la pelea en su etapa de niñez. Eso sucede no solo con los humanos, sino con otros animales, como los grandes y pequeños felinos. Esos juegos, esas simulaciones de pelea, evolutivamente preparan para una confrontación real en la edad adulta. Es algo biológico, y por ende, como ya dejamos claro, no es posible aplicársele restricciones éticas ni morales. Incluso dejando eso de lado, si los niños pelean, lo mejor que pueden hacer es aprender a defenderse. Un adulto que se limite a evitarle a su hijo las peleas y los conflictos, en lugar de enseñarle a defenderse y enfrentarlos con valor y entereza, le está haciendo un daño muy grave. Huir nunca es la solución a nada. Debemos recordar que una pelea es solo una forma más de resolver conflictos, tan válida como el diálogo o la competencia deportiva. Por ello mismo se crearon los juegos olímpicos. A priori, no hay motivo alguno para ver a mal el tener una pelea. Incluso hay deportes de pelea como el boxeo, y todas las formas de artes marciales. Así, considerando todos lo antedicho, es factible concluir que las peleas no son malas a priori, tanto mas cuanto se usen para la defensa propia o de los seres queridos. La agresividad, en su forma de violencia, o en cualquier otra, es algo inherente, biológico, de tal forma que es inseparable del propio ser. Está bien que los padres enseñen contención, pero ello no debe conducir a la pasividad. Si ante una dificultad le enseñas a tu hijo a huir, no lo estás convirtiendo en un hombre, sino en un cobarde. En el video no se ve una violencia excesiva entre los niños, como para que tengan que intervenir adultos. Se ve un juego inofensivo a todas luces. Aún en el supuesto negado de que ello se tratase de una pelea violenta y peligrosa, el error, y lo que debería cambiarse, es la actitud irresponsable de los padres, que prefieren hacer una parrillada en lugar de cuidar a sus hijos. Y por cierto, ¿las madres dónde están que tampoco cuidan a los niños? Un niño es responsabilidad de dos.

Acción #8: Luego el video muestra a Terry Crews (el musculoso de "The expendables" y del comercial de Rexona) diciendo que los hombres deben responsabilizar a otros hombres. Y se equivoca. Hombres y mujeres deben responsabilizar a los malos, sean del sexo que sean, porque los hombres no son los malos del cuento, y las mujeres no son todas santas palomas. Esto no es una guerra de hombres contra mujeres, y si lo es, no debe serlo. Los criminales son siempre un pequeño, pequeñísimo porcentaje de la sociedad. La guerra es de buenos contra malos. Quien quiera creer que hombre es sinónimo de malo, lo hará por mera misandria, y no con base en la realidad. Y la realidad es que es una aplastante minoría la de hombres malos, y una aplastante mayoría la de hombres buenos, esos que siempre han dado incluso sus vidas por salvar a otros. Parece que esos números no cuentan para algunos.

Acción #9: De allí se siguen varias escenas de hombres actuando como energúmenos (como cuando persiguen al chico), otras actuando como hombres normales (queriendo darle un piropo a una mujer, como padres preocupados por sus hijos en lugar de su parrillada, como padres cuidando de sus hijas pequeñas), mezclando todo en un confuso galimatías visual. El punto es que nada de eso constituye una "masculinidad tóxica". La irresponsabilidad paterna no es masculinidad, es irresponsabilidad personal. El hacer bullying no es masculinidad, es un acto biológico totalmente amoral, propio de personas primitivas, y por ende, infrahumanas. El dar un piropo no es algo tóxico, sino simple libertad fáctica de expresión. Ser vulgar es otra cosa completamente diferente, que nada tiene que ver con la masculinidad.

¿Quieren saber qué sí es masculinidad, la de tipo tradicional? En el video parece que no lo saben. Es comprensible, dado que quien hizo el video es una mujer. En la masculinidad tradicional, al hombre no se le impide llorar. Se le exige que su llanto sea en el momento adecuado, en el lugar adecuado, pues como hombre se suele ser el soporte emocional de nuestras mujeres. En la masculinidad tradicional, el hombre protege con gusto a sus seres queridos, e incluso a extraños. Por eso es que hay muchos videos donde, cuando en la calle una mujer es agredida, quienes la defienden son todos hombres. La mayoría de rescatistas en el mundo son hombres. En la masculinidad tradicional, el hombre no se deja llevar por sus emociones e instintos animales, sino que los controla con aire de caballero. Es masculino el hombre superior, el amo de sí mismo, no el vulgar que dice sandeces en la calle y se comporta como un energúmeno con los demás.

Con esto último, de hecho, abordamos el punto (c). Acudiendo a la realidad, la masculinidad tradicional, la de todos los hombres, la de toda la vida, está compuesta por muchos comportamientos totalmente opuestos a los que se le achacan a la mayoría de hombres en el video. Además, los comportamientos del video, o bien no son nada tóxicos (como los juegos de peleas), o bien no forman parte de la masculinidad, sino de problemas genéricos (generales), no específicos, que pueden afectar a ambos sexos (como el caso del acoso), o bien no son juzgables ética ni moralmente, sino solo excluidos generalmente del comportamiento civilizado por su utilidad negativa actual (como el bullying). Hasta prueba suficiente, no hay motivo para dar por válida la existencia de la "masculinidad tóxica", por mucho que eso pueda molestar a algunos activistas. Y esto, finalmente, abarca el punto (a). Si lo señalado, o no es masculinidad, o no es malo, ergo, no hay elementos achacables a esa supuesta "masculinidad tóxica", ergo tampoco hay motivo para sostener la existencia de la misma.


¿QUÉ ES LO QUE SE HA LOGRADO CON ESTE VIDEO?

Pues muy simple: Se ha retratado a prácticamente todos los hombres como unos monstruos, achacándoles comportamientos nocivos y extremadamente raros, propios de una ínfima minoría de desadaptados; a la vez que se ha satanizado una serie de comportamientos sanos, normales y naturales en hombres heterosexuales, maquinando de esta forma una entidad de etérea malignidad y carente de pruebas denominada "masculinidad tóxica", o simplemente "masculinidad". Se ha dejado de lado el grueso de aportes positivos masculinos a la sociedad, reduciendo la probidad del macho homo sapiens a unas pocas excepciones. Se intenta decirle al hombre que está mal ser hombre, sentirse hombre, actuar como hombre, estar orgulloso de ser hombre, porque ser hombre significa todo lo malo que hay que cambiar. No, el comercial no es un llamado a ser más respetuoso, más compasivo, mejor hombre. Es una satanización del hombre, una generalización absurda, y una culpabilización por cosas que no tienen nada que ver con la masculinidad, por comportamientos negativos que pocos hacen, y por comportamientos normales, sanos y naturales que no tienen absolutamente nada de malo. Es un llamado a arrepentirse de ser hombre, tanto en lo bueno como en lo malo. Un llamado a convertirse en otra cosa. Y como a priori solo se puede ser masculino o femenino, si se pugna por rechazar lo masculino, la conclusión lógica es que se está pugnando por hacer al hombre, femenino. Finalmente, se trata de la vieja dicotomía misándrica: Hombre, masculino = malo // mujer, femenino = bueno. Lo peor es que quienes dicen esto no se están dando cuenta de una cosa: Al atacar a los hombres, al intentar disminuirlos de esta manera, lo único que están haciendo es que se desarrolle un odio hacia lo femenino y hacia las mujeres, pues la exclusión y el ostracismo al que están llevando al varón tiene efectos negativos, y muy peligrosos, bien documentados por la ciencia [9]. Por cosas como estas surgen movimientos como los Incels. Aunque, bueno, curiosamente, quien fundó a los Incels fue una mujer [10].

La violencia contra la mujer no existe. Esa es una falacia y una mentira que ya he desenmascarado hace tiempo [11]. Nadie mata ni violenta a una mujer sola y únicamente por ser mujer, es decir, por ser una hembra homo sapiens con caracteres urinosexuales femeninos y cromosomas XX. Las mujeres son muertas, como los hombres, por mecanismos genéricos de poder, con aplicación según cada sexo, aplicación la cual es total y absolutamente irrelevante para el estudio de las causas. Confundir una aplicación particular con una causa específica es un error que cometen muchas feministas, y que no resiste el menor análisis científico.

No se dejen engañar. Los hombres no son los monstruos que pretende mostrar ese video. Vean a su alrededor. Tienen padres, hermanos, amigos, novios. No son monstruos. No son potenciales violadores ni feminicidas. Todo lo contrario: Si atendemos a los números, serían potenciales salvadores de vidas, de vidas de mujeres. Mujeres como tú. Piénsalo.

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REFERENCIAS

[1] https://www.nature.com/articles/ng.3285
[2] http://www.bbc.com/earth/story/20160822-why-bullying-is-such-a-successful-evolutionary-strategy
[3] http://dle.rae.es/?id=0ZpEHg5
[4] http://dle.rae.es/?id=0ZszPxA
[5] https://reflexiones-irreverentes.blogspot.com/2018/11/mentira-violencia-mujer-5.html
[6] https://medicalxpress.com/news/2018-03-emotional-suppression-memory-negative-events.html
[7] Buss, D. (1989). Sex differences in human mate preferences: Evolutionary hypotheses tested in 37 cultures. Recuperado de https://www.cambridge.org/core/journals/behavioral-and-brain-sciences/article/sex-differences-in-human-mate-preferences-evolutionary-hypotheses-tested-in-37-cultures/0E112ACEB2E7BC877805E3AC11ABC889
[8] Testosterone, Total, Bioavailable, and Free, Serum. Mayo Clinic. Recuperado de https://www.mayomedicallaboratories.com/test-catalog/Clinical+and+Interpretive/83686
[9] https://medicalxpress.com/news/2018-05-social-isolation-brain.html
[10] https://www.bbc.com/mundo/noticias-45355326
[11] https://reflexiones-irreverentes.blogspot.com/2018/12/mentira-violencia-mujer-completo-pdf.html


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