La mentira de la violencia contra la mujer. Parte 1: Violencia de pareja (I)




El 25 de noviembre de todos los años se celebra el "Día de la no violencia contra la mujer". Un día que, si bien es llamado a concientizar sobre la violencia que viven las mujeres, lo hace de una manera sesgada, errada, y sobre todo, anticientífica y falaz. Para hablar de un fenómeno, este debe ponerse en contexto. Y poniendo en contexto la violencia como fenómeno, queda claro que hablar solo de violencia contra la mujer, como si esta fuera algo especial, y especialmente grave, es un gran error.

¿Por qué deberíamos hablar sólo de violencia contra la mujer? ¿Por qué deberíamos concientizar sólo sobre este día? ¿Por qué deberíamos tomar esto como algo legítimamente diferenciable? ¿Por qué siquiera hablar de este tema? ¿Es válido ello? Lamentablemente, la respuesta es negativa en todos los extremos.



¿Qué es la violencia contra la mujer?

Para empezar, definamos bien el asunto. La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, suscrita por la Asamblea General de la ONU en 1993, define este tipo de violencia de la siguiente manera [1]:

Artículo 1: A los efectos de la presente Declaración, por "violencia contra la mujer" se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.

Artículo 2: Se entenderá que la violencia contra la mujer abarca los siguientes actos, aunque sin limitarse a ellos:

a) La violencia física, sexual y sicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación;

b) La violencia física, sexual y sicológica perpetrada dentro de la comunidad en general, inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares, la trata de mujeres y la prostitución forzada;

c) La violencia física, sexual y sicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra.

Empecemos por dejar algunas cosas claras. Para empezar, debemos tener siempre presente que los organismos internacionales, en sus declaraciones, resoluciones y demás, no son en absoluto entes científicos, con muy pocas excepciones. Así, las declaraciones que hagan, sobre todo en el tema de derechos y libertades, debe tomarse como lo que es: La opinión de un organismo internacional. Una opinión. Nada más. No es una verdad universal, ni un asunto objetivamente ético o moral. Es, a priori, simplemente la opinión de muchos hijos de vecino. A posteriori, si los pronunciamientos están respaldados por el mundo científico y pruebas fácticas, sus dichos tendrán un mayor valor. Sin embargo, a diferencia de los dichos, declaraciones, resoluciones y similares, estos organismos también hacen uso del STEM, en forma de uso y desarrollo de herramientas computacionales y estadísticas. En este caso, dichos organismos sí tienen cierta autoridad en la materia, en cuanto al conocimiento de sus propias herramientas, así como a la validez de sus estadísticas, pues tienen a la mano, más que ningún gobierno individual, los datos de todo el globo, siendo así que realmente podemos tomar con autoridad descriptiva y prescriptiva sus resultados estadísticos.

Así las cosas, analicemos esta declaración de la ONU, para ver cuáles son los puntos donde tiene autoridad, y donde no la tiene. La “violencia contra la mujer, básicamente, consiste en lo siguiente:
  • Pertenencia de la víctima al sexo femenino (no género, ojo).
  • Violencia que sucede en la vida pública o privada.
  • Violencia física, psicológica o sexual.
  • Perpetrada por la familia, la pareja, la comunidad o el estado.
Como se ve, lo básico de la violencia contra la mujer, salvo el hecho de que la víctima sea mujer, es común a ambos sexos. Tanto hombres como mujeres pueden sufrir violencia física, sexual o psicológica, en público o privado, perpetrada por la pareja, familia o el estado. Es decir, a priori, lo que tenemos no es un legítimo tópico de violencia específica, sino una formulación ad hoc, un simple deseo de separar la violencia de todos los días, y hacerla especial, solo porque la sufren las mujeres. A priori, esto es discriminatorio contra los hombres, por cuanto el interés de organismos internacionales y gobiernos nacionales pasa por eliminar la violencia contra la mujer, la cual, como vemos, principalmente es la violencia de todos los días que vive la mujer, y sólo la mujer. Aunque el hombre viva también cotidianamente esos tipos generales de violencia, no hay interés alguno en afrontarlo como un problema serio. Eso, sin duda, es calificable como misandria.

Alguien podría decir “la violencia que sufre la mujer es diferente a la que sufre el hombre, es específica, por lo que, aunque en general pueda tratarse como lo mismo, siendo específicos, no es igual”. Bien, el asunto es que esto es total y absolutamente irrelevante. ¿por qué? Pues porque la violencia que sufren hombre y mujeres no tiene que ser específicamente igual. En serio, no tiene que serla, de la misma manera que no es necesario que la violencia que vive cada uno de nosotros deba ser igual para poder catalogar cómo un grupo, una comunidad, un país, sufre ciertos tipos de violencia. Clasificar la violencia por casos especialísimos es un sinsentido, tanto mas cuanto esa clasificación no procede de un paradigma científico, sino mas bien de alegatos de grupos sociales, los cuales, basados en la indignación por lo que creen injusto, pugnan por un cambio de condiciones. Es decir, se trata de algo basado en el emocionalismo, no en la imparcialidad, la lógica, la ciencia y la realidad vista con desapasionamiento y honestidad intelectual. Ya desde allí deberíamos ser capaces de desechar esta formulación de “violencia contra la mujer”, dado su base no científica de asir este punto, y siquiera tenerlo en cuenta. Pero por mor de la mejor explicación, seguiremos adelante en el análisis de este concepto. Y no, esto no es un intento de falacia genética, pues no se está tachando algo debido a su origen, o descartándolo debido a ello. Simplemente se está comprobando que algo es, a priori, anticientífico o pseudocientífico, por lo cual no debería ser tomado en cuenta a la hora de intentar hacer ciencia, o de utilizar la misma a la hora de hablar de la realidad.

Pongamos las cosas en contexto: La violencia no es solo física. Es un espectro de acciones que, en última instancia, hace daño a la otra persona, e incluso al que la comete. Todos estamos expuestos a ella, en diferente proporción, sin duda. El asunto es que, de la diferencia de proporciones en sí, no se sigue necesariamente que se puede llamar “violencia de X”. de ser ese el caso, cualquier tipo de violencia en el que el porcentaje sea mayor hacia un lado que hacia el otro, podría calificarse como un nuevo subtipo de violencia. Y no es así, incluso aunque la diferencia sea grande. Recordemos el inicio de la definición de “violencia contra la mujer”. El componente principal es que esta sea cometida con base en su seso femenino, es decir, por su condición de mujer. Así, eso descarta la simple preponderancia porcentual como factor para determinar que algo es un tipo específico de violencia, o de clasificación específica de cualquier tipo (pues las cifras son solo eso, cifras, sin independencia ontológica ni deseo propio de tirarse más hacia un lado que hacia el otro).

Pero, ¿qué pasa cuando la diferencia porcentual es mucha, estando evidentemente sesgada hacia un lado? ¿Aun así no sería legítimo hablar de violencia contra la mujer? Pues, francamente, no. No tiene lógica, y no se sigue de una diferencia porcentual, cualquiera que sea, que se trate de algo exclusivo de cierto grupo. Siendo que el tipo de violencia se de en ambos grupos, con mayor o menor incidencia en uno u otro, eso simplemente es la prueba de que los factores de la misma actúan en ambos, y que un grupo es más o menos vulnerable que el otro. Pero ello no significa nada en especial, a priori. Por ejemplo, el homicidio es algo que marcadamente sufren más los hombres que las mujeres. La violación sexual, hasta las cifras que tenemos, es un problema más femenino que masculino. Sin embargo, hay mujeres que matan a hombres, así como mujeres que violan a hombres. Para cada caso, los factores causales son prácticamente los mismos, con alguna puntualización propia de las diferencias psicobiológicas de cada sexo. Pero sería imposible, siendo intelectualmente honestos, calificar como “violencia contra el hombre” el homicidio común, y de “violencia contra la mujer” la violación común. Lamentablemente, los organismos internacionales tratan la violación femenina como parte de la violencia contra la mujer. Pero con esa misma lógica, también lo sería el asesinato, y por extensión, la violación masculina. El hecho de que estos organismos, y los distintos países, no lo hagan, solo deja claro el punto que referí al inicio: No estamos hablando de un colectivo científico, y por ende, no es esperable que se use la honestidad intelectual en toda su extensión. Es un fallo de esos organismos y de los estados parte, sin duda.

Poniendo otro ejemplo, los hombres tienen mayor incidencia de síntomas más graves en cuanto se enferman, incluso de cosas tan simples como un resfriado; asimismo, de tener síntomas más graves que las mujeres, debido a su mayor cantidad de testosterona, la cual debilita su sistema inmune [2]. ¿por eso deberíamos calificar esto como un “problema de salud masculino”? Para nada. Simplemente son diferencias que deben ser estudiadas, sin apasionamientos, para tratar de ayudar a la población que está siendo víctima de una menor calidad de salud. De la misma forma sucede con los ancianos, niños, etc. Cada uno tiene su área de salud especializada, pero todos son problemas importantes. Diferentes pero importantes. Ninguno es más especial que el otro simplemente por ser hombres, mujeres, niños o ancianos. Un problema de salud es tal, entre otras cosas, por su alta incidencia y al daño que hace a la población en general. En este caso, podemos asumir que un problema de violencia debería ser visto de la misma forma: No conforme a quiénes lo sufran más o no, sino en cuanto a su gravedad y daño objetivo. Y solucionarlo implica emprender medidas preventivas, reactivas y correctivas. Implica no solo atacar la consecuencia, sino la causa, pues sin atacar esta última, la violencia solo será paliada, no eliminada. Sin embargo, ir directo a la causa implica desasirse de esta dinámica de especificidad por sexos, y tratar los factores que, en mayor o menor medida, afectan a ambos, sin importar sus expresiones específicas, que entran en el campo de las consecuencias.

El asunto es que las causas son prácticamente las mismas para hombres y mujeres. El varón es, en el imaginario común, el mayor perpetrador de violencia, sobre todo de violencia íntima (término que incluye todo tipo de violencia a producirse en el círculo íntimo, sea familiar, de pareja, etc.). La violencia íntima de pareja (VIP/IPV en inglés), o simplemente violencia de pareja, suele ser tal vez el ámbito donde más se asume la preponderancia dañina masculina. Pero ¿es esto cierto? Siendo intelectualmente honestos, y acudiendo a la ciencia, la respuesta es un rotundo NO. Ateniéndonos a las pruebas, la violencia de pareja, a nivel físico, es cuando menos igual de hombres hacia mujeres y viceversa; cuando más, mayormente ocasionada por mujeres. La única diferencia es que la ocasionada por hombres tiene secuelas más visibles, debido a la evidente diferencia promedio en fuerza física. En cuanto a la violencia psicológica, las mujeres son las mayores perpetradoras, mediante mecanismos como la calumnia, la manipulación, las denuncias falsas, el chisme y demás. De más está decir que el estereotipo de mujer chismosa no es un malvado estereotipo machista, sino un comportamiento científicamente comprobado  [3].



Analizando la violencia

¿Realmente se violenta a una mujer simplemente por ser mujer, es decir, por su sexo femenino? Lamentablemente, aunque esto es aceptado y repetido muchas veces, no hay prueba de ello. Ninguna. En la violencia que sufre la mujer, vemos las mismas cosas que afectan al hombre, en diferente medida, claro. Pero como ya dejamos claro, ello no es suficiente para deducir una exclusiva violencia que sufrirían las mujeres. Prácticamente todos los tipos de violencia que puede sufrir una mujer, los puede sufrir también un hombre. El detalle específico de cómo la sufran, es irrelevante para la definición de la misma (no para su estudio, ojo).

Lo que vemos en la realidad sobre las mujeres es violencia física, psicológica y sexual. Sin duda, toda violencia es condenable, y merece un profundo estudio de causas y consecuencias, para llegar a medidas científicas para su tratamiento, combate y erradicación. Pero, como ya dijimos, el hombre también sufre estos tres tipos de violencia, y sobre todo, los sufre por parte de las mujeres, cosa que no es baladí. ¿Significa esto que las sufre por su condición de hombre? Para nada. Aunque, de nuevo, si tomamos la lógica usada por los organismos internacionales para clasificar y etiquetar esta violencia en específico, podríamos, sin duda, hacerlo válidamente. Pero la honestidad intelectual y el proceder científico nos llama a no asignarle nombres específicos a realidades que no lo son. En este caso, ¿vemos que se lastima a las mujeres por ser de sexo femenino? Simplemente no. La definición de la ONU incluye, por ello, en la determinación de la “violencia contra la mujer” las relaciones de poder. Dice, literalmente, en su página 2: “la violencia contra la mujer constituye una manifestación de relaciones de poder”. Bien, ¿es solo el hombre el que tiene relaciones de poder sobre la mujer? ¿las relaciones de poder tienen su basamento en el sexo? ¿son las relaciones de poder específicas al sexo, o genéricas respecto a factores diferentes? La respuesta a todas estas preguntas es un rotundo NO. La mujer también tiene relaciones de poder sobre el hombre. La prueba es el estereotipo del típico hombre “sacolargo” o “pisado”, el cual, ni más ni menos, es el de un hombre dominado por su mujer. Por ende, tenemos que estas relaciones son bidireccionales en cuanto al sexo, siendo por ende el sexo un factor irrelevante a las mismas. No son específicas respecto al sexo, sino genéricas respecto a otros factores. En el caso del hombre, el factor es la fuerza física, lo cual, evidentemente, usa como herramienta de manipulación y control. En el caso de la mujer, hace uso de la manipulación y control psicológico y sexual con más frecuencia. En hombres como en mujeres, las causas son iguales. El ejemplo más común sería el de los celos, y la mala respuesta que ocasiona en personas de ambos sexos. Lamentablemente, aunque se han estigmatizado los celos, estos son mas bien algo normal, sano y natural, producto de nuestra evolución biológica, y no un malvado constructo machista producto del patriarcado. Tanto es así que esto no solo sucede en humanos, sino en otras especies [4]. Y en las seres humanos, la mujer es la que más “sufre por amor”, debido a que el apego emocional que genera es, biológicamente, más grande que el del hombre, ya que la estrategia de emparejamiento implicó desde siempre costos más altos para la mujer (embarazo, lactancia, desgaste corporal, esfuerzo en manutención, etc.) [5], por lo cual, comprensiblemente, resulta más afectada por los problemas y el final de una relación a nivel psíquico, con el consiguiente uso de más elementos psicológicos de mantener a la pareja a su lado, lo que sin duda ocasiona mayor incidencia de violencia íntima femenina de índole física (grave en menor proporción que la ejercida por los hombres, pero en igual o mayor proporción en leve o mediana intensidad), psicológica y sexual.

Queda claro, por ende, que las relaciones de poder, así como los elementos de la violencia, no hacen diferencia entre sexos. Las relaciones de poder simplemente dependen de que alguien tenga, por medios físicos, psicológicos, sexuales, sociales, religiosos o de otro tipo, poder sobre una o más personas. Simplemente hombres y mujeres tienen diferentes medios para ejercer este poder sobre los demás. Dejando la coerción física como factor predominante, y tomando en cuenta todas las formas de tener y ejercer poder y dominio, es imposible excluir a la mujer de esto. De hecho, los llamados “factores oscuros de la personalidad”, también resumido en el “factor D”, que median esta interacción, están presentes tanto en hombres como mujeres, y por ende, ambos son pasibles de usarlos con el fin de maximizar sus propios beneficios, aunque esto implique lastimar a otros [6].

Así las cosas, mal podemos decir que se lastime a una mujer solo por ser mujer, por su sexo femenino. Querer ejercer poder y dominio no tiene que ver con el sexo, sino con los beneficios que trae la dominación sobre el que la ejerce. Los celos, rencores y demás, no son constructos sociales machistas, sino elementos sanos, normales y naturales propios de nuestra biología, que cuando mucho, podemos pulir para una mejor interacción social. Pero no son exclusivos de hombres, sino mas bien mayoritariamente son patrimonio femenino. El “honor”, como forma de ejercer poder y dominio, tampoco es problema exclusivo de las mujeres. Los hombres también son víctimas de relaciones de poder con motivo del honor. Un ejemplo claro lo tenemos en aquellos hombres que son obligados a casarse en contra de su voluntad [7].

Pero no les pido que me crean. Créanle a la ciencia. Las cosas, siempre con pruebas. Y hacia allá vamos. Echaré mano de, posiblemente, el mayor metaestudio acerca de violencia doméstica y de pareja: El "Partner Abuse State of Knowledge Project" (PASK) [8]. Este metaestudio, publicado en la revista Springer, por el Grupo de Investigación de la Violencia Doméstica [9], reúne y sumariza los resultados de 1700 estudios respecto a este tema, los cuales fueron seleccionados tras haberse analizado inicialmente unos 12000 estudios. Este incluye datos de todo el mundo, por lo cual es válido para hablar de la realidad global y emitir asertos con alto poder explicativo, prescriptivo y descriptivo. En él encontramos cifras muy interesantes [10]:


PERPETRACIÓN Y VICTIMOLOGÍA
  • En general, alrededor de una cuarta parte de todas las personas han sufrido violencia de pareja (VP) al menos una vez en su vida (23% mujeres, 19.3% hombres).
  • La mayor tasa de violencia se ve en estudiantes, donde hay mayor cantidad de víctimas masculinas que femeninas.
  • Si bien, en el transcurso de la vida, se nota una tasa algo mayor de reportes de víctimas femeninas, los reportes de víctimas masculinas van en aumento.
  • En general, el 25.3% de las personas han perpetrado violencia de género. Las mujeres perpetradoras constituyen el 28.3%, mientras que los hombres solo el 21.6%. La variabilidad posible en los rangos del dato general vs el promedio por sexo es debido a las tasas de perpetración: Del 1% al 61.6% en hombres, del 2.4% al 68.9% en mujeres.

ABUSO EMOCIONAL Y CONTROL
  • El 80% de los perpetradores de violencia de pareja, ha perpetrado específicamente abuso emocional.
  • El abuso emocional puede ser expresivo (en respuesta a provocación) o coercitivo (para controlar o manipular a la pareja). El 40% de las mujeres y el 32% de los hombres han sido víctimas de abuso expresivo. El 41% de las mujeres y el 43% de los hombres han sido víctimas de abuso coercitivo. Esto quiere decir que hay menos hombres que responden violentamente al abuso de sus parejas, mientras que hay más hombres que reciben abuso psicológico que mujeres.
  • Si bien el acoso es, cuando mucho, 4 veces mayor en mujeres que en hombres (8% mujeres, 2% hombres), cuando se consideran todos los tipos de comportamiento obsesivo (es decir, se pone en contexto el acoso dentro de su categoría de comportamiento), las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto víctimas en dicha categoría, son prácticamente nulos. Respecto al acoso en específico, las mujeres presentan una proporción algo mayor de acoso físico directo. Por ende, prácticas como el acoso indirecto, el acoso virtual, y demás, son más aplicadas hacia los hombres.

DIRECCIONALIDAD
  • El 57.9% de la violencia de pareja es bidireccional (donde todos los miembros de la pareja de agreden, sin mayor distinción). El 42.1% es unidireccional: 13.8% del hombre hacia la mujer, y 28.3% de la mujer hacia el hombre. 

MOTIVACIÓN
  • Hombres y mujeres tienen motivaciones similares para la violencia: Regresar con alguien, herirlo emocionalmente, estrés, celos, ira, atención, etc.
  • Respecto al esquema poder/control como motivación de la violencia, no se encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres. Es decir, tanto el hombre como la mujer pueden perpetrar violencia por los mismos motivos, ambos pueden tener ese deseo de controlar al otro, pensarlo de su propiedad, y actuar en consecuencia. Ergo, ello no puede atribuirse exclusivamente al hombre, desmoronando así una de las principales columnas de la mal llamada "violencia machista" o "violencia contra la mujer".
  • Es más frecuente que las mujeres invoquen la defensa propia como motivo de la violencia hacia el hombre. Pero estas alegaciones no implican veracidad de las mismas. Se estima que la menor cantidad de reportes de este tipo entre los hombres es debido a que ello implicaría mostrarse vulnerables. Y recordemos que mostrar vulnerabilidad es un factor de riesgo para una persona que sufre violencia, tanto porque el perpetrador puede reafirmar su dominio psicológico sobre el violentado; como porque la existencia de apoyo social e institucional para el hombre maltratado, alrededor del mundo, es exigua cuando mucho, tanto mas cuanto hablar de los problemas masculinos es considerado por muchas mujeres (sobre todo feministas) como machismo, violencia contra la mujer, y minimización de los problemas femeninos [11]. Cuando no queda espacio para el hombre, este solo puede acudir al silencio y la muerte, como en el caso de la asesina Nahir Galarza.
  • Si bien no hay una diferencia significativa entre la violencia ejercida por hombres y mujeres con motivo de ira o venganza, hay una mayor tendencia de la mujer a tener la ira como motivo.
  • Tanto hombres como mujeres ejercen violencia con motivo de celos e infidelidad de la pareja. 

FACTORES DE RIESGO
  • No hay relación significativa entre la depresión y la violencia de pareja. Dentro de dicha insignificancia, la correlación es mayor en mujeres, pero por lo mismo, no es posible hablar de causalidad.
  • No hay relación significativa entre el alcohol y la violencia de pareja, pero sí una relación significativa con el uso de drogas. Por ello, la idea del hombre alcohólico y violento, es falsa. Mas bien, dentro de la insignificancia de la correlación alcohol-violencia, son las mujeres las que mayor correlación presentan. Por ende, un estereotipo correcto sería el de mujer alcohólica y violenta.
  • Las parejas casadas están en menor riesgo de violencia de pareja que quienes recién comienzan a salir. Las mujeres separadas son mucho más vulnerables, considerando el tipo de relaciones que un separado maneja. Por ende, es falso el dicho de que "la pareja heterosexual es un factor de riesgo para la mujer". Por el contrario, la máxima expresión de una pareja heterosexual, es decir, una pareja casada, es la que menor riesgo presenta de entre todos los mencionados.
  • En resumen, en general, los factores de riesgo son prácticamente los mismos para hombres y mujeres, con las atingencias anteriormente señaladas. 

IMPACTO EN LAS PAREJAS
  • Las mujeres son más dadas a ser víctimas de violencia física severa. En cuanto a violencia física moderada o leve, hombres y mujeres son víctimas en la misma proporción. Cabe resaltar que no existen muchos estudios de la violencia psicológica y física severa en hombres.
  • La violencia psicológica es al menos igualmente relacionada con consecuencias como la depresión y abuso del alcohol como la violencia física. Sin embargo, sus efectos permanecen por más tiempo que los que tienen como causa la violencia física.
  • Así, por ende, podemos concluir válidamente que la violencia física entre hombres y mujeres es similar, y principalmente difieren en cuanto a su gravedad, cosa comprensible debido a la diferencia de fuerza y el efecto de la testosterona. Así, en el peor de los casos, la violencia física masculina de la mujer sería la esperable tomando en cuenta esta hormona (y, por ende, su mayor incidencia sería un factor desdeñable y aceptable, del cual simplemente se requeriría su ajuste estadístico). En el mejor de ellos, el papel de la testosterona en el hombre sería nulo, y dada la misma violencia, y al hecho de que el hombre tiene 10 veces o más más testosterona que la mujer [12], y por ende mayor inclinación a la violencia física, la conclusión sería que el hombre es mucho más controlado, tranquilo y pacífico que la mujer, cosa que lo enaltece, y que al día de hoy no es reconocida como positiva). 

VIOLENCIA ALREDEDOR DEL MUNDO
  • Si bien las tasas de violencia física son similares, la diferencia existe, y en realidad no es poca. Las mujeres son las perpetradoras del 62% de la violencia física de pareja, así como del 67% de la violencia psicológica.
  • Los factores de riesgo de violencia de pareja son los mismos en todo el mundo.
  • El Índice de Desarrollo Humano (IDH), así como la equidad o inequidad de género (expresada en el índice de inequidad de género - IID/GII en inglés) a nivel de país o territorio, no tienen nada que ver con la tasa de violencia física de pareja. La inequidad de género específica en la pareja, tomando como base los datos de las parejas que recién comienzan a salir, sin embargo, sí nos permite predecir la tasa de violencia física de dicho tipo de parejas, la cual es perpetrada mayormente por la mujer.
  • Respecto a la asociación entre dominio de un miembro de la pareja sobre el otro, y la violencia de pareja, no se encontró correlación cuando el hombre ejerce como dominante, pero sí cuando la dominante es la mujer.


¿Qué significa todo esto?

Simple: Considerando todos los tipos de violencia (no solo la física, y por ende, no solo la física grave, siendo esta última la que se toma como bandera al hablar de "violencia contra la mujer", "violencia de género", y como principal estandarte en este día), la mujer es la mayor perpetradora, y el hombre la mayor víctima, en el peor de los casos. En el mejor de ellos, no habría diferencia alguna. Cualquiera que desee refutar este postulado, el cual se desprende directamente del metaestudio citado, obligatoriamente tiene que probar, mediante otro metaestudio, que esto es errado. La ciencia solo se refuta con ciencia, no con apelaciones al sentimiento, negacionismo, argumentos sin referencias o estudios de rango inferior.



[1] Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer. Asamblea General de la ONU, 1993. Recuperado de http://www.un.org/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/RES/48/104&Lang=S
[2] La respuesta inmune a infecciones es una cuestión de testosterona. ABC Salud. Recuperado de https://www.abc.es/salud/noticias/20131223/abci-testosterona-inmune-201312231749.html
[3] Las mujeres usan el chisme de manera cotidiana como herramienta para beneficio propio: https://www.facebook.com/ateismoSTEM/posts/1653710338077374
[4] Nicole Maninger, Sally P. Mendoza, Donald R. Williams, William A. Mason, Simon R. Cherry, Douglas J. Rowland, Thomas Schaefer, Karen L. Bales. Imaging, Behavior and Endocrine Analysis of “Jealousy” in a Monogamous Primate. Frontiers in Ecology and Evolution, 2017; 5 DOI: 10.3389/fevo.2017.00119. Recuperado de https://www.sciencedaily.com/releases/2017/10/171019101010.htm
[5] Craig Eric Morris, Melanie L. Beaussart, Chris Reiber, and Linda S. Krajewski. Intrasexual Mate Competition and Breakups: Who Really Wins? – The Oxford Handbook of Women and Competition. DOI:10.1093/oxfordhb/9780199376377.013.19. Recuperado de http://www.oxfordhandbooks.com/view/10.1093/oxfordhb/9780199376377.001.0001/oxfordhb-9780199376377-e-19
[6] Psychologists define 'the dark core of personality'. University of Copenhagen. Recuperado de https://socialsciences.ku.dk/news/psychologists-define-the-dark-core-of-personality
[7] "Me encerraron, me golpearon y después me obligaron a casarme": el drama de los hombres en India que son forzados a casarse. BBC Mundo. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-43724246
[8] https://domesticviolenceresearch.org
[9] John, Hamel (ed.). Partner Abuse New Directions in Research, Intervention, and Policy (Springer). ISSN 1946-6560. Recuperado de http://www.springerpub.com/journals/partner-abuse.html
[10] https://domesticviolenceresearch.org/domestic-violence-facts-and-statistics-at-a-glance
[11] "La Guardia Civil equipara en Twitter la violencia de hombres y mujeres". Recuperado de https://www.eldiario.es/sociedad/Guardia-Civil-equipara-Twitter-violencia_0_373062695.html
[12] Testosterone, Total, Bioavailable, and Free, Serum. Mayo Clinic. Recuperado de https://www.mayomedicallaboratories.com/test-catalog/Clinical+and+Interpretive/83686

Comentarios

  1. He revisado todos y cada uno de tus link.
    1. "Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer". Un referencia innecesaria.
    2. "La respuesta inmune a infecciones es una cuestión de testosterona". Cultura general, pero sacado del abc.
    3. "Las mujeres usan el chisme de manera cotidiana como herramienta para beneficio propio" Un cuenta de facebook de corte ideológico llevada por un pseudo-intelectual cuya formación científica se basa en programar en Phyton y Java.
    4. "Behavior and Endocrine Analysis of Jealousy in a Monogamous Primate." Espero que no llames metaestudio a eso.
    5. "Intrasexual Mate Competition and Breakups" Que las mujeres son competitivas entre ellas y dificilmente presentan camaradería no es nada nuevo, es un rasgo conocido que ellas mismas reconocen. Y además no es un metaestudio, es una disertacion basada en The Oxford Handbook of Women and Competition que de nuevo no entra en el contexto de tu post. Sigamos.
    6. "The dark core of personality" Ni habla sobre las mujeres ni es un metaestudio.
    7. "El drama de los hombres en India que son forzados a casarse." De nuevo un periódico, pero como si no existiese el hecho que el oriente medio y la india las mujeres son considerada como entidades disprovistas de alma y creadas por dios para servir al hombre (donde está permitido torturarlas e incluso en algunos lugares ejecutarlas en publico sin ningun peligro juridico).

    8 Importante. Copias y pegas la pestaña de hechos y estadisticas de esta web, esa sección del final a modo de lista donde citas "Perpetración", "Dirección", "Factores de riesgo". Pero el problema no estaría en copiar y pegar, está en que has omitido datos como:

    0.2% of men and 4.5% of women have been forced to have sexual intercourse by a partner

    Por no mencionar que has modificado deliberadamente "Higher victimization for male than female high school students" para poner que "la mayor tasa de violencia se ve en estudiantes, donde hay mayor cantidad de víctimas masculinas que femeninas." Con dos cojones.

    Y si buscase encontraría más, pero importa más bien poco cuando, hasta cintan ellos: la mayoría de victimas masculinas expresan haber recibido bofetadas o patadas en los testiculos, mientras que un porcentaje elevado de ellas acaban ingresadas con heridas graves como fracturas en el pomulo, en las costillas, en la periferia orbitaria, y por supuesto fracturas de craneo, pero es evidente que te has leido lo que te parecía llamativo y no has abierto ni uno solo de los 200 estudios que componen en metaestudio, porque a ti lo que te interesa es hacer política, contraideología, porque te importa una mierda que incluso durante el 90% del siglo pasado en los paises que nos consideramos desarrollados las hayamos seguido tratando como puta mierda haciendolas nuestras siervas y amenazandolas fisicamente para que sean dociles como norma general por tradición, o que se siga haciendo en el 70% de los paises del mundo, al igual que te importa una mierda los datos que fuesen hace medio siglo sino los que hay ahora, porque oh, "estamos en peligro, las mujeres nos matan a razon de cientos al años, joder no podemos salir solos por la noche porque hay depredadoras sexuales que nos sacan 40 kilos de fuerza y tras golpearnos y violarnos nos matan para no dejar pruebas y nos tiran a una puta cuneta".

    Hipócrita de mierda.

    Y para que quede claro soy hombre, pero mil veces más hombre que tu. Vamos, baneame el mensaje puto enfermo, los dos sabemos que es la unica opción que tienes.

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    1. Gizel, no te banearon, parece que no era la única opción.

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  2. Manuel, quizás puedas ayudarme a entender estas cifras que ponen en https://domesticviolenceresearch.org/domestic-violence-facts-and-statistics-at-a-glance/

    "En general, alrededor de una cuarta parte de todas las personas han sufrido violencia de pareja (VP) al menos una vez en su vida (23% mujeres, 19.3% hombres).
    En general, el 25.3% de las personas han perpetrado violencia de género. Las mujeres perpetradoras constituyen el 28.3%, mientras que los hombres solo el 21.6%.
    El 57.9% de la violencia de pareja es bidireccional (donde todos los miembros de la pareja de agreden, sin mayor distinción). El 42.1% es unidireccional: 13.8% del hombre hacia la mujer, y 28.3% de la mujer hacia el hombre"

    Cómo es posible que sufran violencia de pareja (VP) 23% mujeres, 19.3% hombres, pero los perpetradores sean mujeres 28.3%, mientras que los hombres solo el 21.6% y luego: El 42.1% es unidireccional: 13.8% del hombre hacia la mujer, y 28.3% de la mujer hacia el hombre.

    Si las mujeres sufren más VP lo lógico sería encontrar que más hombres la perpetran, pero allí dice que son las mujeres quienes más la perpetran 28.3% - 21.6% o 28.3% -13.8%

    No lo entiendo.

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