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Una cruzada en contra del ateísmo, del escepticismo, la libertad de expresión y el libre examen

Hoy me he topado con uno más de los tantos enemigos de la razón. Sin lugar a dudas, ellos aseguran ser los elegidos, los avatares de un nuevo mundo, los fieles y discretos ayudantes de su magnánimo hacedor. Estoy hablando de los testigos de Jehová. En su portada de noviembre atacan lo que consideran un grave mal en el mundo: El ateísmo. Desde sus coordenadas, que mal podrían calificarse de filosóficas, menos aún de científicas, despotrican contra lo que casi todas las religiones consideran el mal mayor, el más grave de los pecados contra la fe, la vida, la verdad, la ética y la moral. Tanto es así que en la catequesis católica califican el ateismo como un pecado imperdonable causal de excomunión.



En este número de ¡Despertad! se hace un mal disimulado llamado de aversión y repudio a una filosofía de vida que, por lo que puede leerse en la revista y deducirse de conversar con sus predicadores, desconocen por completo, relacionándolo espuriamente con el hedonismo, el relativismo, el postmodernismo, el nazismo, el comunismo y las masacres tipo Texas o Columbus (como ignominiosamente también hace Ratzinger). Posteriormente también hablaré de las incoherencias y las infamias de este personaje, de las que si no se lo tratara con las honras de un jefe de estado, se lo podría procesar por calumnias, daños y perjuicios, además de encubrimiento criminal (complicidad, obstrucción de la justicia y asociación ilícita para delinquir).

Veamos ahora los diferentes aspectos desde los que la revista trata el tema del ateismo, y como influye en la mente de las personas, instigándolas al desprecio, la aversión, el odio y el temor contra los ateos, comunidad (si es que se la puede llamar así) bastante desprestigiada y despreciada por factores que nada tienen que ver con su ideología (pues a diferencia de las creencias religiosas o fanatismos de cualquier tipo no incita a ningún mal) ni con su praxis (pues los ateos son personas comunes y corrientes, despreciados por su falta de creencias –que la mayoría de la sociedad considera indispensable para un correcto vivir y para tener algún tipo de código ético y moral- que por cualquier otra cosa). Esta revista puede verse en esta pagina y descargarse AQUÍ.

Este tema comienza en la página 3 de la revista, poniendo en duda las ideas de los partidarios del nuevo ateísmo, calificándolas sibilinamente de erradas, sesgadas, parciales y fanáticas. No lo dicen, pero se deduce de la lectura de la revista su opinión. Hipocresía pura y dura.

En la página 10 comienzan con los temas esbozados en la página anterior: El (según ellos) infundado descrédito de la religión por parte del ateismo (por irracional, entre otras cosas); el (según ellos también infundado) deseo de los ateos de propagar sus ideas, tal como las demás personas propagan las suyas con mucho menos tino, y como hacen los religiosos con mucha mayor agresividad, desfachatez y todo tipo de autoconferidas (así como socialmente celebradas y aceptadas) indulgencias.

Comienzan con la historia de Anthony Flew, un ex-ateo que durante mucho tiempo fue un gran defensor del escepticismo, el ateísmo y la razón. A diferencia de lo que falsamente asumen los Testigos de Jehová, él no se convirtió en teísta sino en deísta, por lo que su pretendido abandono del ateísmo no es tan estridente ni tan escandaloso como pretenden hacerlo pasar. Tampoco es un abandono real, pues como dijo un entendido: “El deísmo es solo un ateísmo cortés”. A diferencia del teísmo, el deísmo solo comprende la aceptación de un principio creativo, no de un ser creador personal, hacedor de milagros y coleccionista de prepucios. El deísmo encaja tanto para un creador despreocupado como para una fuerza abstracta o un manifestación cósmica que cabría en la definición de “inconsciente colectivo”.

Luego confunden lo que Einstein y otros científicos, de forma poética, llamaron “la mente de Dios”. Es bien sabido que Einstein también dijo “Dios no juega a los dados” con relación a un concepto de física. Y es imposible que se refiriera literalmente a Dios cuando hablaba de física, pues sino él hubiera tenido graves problemas de disonancia cognitiva, que evidentemente no tuvo. Cuando los científicos usan expresiones así se refieren a que el universo no existe por completo al azar, sino que por lo menos a nivel de la física clásica existen leyes que se cumplen. Estas leyes se erigen como pilares del estudio del cosmos producto de la probabilidad, pues a nivel cuántico parecen desvanecerse todo tipo de reglas tanto para la energía como para la materia. Pero la aceptación de orden y complejidad no son sinónimo de aceptación de diseño. Y no todos los científicos aceptan la hipótesis de un dios creador. Es más, la simple mayoría de los científicos, y la aplastante mayoría de los científicos de élite rechazan esta idea, lo que debería decirnos algo entre la correlación de inteligencia y religiosidad, moral y religiosidad, así como entre los campos de estudio y la creencia religiosa de quienes abarcan estos campos. Pero los Testigos de Jehová (llamados TJ’s en lo sucesivo) incurren como de costumbre en tergiversaciones e intencionadas malinterpretaciones con el fin de confundir, manipular y acumular referentes que, en un ejercicio de la falacia ad populum, ad numerum y argumentum ad autorictas, reflejan el grado de honestidad intelectual y amor a la verdad que tanto reclaman para sí como propiedad exclusiva de su secta.

Posteriormente continúan con las tergiversaciones comunes y consabidas, que a nadie medianamente informado sorprenden: Que un universo emergido de la casualidad no es lógico ni “satisface el intelecto”, cosa que es cierta, pero no informando que en realidad nadie afirma eso; que lo diseñado exige un diseñador (obviedad insustancial e innecesaria que a nivel cósmico no se sostiene, pues confunden nuevamente complicado, complejo y ordenado con diseñado). Luego insisten en la vieja falacia de que el ateísmo es una fe, y por lo tanto comparable (y con menos valor aún) con la fe religiosa. De seguro habrá quien sí crea que todo surgió por azar, pero extrapolar eso a todos los ateos (ellos ni saben que es lo que piensan los ateos, ¿Cómo se atreven a hablar desde la ignorancia?) es muestra de una supina ignorancia y un irreprimible odio visceral, así como de un deseo irreverente de no querer saber y no sentirse avergonzado de la propia ignorancia. Pero qué se puede esperar de quienes consideran que “el conocimiento del mundo es vanidad”, y que al hombre “no le corresponde dirigir su paso”, cual si fuéramos todo miserables pecadores urgentemente necesitados de la divina redención. Y si no tenemos conciencia de nuestra “necesidad espiritual”, estamos condenados, a menos que admitamos ser culpables de los supuestos pecados cometidos por los ancestros legendarios de una tribu de polvorientos nómadas ignorantes y sádicos salvajes de la edad de piedra. Vanidad de vanidades es el saber.

Como buenos creacionistas atacan también a la teoría de la evolución, confundiéndola vilmente con la de la abiogénesis, y culpando a la primera de no responder a los interrogantes de esta última. ¿Y con esto pretenden refutar las pruebas y el método científico que valida a la TEB? Sí, además de algunos espurios testimonios de científicos (de dudosa reputación, pues no dicen sus antecedentes ni su posición ideológica al momento de emitir dicha opinión; ni tampoco si están tomando, como de costumbre, frases fuera de contexto). Antes usaban mucho (y usan aún en sus libros) a Michael Behe como la penúltima autoridad en el tema (solo por debajo de Jehová, claro está). Ahora el científico elegido para tan infame impugnación a la TEB es John Barrow, que únicamente se dedica a señalar que la evolución es (a su parecer, inferido del comentario) casi imposible, sin una sol prueba que respalde esa afirmación. Solo siembra la duda y la cizaña, como el que tira la piedra y esconde la mano. Me pregunto cuáles serán las pruebas o argumentos, científicamente válidos, que sustentes tal afirmación, y por qué no han cambiado aún el paradigma científico reinante. Y no vengan con teorías conspirativas del tipo “el evolucionismo es una doctrina atea que todo lo permite y lo acepta, que justifica vivir una vida sin ética, sin moral y sin dios”, o que “los científicos, en su arrogancia, se niegan a creer en un poder superior”. Estas no son más que apreciaciones desde la perspectiva del creyente, y como tal no tienen valor veritativo alguno, pues no se enteran de lo que en verdad implica la justificación según el modelo científico, ni quieren saberlo. Es más fácil criticar que ponerse a probar los propios asertos. Así las cosas, cualquiera podría autocalificarse de científico. Con cualquier fanatismo se nota la verdad: La mediocridad siempre va en su delante.

Al hablar de información se nota todavía más su ignorancia en ciencia. El término “información” es de acuñación humana. Somos los humanos los que calificamos algo como información. También los que calificamos algo como complejo. Nada es complejo de por sí, sino que es una calificación que le damos los seres inteligentes capaces de comprender tal concepto. Además, el que el azar no pueda producir información depende de a qué llamemos azar y a qué llamemos información. Ellos confunden y asumen que azar es lo mismo que caos. Pero lo que no saben es que incluso en el caos existe el orden. Sino, deberían leer algo acerca de la teoría del caos. Y estrictamente hablando, el que del azar no pueda salir orden es algo que no está comprobado, ni es inferible ni deducible lógicamente. Es algo que, ateniéndonos a Onus Probandi, deberían tomarse la molestia de demostrar.

Según Paul Davies, los ateos “escurrimos el bulto” al negarle al universo una finalidad implícita relacionada con nuestro bienestar así como con la satisfacción de nuestros deseos, violando si es preciso todas las leyes de la física con tal de hacer feliz al hombre. Háyase visto alguna vez desfachatez más grande e injuria más abyecta en comentario de científico alguno. Sea de la índole que sea, y refiérase a lo que sea que se refiera, pocas veces he visto un comentario más simplista, ignorante e irresponsable que éste. Es interesante que alguien con carrera de ciencias no considere que el universo es diferente a nosotros, y que no tiene nada que ver con como queramos que sea, sino que es como es. El universo es inconsciente, no piensa, y por ende no puede tener un propósito. Y con respecto a la idea de un creador, es una mala versión del argumento del principio antrópico. Es común en los TJ’s el no querer usar argumentos elaborados para defender al existencia de su dios, pues eso es “filosofía del mundo”. Sin embargo, cuando les conviene cambian el cuento e hipócritamente usan estos argumentos haciéndolos pasar por inocentes pensamientos, cuando en realidad forman parte de la ciencia mundana que tanto detestan. El principio antrópico está relacionado con el argumento del diseño, y como tal es un argumento formal para defender la existencia de Dios que muchos teólogos desarrollaron hace mucho tiempo.

En realidad sorprende que digan que la postura atea se puede usar para justificar cualquier cos, cuando es al contrario: La idea de un universo creado satisface la necesidad de compañía e inteligibilidad de la mayoría de las personas, a la vez que les da el consuelo necesario al pensar que las cosas no pasan en vano, que a la larga todo estará bien. La realidad es mucho más cruda y fea que esta autocomplaciente fantasía, pero es la idea de un universo con propósito lo que anima la vida de la mayoría de la humanidad, en un despliegue de deplorable mediocridad y conformismo. Si el universo dio a luz como cúspide de toda creación a una raza de seres que en su mayoría necesitan una esperanza para no acabar consigo mismos y con su prójimo cada día, para portarse como seres medianamente razonables en el transcurso de su vida, para vivir la vida a plenitud y ser felices, sin ser capaces de darse valor a sí mismos sin recurrir a una felicidad prometida en ultratumba, que no pueden comprender la felicidad sino como un desligamiento de responsabilidades y un abandono de todo compromiso, como una plenitud ociosa y repleta de sí; si la felicidad del hombre consiste en simplemente huir del sufrimiento y de sí mismo, entonces de cierto os digo: La humanidad es una raza miserable, y este universo la parodia de algún imposible paraíso.
¿Qué la TEB parece “un principio de astrología medieval”? ¿Por eso la desprestigian, o porque no corresponde con sus principios de la edad de piedra? ¿Qué es más científico: postular una hipótesis y fundamentarla con pruebas biológicas, anatómicas, genéticas, embriológicas, etc.; o poner peros y dudas sobre las otras hipótesis, hasta decir “No se sabe como pasó, lo único que queda es decir que fue obra de un dios”?


Un mundo sin religión, ¿Sería un gran problema?

 

Un creyente que considere la idea de que sin religión estaríamos mejor probablemente sería carne para el matadero. Sus correligionarios, lejos de verlo como un precursor de la tolerancia interreligiosa y del racionalismo, lo tratarían como uno de los más peligrosos enemigos del bien que pudieran existir. Y como todo buen creyente, un TJ condenaría enérgicamente todo esfuerzo por la tolerancia hacia otras creencias o descreencias. La tolerancia y el respeto lo piden para sí mismos, pero no lo dan a otros. En la página 6 de la revista confunden los beneficios de un mundo ateo con los que se derivarían de eliminar la religión. Desconocen el concepto de laicismo, que quiere decir un estado sin posición religiosa, mas no ateo. ¿Por qué los estados deberían ser laicos? Por tres razones principales: Primera, porque un estado es una persona jurídica, y a ellas no se les aplican las creencias. Tener creencias es algo que solo las personas físicas pueden hacer, las jurídicas no.

Segunda, porque un estado representa a todos los que habitan en él, sean nacionales o extranjeros, buenos o malos, ateos, agnósticos, deístas o teístas. El estado, al representarlos a todos y por este mismo hecho, no puede tener una religión oficial, pues ésta sería representativa de todos los habitantes del país en cuestión, cosa que no puede darse. Un país con religión oficial asume que todos sus habitantes deben respetar o acatar tal o cual fe, lo que está en contra de sus derechos, de la ética internacional y de la democracia. Nadie debe ser conminado a hacer tal o cual cosa, sino se está incurriendo en el delito de coacción. Ningún país o estado puede hacer que alguien haga algo que no quiere, excepto si la negativa lesiona gravísimamente los derechos de otros (como en el caso de un asesino, al cual hay que privar de asesinar –coartar su derecho a la libertad de acción y a su privacidad– para sustentar derechos ajenos –derecho a la vida de muchos–) o si está en contra de un bien común (como en el caso de la expropiación).

Tercera, un estado confesional asume la primacía de una religión sobre otra, la cual trata con preferencia. Esto constituye discriminación positiva en su favor, eximiéndola de pagos al fisco y dándole sostén a costa de todos los contribuyentes, sean o no adherentes de esa fe, lo que también constituye coacción, además de discriminación negativa para ellos.

Los beneficios de eliminar la religión se traducirían en que habría muchísimas menos guerras (la gran mayoría tienen tintes religiosos), la gente dispondría de más dinero en lugar de regalarlo a pastores y líderes religiosos estafadores (como se desprende de los muchos problemas que tienen los pastores evangélicos y de otras confesiones con respecto a la evasión de impuestos, apropiación de inmuebles de la iglesia traspasados a su nombre, malversación de los donativos de los fieles para su propio beneficio, etc.) y criminales (los escándalos de abusos sexuales por parte del clero católico no deja lugar a dudas sobre ello), sin atentados suicidas (como los perpetrados por sectas extremistas, que sin una base religiosa podrían calificarse como simples criminales, mientras que como su sustrato ideológico es religioso son considerados como excepciones a la regla y malos exponentes de su fe). No solo sería beneficioso eliminar la religión, sino toda creencia sobrenatural e indemostrada, lo cual se traduciría en beneficios mucho mayores que los anteriormente mencionados. Ahora, nunca se ha hecho un ejercicio de expansión atea universal (sería mejor decir global), por lo que no se puede ponderar con imparcialidad lo que sucedería en este caso. Olvidémonos por un momento de las palabrerías religiosas sobre la maldad del ateísmo y consideremos algo muy importante: El ateísmo no es una fe ni un secta, no es un grupo, por lo cual lo que hagan unos ateos no es representativo ni dice nada con respecto del ateísmo, pues la idea de un ateísmo monolítico no corresponde con la realidad. Hay tantos ateísmos como ateos hay en el mundo, y tal vez sea posible agruparlos en ciertas categorías aproximadas, pero bajo el riesgo de ser solo parcialmente acertados. Por el contrario, lo que haga un creyente describe la fuerza coercitiva y directriz que su fe tiene en su vida. Lo que diga Ratzinger o el cuerpo gobernante de los TJ’s es diferente a lo que diga Dawkins, por ejemplo. Mientras que los dos primeros hablan por toda su grey, y si dice un disparate lo tienen que aceptar tal y como es, lo que diga Dawkins solo es válido para él, para quien quiera creerle o para quien encuentre correctos sus razonamientos. La diferencia es evidente.

Los TJ’s, en un ejercicio de manipulación informativa, asumen que las acciones de los jeremes rojos son representativas del ateísmo. Los nuevos ateos abogan por un estado laico y un ateísmo culto y orgánico, no estatal. Nadie asegura que un estado ateo garantizará la paz y tranquilidad, pero esto es así porque la paz no solo tiene matices religiosos, sino políticos, sociales y muchos otros; y aunque la religión juegue un papel preponderante en el origen y desarrollo de los conflictos, no es el único actor en juego. Un estado, toe o confesional, no puede garantizar nada. Eso depende de algo más que las buenas intenciones de los políticos. Requiere de compromiso, educación y cultura, de principios y educación en responsabilidades, en enseñar que cada uno es responsable de sus acciones, y que no puede separarse del mundo y la sociedad y pretender ser un ente en medio de la nada, pues esto es ser un parásito del mundo.

Por otro lado, Stalin fue un seminarista que con su ideología política intentó hacer de las suyas. Pero ésta, aunque fuera inspirada en el ateísmo (lo cual es imposible), no tenía nada que ver con éste, pues el ateísmo es una decisión personal, no un sistema de creencias. No hay mandamientos ateos, ni biblias ateas. Ateo es quien no cree en dioses. Punto. De esa simple idea no puede deducirse el matar a otro porque no piensa como uno. Sin embargo, de una creencia dogmática como el cristianismo pueden extraerse obligaciones como la predicción universal y el extender el polvo de las sandalias a quien no te oye. Estos no son invenciones ad hoc, sino extractos de la Biblia, que en general son más o menos escuchados.

También asumen que el ateísmo excusa el mal comportamiento, al negar los valores objetivos, que según ellos, serían la única guía para una vida plena, buena y ética. Pero ¿Qué evidencia existe para afirmar que los valores objetivos sean los únicos válidos para tener una buena vida? Ninguna, si tomamos en cuenta que la mayor parte de la población mundial cree en algún dios, la mayor parte de esos creyentes es monoteísta (derivado del judaísmo), y que casi nadie toma los mandamientos de su dios demasiado en serio, hasta llegar incluso a decir “lo que importa no es a quien hemos amado, sino como hemos vivido” o “creo en dios pero no soy religioso”. Una creencia sin religiosidad arraigada es tan superficial y falsa que no se puede decir válida, mucho menos que ayude a la gente a ser mejor. Ni siquiera teniendo supuestos valores objetivos estas religiones pueden hacer que sus feligreses se comporten como deberían.

Se puede decir que eso es responsabilidad personal. Pero, si es así, y si los valores objetivos de por sí no logran que la gente sea mejor, entonces ¿Cuál es el problema con el ateísmo? Este propone valores relativos e intersubjetivos, pero apegados a la eutaxia (necesidad de buen gobierno y orden social), a la empatía (cuestión biológica por la cual somos sensibles a los sentimientos, emociones y necesidades de los demás), al sentido común y a la racionalidad. El ateísmo propone un mundo en el que cada cual sea responsable por sí mismo y por los demás, que tenga un compromiso humanista con los demás, un compromiso naturalista con nuestro ambiente, y un compromiso de responsabilidad para con la realidad y la vida, única que tenemos.

Se dice que dios no es el responsable de las desgracias del mundo. Pero un ser creador que, teniendo omnisciencia, prevea todo el mal que va a haber en él, es evidentemente el responsable del mismo. Además, nada ocurre sin que lo sepa dios, por lo que si existe el mal es porque: 1) Dios lo creó, por lo que es malo; 2) Dios no puede evitarlo, por lo que no es omnipotente; o 3) No lo creó ni no puede evitarlo, por lo que no encaja con la definición de Dios dada por la cristiandad.

No hay razón alguna para pensar que el ateísmo represente una fuerza negativa para el mundo. Tampoco quienes sostienen este punto de vista han probado jamás sus afirmaciones. Es probable que sus palabras no sean mas que el eco de sus deseos reprimidos, esperando que el mundo se encargue de hacer su trabajo sucio: Desechar las creencias que no encajan con la suya, y así proliferar una vez más la degradación social, la discriminación y el desprecio.

9 comentarios:

Carlos Odín dijo...

Magnífico artículo; precisamente ayer me quedé con las ganas de demostrarles lo erradas que están sus creencias a unos TJ que fueron a tocar a mi puerta, los recibió mi esposa porque yo estaba muy ocupado, ella los escuchó con mucha paciencia y deseos de volver a esa secta, yo por el contrario me ofusqué por haber perdido una buena oportunidad de debatir con ellos.
Pero sé que pronto tendré otra oportunidad, jejeje.
Saludos.

buta dijo...

Mira... Te dar unos buenos consejos que espero que os ayuden ya que no tenéis ni dea de lo que habláis

http://buta--buta.blogspot.com/search/label/evoluci%C3%B3n

Anónimo dijo...

el odio manifiesto e institucionalizado de las religiones como la de los testigos de jehova,la catolica,la musulmana,reflegan la fe y sumicion de estos desahucidos,a un dios maligno y degenerado,que si no existiera en realidad,no haria diferencia,esta gente al igual que los adoradores descarados de un dios maligno,como lo son las religiones africanas,nativo-americanas,llamese boodoo,unbabanda,brujeria ect,reflejan la condicion de estas gentes perversas,no descarto que pueda haber perversos que manifiesten no creer en un dios maligno,pero no es lo habitual,en cuanto a las personas que creen en un dios bueno,son casi inesistentes y en extincion,como se verifica la imposibilidad de hallar en la vida cotidiana personas sin maldad determinada,que no goce con el mal de las peresonas inofensivas e inocentes,y que no se amarge con su felicidad,esto es lo que verificado existe,y es inmodificable,y si no existe un dios justo y honesto estas pocas personas,no perversas,no malignas,no tienen ninguna oportunodad,ante un mar de malignos y deshauciados seres

El Profanatumbas dijo...

El odio se sigue de las creencias dogmáticas, eso es evidente. ¿Qué se puede hacer?

Gracias por comentar

nikita dura de matar dijo...

Muy interesante....vengo del blog el lado comico de la wachtwer,criada y bautizada a los 12 años y en la actualidad apostata de la wt con lo que ello supone.... aún en este contexto de mi vida siempre pense que si realmente existe un Dios, las religiones unicamente solo pueden delimitarlo, por lo tanto son un fracaso y un impendimento para la humanidad.. ejm..en vez de delegar y esperar que un Dios actue para salvar a la humanidad ..pongamonos en obra nosotros para solucionarlo. saludos

Felipeless dijo...

que divertido es como ellos pregonan "amor universal" que nace de su dios, pero en la práctica lo único que te enseñan es cuanto te odian por no creer en las falacias que ellos creen.

El Profanatumbas dijo...

Hola, que bueno que hay algo de movimiento.

Nikita, gracias por comentar. Ciertamente las religiones son un estorbo, pues tarde o temprano estructuralizan, y con ello matan, el conocimiento que otrora fuera predicado por los maestros de moral de todas las épocas.

Felipeless, ciertamente eso pregonan, pero en realidad esperan con ansias el momento en que ellos tengan una recompensa y nosotros no. Es el antiguo deseo escondido de venganza (de forma extraña eso sí).

Saludos

Hellhammer dijo...

Si, y lo más divertido es que te odian con todo su corazón xD, todo gracias a un libro inventado para el control de masas, a veces los veo y me dan pena, de como no tienen control de sus pensamientos ni de sus vidas .. pero en fin, cada quien decide cuando dejar de creer en monstruos y hadas ..

Anónimo dijo...

tu lo dijiste te quedaste con las ganas porque sabes que los testigos tenemos la razon y sabes algo no odiamos a nadie porque no sea uno de los nuestros. a se me olvidaba puedes consultar en periodicos antiguos especialmente en 1994 como el ejercito dijo q envidiaba alos testigos por su precision y sus ganas de ayudar como lo ve.

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