Hoy me he topado con uno más de los tantos enemigos de la razón. Sin lugar a dudas, ellos aseguran ser los elegidos, los avatares de un nuevo mundo, los fieles y discretos ayudantes de su magnánimo hacedor. Estoy hablando de los testigos de Jehová. En su portada de noviembre atacan lo que consideran un grave mal en el mundo: El ateísmo. Desde sus coordenadas, que mal podrían calificarse de filosóficas, menos aún de científicas, despotrican contra...