¿Es realmente necesario el "Día de la Mujer"?


Cada 8 de marzo, a nivel mundial se celebra el Día internacional de la mujer. Así lo reconoce la ONU [1] desde hace ya un buen tiempo. Pero más allá de eso, cabe preguntarnos: ¿es necesario que exista el día de la mujer? Por "necesario" podemos apelar a dos cosas:
  • Un sentido filosófico que, grosso modo, puede entenderse como algo que no puede no ser, no puede no darse, no puede no existir, no puede no suceder. Es decir, la imposibilidad completa y absoluta de lo contrario. En este sentido, el día de la mujer no es necesario, pues bien pudo no haber sucedido, y bien puede no suceder más en el futuro, pues cabe la posibilidad (poco probable, pero no nula) de que deje de ser celebrado y/o reconocido en el mundo.
  • Un sentido coloquial, que refiere a una necesidad, algo que es menester tener o que ocurra para lograr otra cosa. Por ejemplo, para poder reflexionar acerca de las desventajas históricas del sexo femenino respecto a derechos, labores, etc. En este sentido, este día tampoco es necesario, pues se puede reflexionar sobre todo esto sin un día en especial. De hecho, por poner un ejemplo, en las empresas, para analizar los resultados del año, se hacen balances y memorias, y tanto el proceso de elaboración como el de revisión de las mismas dura varios días.
Así, los principales motivos para celebrar el día de la mujer, son total, completa y absolutamente inválidos e irrelevantes. Pero alguien podría objetar diciendo que de todas formas es necesario hacer esta conmemoración por las mujeres, por su condición, su pasado y su futuro. Y sobre todo, por las mujeres que murieron en pos de sus derechos, por lo cual se creó este día. Bueno, esta es una opinión subjetiva y un sentir particular y emocional. Pero, aunque con solo esto ello podría ser descartado de antemano, veamos un poco el contexto general:

¿Cuál es el origen del Día de la Mujer? Si bien la cronología nos lleva a múltiples eventos, este día puede reducirse a dos principales: La instauración del dicho día por parte de la Internacional Socialista en 1910, y el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en 1911 [2]. Este último hecho es el que le da un empujón tremendo a esta celebración, y el que sirve para pugnar por mejoras en las condiciones de vida de las mujeres. La muerte de muchas mujeres, en un clima de protestas por sus derechos sindicales y el sufragismo, conmocionó a la opinión pública.

Lo que mucha gente no sabe es que en este incendio también murieron hombres. En total murieron 123 mujeres y 23 hombres. Y hasta ahora, nadie se acuerda de estos 23 muertos. Históricamente, han sido invisibles. Y este es un claro ejemplo de la cultura de la desechabilidad masculina, la cual, lamentablemente, muchas mujeres sostienen, en especial las feministas. La invisibilización de los problemas masculinos ha sido una constante histórica, siendo que los problemas y la vida de las mujeres, niños, ancianos y demás, han sido puestas por encima de las necesidades y problemas del hombre, con la venia femenina, para más señas. Caso contrario, este comportamiento sería inútil y hubiera desaparecido hace mucho tiempo. Créanme que los hombres, si bien tenemos, gracias a las hormonas, cierto aherrojamiento y mayor atracción a afrontar el peligro y situaciones riesgosas, no somos adictos a poner nuestra vida y salud en riesgo como si se tratara de un juego.

¿Cómo era la época que dio a luz al día de la mujer? Sin duda, no era la mejor para nadie, a menos que se fuera un burgués. Comencemos desde el principio: La revolución industrial inicia a mediados del siglo XVIII. Ya en 1750, podemos ubicar la mano de obra negra como una de las principales fuentes de la riqueza que permitió ingresar en la era industrial [3] [4] [5]. La abolición del tráfico de esclavos, e incluso de la misma esclavitud, sería una innovación propia del siglo XIX. Ya entrados en el siglo XIX, las condiciones laborales de hombres, mujeres y niños eran deplorables. Los hombres ganaban una miseria. Las mujeres ganaban la mitad del sueldo de los hombres. Y los niños, varones y mujeres, ganaban la séptima parte [6]. Alrededor de la mitad de la fuerza laboral estaba conformada por mujeres, y alrededor de una cuarta parte por niños, dado que estos eran más baratos [7] (esto es lo que pasaría si al día de hoy realmente se le pagara menos a la mujer por ejercer la misma labor que el hombre). Sí, todos estaban jodidos. El salario de un solo hombre no alcanzaba para mantener a una familia. Los niños comenzaban a trabajar desde los 5 años. Y si bien las mujeres tenían un menor sueldo, también tenían ciertas ventajas, relativas para la época, como menores penas carcelarias que los hombres, y no ser expuestas a trabajos tan pesados, como por ejemplo el de la construcción de la vía férrea transcontinental en USA. En ese periodo, cabe resaltar el trabajo de grandes hombres como Francis Place, uno de los artífices de la libertad de asociación, y John Doherty, luchador social y líder de la Asociación Nacional para la Protección del Trabajo, que tenía como objetivo luchar por mejores condiciones para los trabajadores y en contra de la continua disminución de salarios.

¿Eran las mujeres las únicas oprimidas en el mundo laboral? No. Sin duda no lo eran. Hablando desde épocas antiguas, la división tradicional de hombre = trabajo fuera de casa, mujer = trabajo dentro de casa, no es discriminatoria en sí. Remontándonos a la época de las cavernas, era evidente que se necesitaba mayor fuerza para cazar y vencer a los depredadores, y que era menester cuidar a las mujeres, que eran las que podían engendrar nuevos individuos para el grupo social. Al mismo tiempo, la capacidad biológica de comprender a los bebés mejor que los hombres, debido a su mayor empatía, las hacía adecuadas para las labores domésticas. Esta, siendo la primera "división sexual del trabajo", carece por completo de cualquier atisbo de discriminación, machismo y misoginia. La división sexual del trabajo no es ni nunca será violencia contra la mujer ni discriminación alguna. Es simplemente una forma de dividir el trabajo eficientemente.

Conforme avanzamos en la sociedad, la tecnología permite desasir al hombre y la mujer de obligaciones varias. Por ejemplo, el parto en un hospital permite que la supervivencia femenina aumente, y la mujer tenga que preocuparse menos en cómo sobrevivir al momento del parto. El hombre tiene que preocuparse menos de morir a causa de un depredador, pues las armas sirven para cazar y arriesgarse menos, y posteriormente, la ganadería permite disminuir el riesgo al mínimo. Sin embargo, el hombre debe seguir manteniendo el rol protector, y la vida de mujeres, niños y ancianos ha estado por encima de la del hombre promedio. Los niños como regalos de los dioses, las mujeres como magas y madres, los ancianos como sabios a escuchar. Y el hombre promedio, como el burro de carga.

La situación no varió mucho en la revolución industrial, excepto para mal. El hombre seguía manteniendo el deber de protección, y tanto antes como ahora, las fuerzas del orden y los cuerpos de rescate son preeminentemente masculinos. Pero la situación se precarizó a tal grado que las mujeres y los niños tuvieron que salir a trabajar. Se formaron barrios obreros. Hombres y mujeres trabajaban jornadas que a duras penas les daban tiempo para dormir, siendo proclives a enfermedades y a la muerte. Y es este nuevo escenario, donde la gente del campo pasó a convertirse en mano de obra barata para las industrias, es donde el rol de la mujer toma fuerza. Antaño, a una mujer le bastaba con conseguir un buen matrimonio para asegurarse una vida cómoda y tranquila. Sin mucha decisión, pero sin hambre ni penurias tampoco, en lo que cabe. Pero gracias a la revolución industrial principalmente, la mujer pugnó por un lugar en la lucha obrera, en la vida social y política, mayor a solo estar en la casa y cuidar a los hijos. Cabe resaltar que, en las luchas obreras normales, hombres y mujeres participaron lado a lado en pos de mejores condiciones. Pero las luchas obreras femeninas solo pugnaron por los derechos de la mujer, siendo que movimientos dentro de este, como el sufragismo, tenían la visión de que era el hombre el que oprimía a las mujeres. Es decir, mientras que en el caso masculino, la lucha no excluyó en gran medida a las mujeres, y las consideraba compañeras a la par (dejando de lado cosas de poca monta como el dilema del reconocimiento a las mujeres como adscritos formales a las asociaciones obreras, dado que esto no impidió que ambos lucharan juntos ni excluyó a la mujer de la lucha), en el caso femenino la lucha fue contra la burguesía y contra el hombre. Conceptos como "machismo" y "patriarcado", sin tener la misma repercusión que ahora, estaban dentro del ideario femenino. Veían al hombre como el opresor, como el que no las dejaba prosperar, ser ellas mismas. Veían al hombre como el enemigo, y eso ha persistido hasta el día de hoy con las feministas de tercera ola. Una semilla de antaño que hoy ha logrado florecer.

Luego pasó lo de incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist en 1911. Si bien las consignas por mejoras sociales fueron válidas en su tiempo, la muerte de 123 mujeres opacó el hecho de que el hombre la estaba pasando casi tan mal como la mujer. Tomemos un caso ejemplar: Años antes, en 1886, en Chicago, muchos hombres fueron ejecutados por las revueltas y protestas en pos de mejoras laborales para todos, entre ellas, la jornada de 8 horas. En conmemoración a ello es que hoy en día se celebra el Día del Trabajo. Sin embargo, las jornadas de 1909 y 1911 fueron sola y exclusivamente para buscar beneficios femeninos (mejoras laborales, derecho al voto, etc.), con la excepción de la pugna contra el trabajo infantil. Un ejemplo más de cómo el hombre ha luchado para todos, y la mujer solo para sí misma. Una forma poco visibilizada de desechabilidad masculina.

Cualquiera podría decir que la mujer tiene derecho a buscar sus reivindicaciones específicas. Bien, pero en ese caso, el que el hombre luche por una mejora para todos lo hace moralmente mejor, porque no solo estaría pensando en sí mismo, sino más allá. Por otro lado, dichas manifestaciones pondrían de manifiesto tanto la precariedad laboral general, como que los hombres del común no veían con buenos ojos la explotación laboral femenina, por lo que la idea del hombre en general como opresor, se cae a pedazos.


¿POR QUÉ (NO) DEBERÍA IMPORTARNOS EL DÍA DE LA MUJER?

Ahora, veámoslo desde otra perspectiva: Los días especiales tienen muchos orígenes. Pueden ser orígenes serios, en su mayoría, como la conmemoración de una desgracia, una victoria, etc. Por ejemplo, la independencia de las naciones. En ella se recuerda la lucha por la libertad frente a conquistadores extranjeros, y a los muertos que lograron ello. Se recuerda el inicio de la vida independiente. Todos estos son elementos serios. Tomemos otro ejemplo: Semana santa. Se conmemora la pasión y muerte de Jesús. Algo serio también. Tomemos otro ejemplo más: Navidad. Se recuerda el nacimiento del hijo del dios cristiano en este planeta. Independientemente de que estas dos últimas cosas no sean reales, el sentido original es de mucha seriedad, al menos para el creyente. Otros días, como el Día de la Raza, también conocido como el Día de las Culturas (que cae el 12 de octubre en conmemoración del descubrimiento de América por parte de Colón), o el Día del Trabajo, también cuentan con un origen serio. Y resulta que todos estos días, en la actualidad, han perdido su sentir original, y son celebrados como vacaciones o cosas pintorescas. Este proceso de banalización es algo normal, sano y natural, pues el sentir y el sentido de un día van indisolublemente asociados con el contexto del evento. Y el contexto de años atrás, se queda en esos años. Ya no estamos en el siglo XIX, donde el trabajo era casi sinónimo de esclavitud a nivel mundial. Ya no estamos en el siglo XVI donde Colón llegó.  Ya no estamos en el siglo XIX donde mataron a muchos trabajadores, ni en el siglo XX donde mujeres murieron en una fábrica. El sentir de pesar, se queda en la época de pesar. Es absurdo y un completo sinsentido esperar que la gente de ahora se sienta como la de hace décadas o siglos, y tome con el mismo sentido y significado algo de antaño, tanto como es absurdo que los latinoamericanos de hoy tengan algún tipo de resentimiento hacia los españoles de hoy por lo que hicieron los españoles de hace siglos atrás a los indígenas de esa época. El pasado, pasado es, y allá debe quedarse.

Y bueno, resulta que no hay motivo alguno para pensar que el día de la mujer debe estar exento de este devenir. Sí, que recordar cuánto hemos avanzado en derechos humanos es importante, pero no se requiere un día en especial para ello. De nuevo, el análisis y las acciones concretas sobre ese tópico, requieren más que un día. No, no es indispensable que exista este día, filosóficamente hablando. Así que, mal que le pese a algunos, no hay porqué pensar que este día deba estar exento de este derrotero. No hay motivo alguno por el cual pensar que el día de la mujer no pueda o deba ser banalizado. Fechas más serias lo han sido, como el día del trabajo, o incluso el día del niño. ¿Por qué no debería serlo en de la mujer? La banalización y pérdida del significado y/o sentido original es un proceso normal y sano para los días especiales humanos. El día de la mujer puede, y debe, ser parte de este proceso.


¿HA SIDO REALMENTE INVISIBILIZADA DE LA HISTORIA LA MUJER?

Un último tópico que se levanta a favor de la existencia y persistencia de la conmemoración seria del día de la mujer es la supuesta invisibilización histórica que ha tenido. Se dice que ha sido segregada e invisibilizada de la historia, la ciencia y la academia en general, mientras al mismo tiempo se resaltan mujeres con grandes carreras y/o aportes a la ciencia, la academia y la historia (contradicción evidente, ojo). Se dice que se le ha impedido hacer ciencia, pero al mismo tiempo se pone el grito en el cielo cuando se dice que la ciencia ha sido construida por hombres (cosa cierta si la discriminación y segregación fuera real en números totales, o al menos en función de la mayoría). Nada más lejos de la realidad. Mujeres importantes han habido en todos los aspectos y épocas [8], desde Hatshepsut hasta Isabel la Católica, desde Olympe de Gouges hasta Emily Noether, pasando por Marie Curie, Lynn Margulis, Leonor de Aquitania (pionera del divorcio) o la sobrevalorada de Ada Lovelace (pues ella no fue, como se suele decir, la primera programadora de la historia [9]).

Por otro lado, es un hecho en bruto que el hombre es el que ha construido el STEM. La ciencia y la tecnología han sido invención masculina. Y esto no se puede atribuir a discriminación machista alguna, pues durante el siglo XX las mujeres adquirieron el derecho de entrar a las universidades. Actualmente, de la universidad se gradúan más mujeres que hombres en buena parte del mundo. Y el 90% de todos los científicos de la historia están vivos al día de hoy [10]. Es decir, las mujeres han tenido cerca de 100 años para formar generaciones de científicas que generen un impacto significativo en la ciencia. Así que no, no hay excusa alguna de machismo o discriminación que valga. No hay justificación alguna para que el STEM sea producto casi por completo masculino, salvo la preferencia y/o la habilidad. Lamentablemente, decir eso, aún con datos en la mano, puede ser castigado por el tribunal de lo políticamente correcto, que poco a poco se incrusta en la labor científica, que debería ser imparcial y siempre atenta a los datos [11].


¿Y ENTONCES...PUEDE CELEBRARSE EL DÍA DE LA MUJER?

¡Claro que sí! Pero no como una necesidad, sino como una celebración. Una celebración, al día de hoy, simplemente por ser mujer, es decir, por ser una hembra homo sapiens, de la misma forma en que hoy se celebra el día del niño simplemente por ser menor de edad. Las reflexiones serias alrededor de esos días, son total, completa y absolutamente irrelevantes, pues como ya dije, las decisiones y análisis importantes requieren más que un día. En el mismo sentido, la celebración del día del hombre sería válida también, pues el hombre ha dado multitud de cosas buenas al mundo, y tiene problemas que deben ser atendidos y recordados por la sociedad y el estado, aunque esto signifique que al final se convierta en una celebración por el simple hecho de nacer como un macho homo sapiens.

Los problemas de hombres, mujeres, niños, ancianos y demás, son importantes y deben ser atendidos. Pero no por ello ameritan un día especial, ni dicho día especial debe ser tomado como inmutable por los siglos de los siglos. El día de la mujer, como la navidad, el día del trabajo, del niño y muchos otros, con el tiempo sufren mutaciones en su sentido y sentir social. Y eso es normal, sano y natural. No por eso las instituciones del estado deben dejar de cumplir su rol de vigilar y mejorar las condiciones de vida de la población. Pero a priori, siendo intelectualmente honestos, y científicamente hablando, no hay motivo alguno para que exista un día de la mujer, como tampoco lo hay para el día de la niña. Como celebración alegórica, vale. Como imperativo categórico, no.


REFERENCIAS:

[1] http://www.un.org/es/events/womensday/history.shtml

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Incendio_en_la_fábrica_Triangle_Shirtwaist_de_Nueva_York

[3] https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/esclavos_8681/1

[4] https://breviarioculturalmagazine.wordpress.com/2014/04/04/la-revolucion-industrial-el-origen

[5] https://revistas.ucm.es/index.php/ANQE/article/viewFile/ANQE0808110053A/3559

[6] https://acento.com.do/2018/opinion/8533023-la-situacion-laboral-principios-del-siglo-xix

[7] https://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/las-condiciones-laborales-de-los-obreros-en-el-siglo-xix

[8] https://www.infobae.com/sociedad/2019/03/08/el-mito-de-la-invisibilidad-de-la-mujer-en-la-historia

[9] https://www.facebook.com/ateismoSTEM/posts/1826566394125100

[10] https://www.xatakaciencia.com/otros/el-90-de-todos-los-cientificos-de-la-historia-estan-vivos-actualmente

[11] https://www.bbc.com/mundo/noticias-47482190

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