viernes, junio 15, 2018

¿Tenemos derecho a discriminar?


El presente artículo versa sobre la libertad u obligación que tenemos de decidir sobre ciertas cuestiones que atañen nuestra individualidad. Como ejemplo tomaré el caso de la pareja gay que demandó al dueño de una repostería por negarse a darles el servicio de decoración de un pastel con motivos LGTB[1]. Si bien el texto se abocará al tema de la libertad en sí, tomaré algunas referencias del derecho y diversos textos internacionales, sobre todo de la ONU, a fin de hacer este asunto lo más amplio posible dentro del contexto tratado. Pero el principal foco a usarse será el de la lógica y el criterio imparcial, dado que las leyes, como ficciones sociales, son cambiables y flexibles, y no sirven de guía moral ni ética sobre el correcto actuar de las personas. Y ese correcto actuar es lo verdaderamente importante aquí.

Este caso se dio en EEUU, pero es representativo del choque de derechos, y sobre todo, de la interacción social y la lógica (o falta de ella) a la hora de clasificar algo como agresión y/o discriminación, libertad religiosa, y qué es realmente relevante.

El asunto en controversia es simple: Una pareja gay pidió, en una repostería, el servicio de decoración personalizada que dicho negocio ofrecía. El dueño, de fe cristiana, se negó a hacer ello, por ir en contra de sus convicciones religiosas. Cabe resaltar que no les prohibió la entrada al establecimiento ni se los insultó dentro del mismo. Incluso, por lo trascendido, el repostero les recomendó a otros colegas que podrían hacer dicho trabajo. La pareja gay, amparándose en una ley del estado donde ocurrieron los hechos, la cual indica que no puede haber discriminación de ningún tipo en establecimientos de servicio al público, demandó al señor. Los abogados del repostero usaron como defensa la libertad religiosa de su defendido, y que una decoración así daba un mensaje que estaba en contra de sus convicciones religiosas, y que por las mismas no podía ser partícipe en plasmarlas. Además, que su trabajo era arte, y que un artista da mensajes en su obra, y un mensaje LGTB no es algo que él quería transmitir. Al final, la justicia de EEUU le dio la razón al repostero, sin que ello funja como precedente para otras causas, las cuales deberán analizarse individualmente.

Bien, analicemos el asunto. En principio, y como asunto fundamental que permanece sobre cualquier consideración particular, tenemos aquí el caso de potenciales clientes, y de una persona y/o empresa que decide no brindarles el producto o servicio. Este es todo el embrollo. Así que lo primero que tenemos que preguntarnos es: ¿Está obligada una persona o empresa a dar un producto o servicio a todo aquel que lo solicite, sin distinción o filtro alguno? O mejor dicho: ¿Está obligado alguien a tener relaciones de cualquier tipo con quien no desea? La respuesta lógica, racional e imparcial es NO. No tiene el menor sentido, de hecho. De la misma forma que uno, como comprador, puede elegir no comprar los productos de X empresa, una empresa puede elegir no otorgar sus productos y/o servicios a determinado cliente potencial. Los criterios para eludir esa relación son totalmente irrelevantes. De la misma forma que no se necesita una razón para no comprar X producto o marca, no se la necesita para no querer hacer negocios con alguien. Punto. Aludir a esto como intento de refutación o fuente de discriminación es un sinsentido, y de hecho, es un comportamiento falaz. Uno no tiene por qué dar razones para negarse a brindar un bien o servicio. Ni una sola. No es asunto de nadie salvo del ofertante. Lo contrario es ir en franca violación de los Derechos Humanos[2], específicamente el artículo 3 (libertad individual), el 12 (prohibición de injerencia en la vida privada), el 18 (libertad de pensamiento) y el 19 (prohibición de ser molestado e inquirido sobre sus opiniones).

Podemos comenzar por distinguir dos situaciones hipotéticas: Si la negativa es por parte del repostero en sí (persona física), o si es por parte de la empresa (persona jurídica). En teoría, estas situaciones son diferentes. En la práctica, al ser el repostero el dueño de la empresa, no hay división real. Aun así, hagamos este ejercicio de imaginación para explorar todos los casos:


Si el rechazo viene por parte de una persona física, lo que sucede es una de dos cosas: O se trata de una persona negándose a tener un vínculo social con alguien, o se trata de un profesional independiente que, en cuanto experto en su oficio, se niega a prestar un servicio personal.

En el primer caso, no se puede hablar de discriminación. Nadie está obligado a trabajar o venderle algo a otro. Ni siquiera está en obligación de tener trato alguno con nadie. Si no quiero relacionarme con alguien, sea por el motivo que sea, da igual, no hay forma de obligarme a ello. Los otros no tienen derecho a que yo me relacione con ellos de forma alguna, so pena de ofenderlos.

En el segundo caso, tampoco se puede hablar de discriminación, pues los servicios profesionales no se prestan obligatoriamente. Un profesional puede seleccionar a sus clientes, su tipo de clientes, la remuneración a aceptar por su trabajo, y demás. Los empleadores de estos profesionales tienen esas mismas prerrogativas. Por eso se establecen procesos de selección en las empresas, y por eso es que las personas van a entrevistas de trabajo en diferentes lugares. Ambos buscan su conveniencia, uno en el marco de la libertad de empresa y comercio[3], y otro en el de su libertad personal y derecho al trabajo. De lo contrario, una empresa no podría descartar postulantes, y estaría en la necesidad de contratarlos a todos. Igualmente, con esa lógica, un empleado no tendría la libertad de escoger la mejor propuesta de trabajo. Ambos casos son absurdos, por lo que esto tampoco cae en la categoría de discriminación.


Si el rechazo viene de una persona jurídica, volvemos al punto de la libertad de empresa y comercio. Estas libertades han sido reconocidas por los diferentes códigos legales del mundo, incluso a nivel constitucional[4], por lo que vienen muy a cuento aquí. Pero más que en las leyes, apoyémonos en la realidad. Si la libertad de empresa y comercio, sean o no de orden legal, fueran algo irracional, no pasarían cosas como que varias empresas se nieguen a hacer negocios con clientes morosos, ya que estos podrían alegar estar siendo discriminados tan solo por acumular deudas. No pasaría que, cuando hay un concurso o licitación pública, invitando a las empresas del rubro a participar, algunas se nieguen y otras acudan. Pero resulta que estas cosas pasan, justamente porque dichas empresas tienen la potestad de hacer negocios con quienes consideren clientes potenciales. Esto se enmarca en la libertad de dirigir la empresa como mejor se quiera[5], y sobre todo, en la potestad fáctica de hacerlo. Leyes o no, si uno no quiere, como empresa, hacer negocios con X, simplemente no los hace. No hay obligación ético-moral de ello, tampoco de índole racional.


Otra cosa a señalar es la selección del público objetivo[6] y la segmentación del mercado[7]. Esto es algo que saben bien economistas, gente de marketing y publicidad. Toda empresa, e incluso todo profesional independiente, tiene la potestad de seleccionar su público objetivo, al cual dirigir su producto o servicio. En este caso, el repostero del ejemplo bien puede aducir que su público objetivo eran los heterosexuales, o incluso los heterosexuales creyentes.

Bien podría pensarse que dicha selección y segmentación pueden prestarse a abusos o de plano ser discriminatoria. Pero ese es un grave error. Seleccionar tu público objetivo jamás sería abusivo o discriminatorio, pues para empezar no es un asunto moral, sino comercial y económico. Además, es un sinsentido pensar que a priori, alguna categoría ético-moral le cabe a un ejercicio mercantil como la selección y segmentación. Este último suele ser el error más recurrente entre quienes se quejan de discriminación. Un empresario no tiene la obligación de que su público meta sea toda la población. Él tiene la potestad de escoger a quien dirigirse, de la misma forma que tiene derecho de admisión (e incluso superior a este). Él puede segmentar el mercado y elegir a un público meta que considere conveniente, bajo los criterios que le parezcan a bien, sin obligatoriedad de que estos tengan siquiera racionalidad u obligación ético-moral alguna (por eso existen fabricantes de armas). Nadie, por el contrario, tiene el poder de obligar a otro a fijarse en él, o de darle algo en contra de su voluntad.

Un ejemplo de esta potestad de seleccionar y segmentar son los diferentes servicios de taxis, de mujeres para mujeres, que existen alrededor del mundo[8] [9] [10]. Bajo la lógica de la pareja denunciante, estos servicios serían discriminatorios, pues niegan la atención a menos que haya mujeres, así como niegan el trabajo de taxista solo por ser hombre. Y de hecho, hay quienes lo ven así[11]. Pero visto desde otro ángulo, se trata simplemente de la potestad del dueño de la empresa de seleccionar su público meta y segmentar el mercado para encontrar un nicho del cual obtener ganancias, así como el de seleccionar los trabajadores que considere cumplen el objetivo de su empresa. Así lo ven muchas mujeres y activistas contra la discriminación sexual y contra la violencia de género, que están felices con este servicio y otros similares que impliquen orientación a un público que les es afín (por ello hay bares gay, organizaciones donde solo hay mujeres o solo la dirigen mujeres, los llamados “espacios seguros” y demás). El problema es que aceptar este escenario implicaría que, en el presente ejemplo, el dueño habría estado en lo correcto al ejercer su libertad de administrar la empresa y seleccionar un mercado meta que no incluya a los homosexuales. Si, por el contrario, se considerara esto como discriminación, entonces con la misma lógica se podría tachar de discriminatorios los servicios de taxi referidos, así como los locales, negocios u organizaciones donde se enfoquen en un público meta específico, ya sean las mujeres, gays, etc. Es más, esto podría extenderse hasta el punto de cuestionar las cuotas de género en los espacios públicos, pues sería una clara discriminación en favor de la mujer respecto al hombre simplemente por su sexo, mismo al que podría acceder un transexual con el debido respaldo legal. Pero bueno, esto es otra historia.

Resumamos un poco lo visto hasta aquí:
  • ¿Existe a priori obligación alguna de que una persona física interactúe con nosotros, sea en forma de relación socioeconómica o cualquier otra? NO. Las relaciones personales se establecen de mutuo acuerdo.
  • ¿Existe a priori obligación alguna de que un profesional nos preste sus servicios? NO. Las relaciones profesionales se establecen de mutuo acuerdo también, a conveniencia de las partes.
  • ¿Existe a priori obligación alguna de que una empresa tenga relación comercial/laboral/contractual con nosotros? NO. No hay obligación alguna de trabajar para una empresa que no se desea, o de que una empresa nos contrate solo por postularnos, ni de prestarle servicios a todos los que lo requieran. Los motivos son irrelevantes. Incluso en los casos en que, a posteriori, por algún mandato legal ejerza coerción sobre la empresa o institución para que se establezca cierta relación comercial, laboral o contractual de cualquier tipo con dicha persona, esto no constituye objeción alguna. No confundir obligación a priori con coerción a posteriori por factores que nada tienen que ver con la potestad referida.
  • ¿Existe el derecho a ser cliente? NO.
  • ¿Existe el derecho a no ser segmentado y seleccionado? NO.
  • ¿Existe el derecho a que otro te de algo de sí, aunque no lo quiera? NO. No confundir esto con alguna compensación por algún daño recibido, so pena de caer en un razonamiento falaz.
Entonces, si realmente no hay obligación alguna de la persona o negocio a tener ningún tipo de relación con quien no desea…¿cuál es el daño aquí para la pareja gay? Ninguno. Objetivamente hablando, no hay daño alguno. Simplemente se toparon con un fundamentalista religioso que no quería hacer algo. E incluso si no lo fuera, da igual, si no quería hacerlo, es suficiente. Cualquier persona racional se despide con cordialidad (o lo manda a la mierda, ambas opciones son válidas) y busca otro repostero. Hay muchos para elegir en el mercado. Y lo más importante: Nadie tiene la potestad de hacer que otro haga algo que no quiere. Este elemento de libertad es el fundamento más básico tanto de nuestra ética, moral y sistema legal. Es muy simple en realidad.

Si no hay nada que reclamar a nivel lógico, racional y fáctico, ¿podrá haberlo a nivel de leyes? Podríamos apelar al derecho del consumidor y una posible violación a este. Ok, es posible, sin embargo, recordemos lo mencionado al inicio: Las leyes, como ficciones sociales, son cambiables y flexibles, y no sirven de guía moral ni ética sobre el correcto actuar de las personas. Así que en sí este tópico es despreciable e irrelevante. Pero para hacer este ejercicio más interesante, vayamos a ello. Es más, vayamos por encima de las leyes y por encima de cada país. La ONU ha emitido las “Directrices para la Protección del Consumidor”[12], sobre la cual se basa la legislación de protección al consumidor de los países miembros. Analicemos, pues, las partes pertinentes de la misma. Primero, se define al consumidor como una persona que compra o utiliza productos o servicios con fines personales, familiares o domésticos[13]. Es decir, a priori, se lo define como alguien que ha accedido a dicho producto o servicio, no alguien que está por acceder a él. Bajo este estándar, la pareja gay no podría denominarse como “consumidor” porque no había accedido al servicio de decorado.

Pero sigamos adelante. Sobre dicho documento de la ONU, solo hay dos aspectos relevantes a tratar: Los principios de las directrices, y las directrices en sí. Respecto a los principios, hay 3 especialmente relacionados al caso que nos atañe:


a) Trato justo y equitativo. Las empresas deben tratar de manera justa y honesta a los consumidores en todas las etapas de su relación, como parte esencial de la cultura empresarial. Las empresas deben evitar prácticas que perjudiquen a los consumidores, en particular a los consumidores en situación vulnerable y de desventaja.

¿El dueño del negocio trató de manera honesta a la pareja? SI. Les dijo que no podía hacer eso debido a sus convicciones. Aunque no lo hubiera dicho, y aunque no hubiera sido por ello, decir que no estaba dispuesto a hacerlo era suficiente para cumplir con el requisito de honestidad. Recordemos que, por DDHH, no es válido inquirir o ser molestado por nuestras opiniones o pensamientos, así que hasta ahí queda.

¿Los perjudicó como consumidores? NO, porque ellos no llegaron a ser consumidores de ese servicio. Además, se les dio alternativas para lograr su objetivo.

¿Eran consumidores en situación vulnerable y de desventaja? NO. Los gay, al igual que los negros, los latinos, o cualesquiera otros colectivos, mientras no hayan adquirido el bien o servicio, no se pueden considerar consumidores. Además, esta misma segmentación no los hace “consumidores en situación vulnerable y de desventaja”. Lo serían si no pudieran hacer efectivos su derecho a un producto o servicio de calidad o fueran víctimas de tácticas engañosas o antiéticas. Pero este no es el caso.


b) Conducta comercial. Las empresas no deben someter a los consumidores a prácticas ilegales, poco éticas, discriminatorias o engañosas, como las tácticas de comercialización abusivas, el cobro abusivo de deudas u otra conducta inadecuada que pueda entrañar riesgos innecesarios o perjudicar a los consumidores. Las empresas y sus agentes autorizados deben tener debidamente en cuenta los intereses de los consumidores y la responsabilidad de respetar el objetivo de la protección del consumidor.

¿Se sometió a la pareja, como consumidores, a una práctica ilegal o poco ética? NO, considerando, como ya fue dicho, que no eran consumidores. Tomando en cuenta el sentido que a esta definición le da el contexto de la frase, no se puede deducir de forma alguna que fueron sometidos a dicho tipo de prácticas. Tampoco hay discriminación alguna en la segmentación y la selección del público meta, aunque esto lo veremos un poco más adelante.


c) Divulgación y transparencia. Las empresas deben facilitar información completa, exacta y no capciosa sobre los bienes y servicios, términos, condiciones, cargos aplicables y costo final para que los consumidores puedan tomar decisiones bien fundadas. Las empresas deben velar por que se pueda acceder fácilmente a esa información, especialmente a los términos y condiciones claves, con independencia del medio tecnológico empleado.

¿Se dio la información completa y transparente sobre el servicio? SI. El repostero fue claro en decir que no haría el servicio y porqué no. Explicó las condiciones del mismo personalmente, y por lo visto incluía el no hacer algo contra su fe religiosa. Le dio a la pareja información completa para que pudieran tomar una decisión informada, incluso ofreciéndoles alternativas de otros colegas suyos que sí podrían hacer dicho trabajo.


Respecto a las directrices, hay algunas que también nos atañen, encuadradas en el acápite “Políticas nacionales para la protección del consumidor” y son las siguientes:

c) Información clara y oportuna sobre los bienes o servicios ofrecidos por las empresas y los términos y condiciones de la transacción de que se trate.

d) Términos contractuales claros, concisos y fáciles de entender que no sean injustos.


Se aprecia que no hay ninguna de las dos cosas en el caso presente, conforme a lo explicado respecto al principio c) del documento de la ONU. Se dio información clara y oportuna a los potenciales consumidores respecto a los servicios ofertados, y los términos y condiciones en que se prestan. Fue fácil de entender: “no lo hago porque mi va contra mi fe/porque como artista no quiero transmitir ese mensaje/porque no me da la gana”. Cualquiera sea el motivo, es muy claro y de comprensión sencilla.

Por ello, desde esta perspectiva, no se aprecia afectación a nivel de consumidor, y por ende, esto tampoco es un argumento o punto válido para sostener daño alguno contra la pareja.

Pero incluso con todo esto, podrían haber algunos que indiquen que se los sigue discriminando, aludiendo al significado del diccionario. Dado que estos temas son de economía, mercadeo y/o publicidad, y en cierta medida también del derecho, aludir al diccionario deviene en una falacia ad verecundiam, dado que el DRAE no es fuente autoritaria para tratar temas pertenecientes a disciplinas específicas ni es regente del tecnolecto de cada una. Así, quien use este punto a su favor, queda automáticamente descartado como interlocutor válido, al argumentar con base en falacias. Pero de todas formas, veamos, aunque sea por curiosidad, lo que nos dice el diccionario[14]:

1. tr. Seleccionar excluyendo.

2. tr. Dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, etc.


Con esto muchos podrían decir que efectivamente se está discriminando. Pero ojo, esto sería proceder con un razonamiento falaz. Si recordamos lo mencionado sobre seleccionar el público objetivo, este nos dice[15]:

Para agrupar a los miembros de una comunidad y establecer un mercado objetivo se puede utilizar los siguientes criterios:

Sociodemográficos: Se utilizan variables como el sexo, la edad, la posición en la familia, el nivel de estudios, entre otros.

Socioeconómicos: Se considera principalmente el nivel de ingresos.

Psicográficos: Se toma en cuenta la personalidad, el estilo de vida y el sistema de valores de los consumidores. Este criterio es cada vez más utilizado por los profesionales del marketing.



Y sobre la segmentación de mercado, lo mismo[16]:

Segmentación demográfica:

Este es uno de los enfoques más comunes al momento de segmentar tu público, aquí tendrás en cuenta aspectos muy específicos de tu segmento. Recuerda, entre más delimitado sea, más fácil llegarás a tus clientes potenciales.

Veamos las variables para tener en cuenta en este segmento. Alguna de estas no serán muy necesarias para tu segmentación, analízala cuál aplica a tu caso y empléalas.

  • Edad.
  • Sexo biológico.
  • Orientación sexual.
  • Tamaño de la familia.
  • Ciclo de vida familiar.
  • Ingresos familiares. 
  • Profesión. 
  • Nivel educativo. 
  • Estatus Socio – Económico. 
  • Religión. 
  • Nacionalidad. 
  • Cultura.
Y como vemos, lo más básico a la hora de hacer una empresa…¡encaja con la definición del diccionario! Al definir el público objetivo, efectivamente se está seleccionando, excluyendo a quienes no conformarán dicho público. Al dar trato desigual a las personas de acuerdo a su sexo, orientación, y demás, estamos personalizando el servicio con base en la segmentación hecha. Dado esto, es absurdo pensar que la definición del diccionario considere “discriminar” de la misma forma en que se define la necesidad de seleccionar el público objetivo y segmentar el mercado. Por ende, nos queda una de dos opciones: O tomamos la segmentación y selección referidas como inherentemente discriminadoras, y tachamos a toda empresa de malvada; o nos damos cuenta que ambas cosas no se refieren a lo mismo en última instancia, con lo cual nos vemos imposibilitados de hablar de discriminación al ejecutar estas prácticas, con lo cual el caso de la pareja contra el repostero se derrumba, de la misma forma que todo alegato de discriminación contra toda persona o empresa que simplemente haga uso de dichas herramientas, o de su potestad fáctica de llevar su empresa y sus actividades como mejor le venga en gana.

Personalmente, la acción de este repostero me parece reprobable. Está lleno de prejuicios que le impiden ver al otro como otro, como un igual en todo sentido. Tiene el filtro de su fe, unos lentes a través de los cuales ve el mundo en forma cuadrada, atado a un falso sentido escatológico del mismo. Igual de cerrado y erróneo que las feministas con sus lentes morados, los racistas y demás. Es absurdo sin duda, irracional y mucho más. Pero cometeríamos un gravísimo error si condenáramos legalmente esto. La estupidez, por más molesta que sea, no puede ser un delito ni debe ser punida judicialmente. Sino, más de la mitad del planeta debería estar preso, o cuando menos procesado. No podemos mandar a la cárcel a la gente tonta, absurda, idiota o que simplemente no piensa como nosotros. De hacerlo, no seríamos diferentes de la policía del pensamiento de las dictaduras a través de la historia. No seríamos diferentes a los nazis y sus amigos. Por mucho que nos cueste, debemos entender que en el mundo existen y siempre existirán personas que no estén de acuerdo con lo que pensamos, que sean de mente corta e ideas vetustas. Y solo podemos tomar una de dos actitudes: Tolerancia mas educación, o combate frontal. Lo último sería inútil, pues asesinar es un delito y los tontos abundan con excesiva facilidad reproductiva. Lo primero es la única forma de mejorar la sociedad. Uno, como adulto maduro y racional, sabe que en el mundo se encuentra de todo. Y eso siempre pasará. Lo mejor es simplemente actuar con madurez (valga la redundancia) e inteligencia, y si no te ofrecen algo en un sitio, te vas y buscas otro lugar u otro producto. Así de simple, sin dramas, sin problemas. Lo contrario es actuar como un niño caprichoso, y así, una sociedad no avanza.



[1] “Jueces dan la razón a panadero que se negó a hacer pastel a pareja gay”. CR Hoy, 04 de junio del 2018. Recuperado de https://www.crhoy.com/mundo/jueces-dan-la-razon-a-panadero-que-se-nego-a-hacer-pastel-a-pareja-gay
[2] Declaración Universal de Derechos Humanos. ONU. Recuperado de http://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/
[3] Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba. ONU. Usado como referencia del reconocimiento de dicha institución a la libertad de comercio. Recuperado de http://www.un.org/es/ga/62/plenary/cuba/bkg.shtml
[4] Libertad de empresa. Consumoteca. Recuperado de https://www.consumoteca.com/economia-familiar/economia-y-finanzas/libertad-de-empresa/
[5] Libertad de empresa. Revista Electrónica de Derecho Comercial. Recuperado de http://www.derecho-comercial.com/Doctrina/torres01.pdf
[6] Marketing: ¿Cómo definir nuestro público objetivo? Conexión ESAN. Recuperado de https://www.esan.edu.pe/apuntes-empresariales/2015/10/marketing-como-definir-publico-objetivo/
[7] Los 4 tipos de segmentación del mercado. Next_U. Recuperado de https://www.nextu.com/blog/los-4-tipos-de-segmentacion-del-mercado
[8] Sólo para ellas: el "Uber" de mujeres comienza su marcha blanca en Santiago. Tele13. Recuperado de http://www.t13.cl/noticia/tendencias/she-drives-us-aplicacion-taxis-solo-mujeres-comenzara-su-marcha-blanca
[9] Laudrive: taxis de mujeres y solo para mujeres. 20 minutos. Recuperado de https://www.20minutos.es/gonzoo/noticia/laudrive-taxis-mujeres-solo-para-mujeres-3266062/0/
[10] Lady Driver: la aplicación que ubica taxis solo para mujeres. Pa’donde nos vamos. Recuperado de https://padondenosvamos.com/taxi-mujeres-lady-driver/
[11] ¿Taxis sólo para mujeres sería discriminatorio?. El Diario. Recuperado de https://eldiariony.com/2014/09/15/taxis-solo-para-mujeres-seria-discriminatorio/
[12] Directrices para la Protección del Consumidor. ONU. Recuperado de http://unctad.org/es/PublicationsLibrary/ditccplpmisc2016d1_es.pdf
[13] Guía práctica sobre las Directrices de Naciones Unidas de protección al consumidor. Consumers International. Recuperado de https://www.consumersinternational.org/media/2051/un-consumer-protection-guidelines-spanish.pdf
[14] Discriminar. Diccionario de la lengua española, edición del Tricentenario, actualización 2017. Recuperado de http://dle.rae.es/?id=DtHwzw2
[15] Ídem, nota 6.
[16] Ídem, nota 7.

lunes, junio 04, 2018

Dream Team Latinoamericano

Siempre he pensado que existen demasiados países en América. Considerando sus similitudes sociales, históricas, políticas y culturales, me animo a dar mi "Dream Team" de países ideales, pensando en cómo podría reorganizarse la distribución geopolítica de nuestro continente a fin de conglomerar de la mejor forma posible los factores humanos y recursos naturales:



Gran Colombia

  • Compuesta por: Norte de Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyanas y territorio cercenado a Brasil.
  • Frontera Norte: México, Océano Pacífico y Atlántico.
  • Frontera Suroeste: Perú, a través de los ríos Amazonas y Putumayo, hacia la costa Pacífica por el Nudo de Pasto.
  • Frontera Sureste: Brasil, a través del Río Amazonas y Putumayo.
  • Motivo de creación: 
    • El Macizo de Guayana es un solo bloque que colinda con el Amazonas, y atraviesa las Guyanas y Venezuela, por lo que presentan unidad geográfica.
    • La continuidad de la Cordillera de los Andes desde Colombia hasta su final, en Venezuela, partiendo del Nudo de Pasto, es otro factor de unidad geográfica.
    • La similitud de idiosincracia histórica (proyecto de la Gran Colombia de Bolívar y Miranda), y sociocultural entre colombianos y venezolanos.
    • La similitud sociocultural del sur colombiano con el norte de Ecuador (parte del proyecto Gran Colombia).

Perú

  • Compuesto por: 3/4 del territorio de Ecuador, Perú, Bolivia, norte de Chile, mitad norte de Paraguay.
  • Frontera norte: Gran Colombia, a través de los ríos Amazonas y Putumayo, hacia la costa Pacífica por el Nudo de Pasto.
  • Frontera sur: Argentina, a través del Trópico de Capricornio.
  • Frontera oeste: Océano Pacífico.
  • Frontera este: Brasil
  • Motivo de creación: 
    • En el inicio, América del Sur tenía al Imperio Incaico como única civilización propiamente dicha, la cual abarcaba los actuales terrenos de Ecuador, Colombia, Perú, Chile y Argentina, por lo que existe unidad cultural a través de la Cordillera de los Andes.
    • En la época de la conquista española, el Virreinato del Perú abarcaba todos los países de América del Sur excepto los dominios portugueses, antes de su división para formar el Virreinato de la Plata y otras capitanías, por lo que hay historial de unidad geopolítica.
    • En época republicana, el norte de Chile (actual Arica) pertenecía a Perú.
    • A fines de trazar una línea horizontal con el trópico, se estima conveniente la anexión de parte de Paraguay.

Argentina

  • Compuesta por: Parte de Paraguay, Chile, Argentina Uruguay y parte de Brasil.
  • Frontera noroeste: Perú, a través del Trópico de Capricornio.
  • Frontera noreste: Brasil, a través del paralelo sur 30°, coincidente con un valle que marca el final de la Meseta de Brasil.
  • Frontera sur: Antártida.
  • Frontera oeste: Océano Pacífico.
  • Frontera este: Océano Atlántico.
  • Motivo de creación: 
    • La similitud de idiosincracia sociocultural entre argentinos y chilenos, así como entre argentinos, paraguayos y uruguayos, siendo estos dos últimos, en la práctica, colonizados culturalmente por Argentina.
    • La extensión geofráfica de Chile la hace poco relevante frente al tamaño de Argentina, por lo que su anexión es conveniente.
    • A fines de trazar una línea horizontal con el palalelo y con el final de la Meseta de Brasil, se estima conveniente la anexión de parte del sur de Brasil.

Brasil

  • Compuesto por: Casi la totalidad del territorio de Brasil, lado este de Bolivia y Paraguay.
  • Frontera norte: Gran Colombia, a través río Amazonas.
  • Frontera sur: Argentina, a través del paralelo sur 30°, coincidente con el valle que marca el final de la Meseta de Brasil.
  • Frontera oeste: Perú, a través de la división entre la Cordillera de los Andes y la Meseta de Brasil.
  • Frontera este: Océano Atlántico.
  • Motivo de creación: Es lo que resta del continente americano.

México

  • Compuesto por: México y todos los países de centroamérica.
  • Frontera norte: USA.
  • Frontera sur: Gran Colombia.
  • Frontera oeste: Océano Pacífico.
  • Frontera este: Océano Atlántico (Mar del Caribe), a través de la República de las Antillas.
  • Motivo de creación: 
    • Las culturas Maya y Azteca florecieron en lo que hoy es el actual México, alcanzando allí su foco civilizatorio. Si bien la cultura Maya tiene también su origen en Guatemala, es conveniente su anexión a México, al ser este un país más grande y poseer en su territorio otra gran cultura.
    • La influencia de las culturas mexicanas se extendieron por toda centroamérica, teniendo influencia preponderante en ellas, excepto en Panamá, que tuvo más influencia de los Chibchas colombianos. Sin embargo, al ser Panamá actualmente centroamericano, dicho factor deviene en irrelevante. Todo ello implica unidad histórico-cultural.
    • El Virreinato de Nueva España abarcaba todo México y prácticamente toda centroamérica, lo que demuestra unidad histórica.
    • El tamaño de México, comparado con el resto de países centroamericanos, es mucho más grande, y por ende, es conveniente la anexión de los demás.

República de las Antillas

  • Compuesta por: Antillas Mayores y Menores.
  • Frontera Norte: USA.
  • Frontera Sur: Gran Colombia.
  • Frontera Oeste: México.
  • Frontera Este: Océano Atlántico.
  • Motivo de creación: Las Antillas poseen una cultura caribeña común proveniente de la conquista española (parte del Virreinato de Nueva España) y su propia geografía isleña, que les confiere recursos y clima similar, en un ecosistema unificado, lo que constituye unidad sociocultural por similitud, y unidad medioambiental notoria.

domingo, junio 03, 2018

Serie "Lógica y argumentación": Falacia de generalización apresurada


En esta serie, analizaremos los distintos errores lógicos que pueden cometer las personas en su discurso diario o académico. Entre ellos, los más comunes son el uso de falacias y el de sesgos cognitivos. En esta ocasión, la falacia a analizar será la “generalización apresurada”, por ser una de las más comunes en el intercambio diario. Nos serviremos, además, de recursos académicos principalmente para tratar este tema.

Primero, comencemos por definir qué es una generalización apresurada. Esta consiste en la emisión de una conclusión, errada a todas luces, causada normalmente por uno de los siguientes factores:
  • Número insuficiente de casos.
  • Uso de casos no representativos.
  • Mala estimación de casos excepcionales.
  • Confundir mayoría con generalidad.
  • Hacer una generalización inversa.
La falacia de generalización es un tipo de non sequitur, una forma de saltar a una conclusión que no se sigue de las premisas. Está basada en un razonamiento inductivo, esto quiere decir, que pasamos de elementos particulares para establecer una regla o comportamiento general. Analicemos en detalle esta interesante falacia.

Inferencia inductiva científica vs inferencia inductiva filosófica

Para empezar, debemos diferenciar la inferencia inductiva científica de la filosófica. En ciencia, las reglas se crean excluyendo toda posible excepción. Es por eso que las leyes de la física son irrompibles, y cuando mucho podemos tacharlas de evitables acudiendo a otro marco de referencia. Por ejemplo, los objetos se comportan como onda o partícula. Pero esto no se aplica en el mundo cuántico. ¿Hay una contradicción? No. Simplemente se ha cambiado el marco referencial, de la física clásica o mecánica newtoniana, a la física cuántica. Esto en concordancia con uno de los principios de la lógica clásica: El de no contradicción: Dos proposiciones mutuamente excluyentes no pueden ser verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido[1]. O lo que es lo mismo, una proposición no puede ser a la vez verdadera y falsa. En cualquier otro caso, se admite que la presentación de una sola excepción anula la regla.

En filosofía es diferente. Las generalizaciones son referencias generales, que admiten alguna ínfima excepción, que confirma dicha regla. Así, la existencia de algo que no se ajusta a la regla mencionada, no es fuente automática de descrédito y descarte de la misma. Pensar en absolutos y olvidarse de las excepciones, de hecho, es una falacia llamada secundum quid[2] o de mal uso de la generalización.

Causas comunes de la generalización apresurada 

Habiendo establecido las diferencias en los tipos de inferencia, analicemos un poco las distintas causas que más comúnmente nos llevan a cometer la falacia que estamos tratando:
  • Número insuficiente de casos: Por ejemplo, cuando pensamos “debido a que las dos europeas que conocí son rubias, todas las europeas no son”. La cantidad de personas es insuficiente para intentar dar con una regla general válida. Incluso aunque, por algún motivo de azar, la regla generada terminara acertando con el resultado, seguiría siendo una falacia debido a la falta de sequitur entre las premisas y la conclusión. 
  • Uso de casos no representativos: Esta se da cuando, por diversos motivos, las muestras usadas para la generalización no nos garantizan la correcta representatividad del universo estudiado. Las más importantes son:
    • Uso de casos irrelevantes o de accidente: Se da cuando se juzga una generalidad a partir de accidentes, es decir, de rasgos circunstanciales, particulares o contingentes, no a partir de lo esencial[3]. Es como pensar que todos los triángulos son polígonos azules de tres lados, solo por haber visto estos varias veces. El color azul es el accidente aquí.
    • Uso de casos anecdóticos: Sucede cuando se toma en cuenta solo casos de conocimiento personal, de oídas o sin peso mayor que la mera suposición. Esto constituye una falacia, la de evidencia anecdótica.
    • Uso de casos sesgados: Se da cuando por algún motivo sesgamos la muestra usada para la generalización. Por ejemplo, cuando pensamos que las redes sociales son suficiente para marcar generalizar la postura política de la población, usando encuestas para recoger la opinión. En este caso, ello implica varios errores: Asumir que lo que la gente dice en redes sociales está conforme a lo que hará finalmente en las urnas, que buena parte de la gente tiene redes sociales (sobre todo la que se usó para hacer el estudio), que el público al que llegó nuestro método de recogida de datos es suficientemente variada y representativa, que el método usado garantiza resultados de calidad, etc. Esto no aplica cuando se usan métodos académico-profesionales como podrían ser técnicas de Business Intelligence y Data Science, pues las mismas se encargan de extraer la información y el conocimiento desde los datos crudos por medio de reglas matemáticas y modelos estadísticos de índole informático, lo cual entra en el dominio de la experticia profesional y la ciencia. En este caso, hablar de sesgo es casi imposible, y sólo podría objetarlo alguien con formación profesional equivalente. Por último, podría darse el caso de que, consciente o inconscientemente, se estén considerando únicamente casos que favorecen el punto de vista propio, sin contar los que lo refutan. Esto es caer en un sesgo cognitivo: El sesgo de confirmación[4].
  • Mala estimación de casos excepcionales: Las generalizaciones válidas se dan en el entendido de que conforman la casi totalidad de los elementos o casos en el universo de estudio. El no ser lo suficientemente diligente como para estimar correctamente la cantidad o proporción de casos excepcionales, puede dar lugar a que la generalización propuesta no sea tal, si es que dichas “excepciones” lo son en gran medida.
  • Confundir mayoría con generalidad: Conforme a lo anterior, podría darse que lo que se señala como regla general (casi la totalidad de algo) sea apenas una mayoría. En ese caso, puede darse el escenario de que la mayoría de casos o individuos de un tipo correspondan a menos del 50% de los mismos. Seguirían siendo mayoría, pero sería imposible hablar de una generalidad. Por ejemplo, en una población, el color de piel por persona podría ser de 40% blancos, 30% negros, 30% mestizos. De ninguna de estas tres cifras se sigue una generalización válida respecto al color de piel de la población. Incluso aunque los de piel blanca fueran el 51% o 60% se sostendría ello.
  • Hacer una generalización inversa: En este caso, se tomarían las excepciones a una regla o generalización como universo válido para generalizar a su vez. Por ejemplo, aludir a la existencia de ciertas mujeres más altas que cierto sector de hombres para sostener que las mujeres son, en general, más altas que los hombres. Esto, pensando de la forma “hay excepciones a esta regla, seguro esta persona me está engañando y las cosas son al revés”. Es una forma de falacia casuística[5] (que desvía el tema señalando con excesiva importancia las excepciones a una regla, cuando son irrelevantes) con falacia de conclusión desmesurada (cuando se extrae de los datos más conclusiones de los que estos permiten)[6].

Ahora que ya vimos lo que es esta falacia, veamos lo que NO LO ES, y que muchas veces es mal entendido y mal clasificado, principalmente por ignorancia de la gente acerca de los elementos más básicos de la lógica:

Generalización vs hablar en general

Como ya vimos, en la inducción filosófica, se admiten excepciones a la regla. El primer error aquí sería confundir la generalización científica con la filosófica. La primera es realizada por científicos en sus respectivos campos de acción, y está soportada por su pericia profesional. Esta es diferente a la generalización que pueda hacer una persona del vulgo, o incluso un profesional, sea científico o no, fuera del marco metodológico de su respectiva profesión. Así que, para empezar, entendamos lo siguiente: Una generalización científica la hace un científico, en cuanto científico, en toda la extensión de la palabra. La generalización filosófica la puede hacer cualquier hijo de vecino, científico o no, FUERA de dicho marco normativo. Por ende, el que un profesional diga que está haciendo una generalización científica, estando fuera de su laboratorio o espacio académico-profesional, y ajeno a sus instrumentos de trabajo, no solo es una falacia, sino una mentira.

Ahora que estanos claros que el tipo de generalización que podemos usar en el habla común y los debates es la de tipo filosófico, es indispensable entender esto: Toda generalización es una forma reducida de hablar en general. Así, cuando usamos el habla en general, en toda su extensión, no estamos cometiendo ninguna falacia. Decir que los hombres son generalmente más altos que las mujeres no es una generalización falaz. Incluso si sostuviéramos que las generalizaciones filosóficas no son ni pueden ser formas de hablar en general, sería imposible tachar de falaz esta forma de hablar, porque sería plenamente diferente de una generalización, y por ende, la falacia le sería totalmente inaplicable. Hablar en general tiene la ventaja de que ya hemos considerado previamente el posible margen de error y la existencia de casos que no se apliquen a una regla. Así, mientras que para una generalización estricta, un solo contraejemplo es suficiente para destruirla, para el habla en general hace falta demostrar que los casos tachados como mayoría o comunes, no lo son en realidad. Se adquiere una carga de prueba positiva, y por ende ineludible, que de no solventarse destruye la objeción a nuestro argumento.

Generalización vs consecuencia verdadera

En algunos casos, podemos aludir cierto comportamiento o rasgo a cierto grupo, sin mayor problema. Esto podría ser visto por alguien poco entendido como una generalización apresurada, pero no es el caso si es que el comportamiento o rasgo es verdadero, y su alusión al mismo puede derivarse válidamente de uno o más factores. Es decir, acreditar una causalidad viable a un rasgo verdadero como explicación de su ubicuidad, no es una falacia, es decir una verdad. Tomemos el caso del feminismo. Si decimos “las feministas se enojan cuando se habla de los problemas del hombre”, no será falacia porque a) existe este comportamiento en el movimiento feminista, b) está apreciablemente distribuido, al menos en su facción más visible, c) los presupuestos feministas indican que el hombre es privilegiado y las oprime de diversas formas. Y tomemos en cuenta también que el feminismo no es solo una opción ideológica de café, sino que constituye un estilo de vida que impacta en las emociones más profundas de sus adherentes, al igual que cualquier otro sistema de creencias que proporcione una cosmovisión y un sentido escatológico. De esto se deduce válidamente que quien sostenga lo contrario, será visto por ellas como un antagonista, a nivel intelectual y emocional.

Otro ejemplo que podemos dar es decir los negros de USA son más peligrosos que los blancos. De principio podría parecer una generalización, pero si vemos que a) hay criminales negros, b) hay mayor proporción de criminalidad y peligrosidad entre la población afrodescendiente que entre la caucásica norteamericana (aún si no fuera así, podemos suponerlo por mor del ejercicio), tenemos la suficiente fuerza epistémica para emitir este juicio, y no podría jamás ser calificado como una falacia.

Generalización vs mención de elemento no generalizable (comportamiento, característica o hecho)

Por último, algo que también es confundido con una falacia es el señalar un elemento existente. Se confunde la mención de dicho elemento con la generalización de ese elemento. Por ejemplo, decir “las mujeres tienen instinto maternal” no es una falacia, porque no se está afirmando que solo tienen ese instinto, que es ubicuo, ni se está creando alguna dicotomía o exclusión insalvable. La frase “las mujeres no tienen instinto maternal” también sería válida, por ende.

Como es comprensible, este caso no se da cuando se estipula algún clasificador de tipo excluyente (como la propiedad de pertenencia) o un cuantificador dicotómico. Si hay una propiedad de pertenencia, el cual implique la supremacía aplastante de dicho comportamiento en el grupo, y por ende la exclusión del caso contrario, se cae en la falacia de generalización apresurada. Un ejemplo de esto lo tenemos en las declaraciones de la congresista peruana Indica Huilca, tachando al Perú de "país de violadores”[7]. Su frase presenta características de pertenencia (pertenece a los violadores) y su supremacía aplastante (se entiende “lleno de violadores”). Eso, en contra de la aplastante evidencia de que los violadores son solo una pequeña parte de la población masculina.

Espero que con este breve análisis de la falacia de generalización, sean capaces de usarla correctamente en el futuro, estimados lectores.




[1] Robert Audi (ed.). «laws of thought». The Cambridge Dictionary of Philosophy (en inglés) (2nd edition edición). Cambridge University Press. Recuperado de https://is.muni.cz/el/1421/podzim2014/LJMgrB07/um/Cambridge_Dictionary_of_Philosophy.pdf
[2] Falacia del secundum quid. Diccionario de falacias. Ricardo García Damborenea, p. 84. Recuperado de http://www.metro.inter.edu/debate/Diccionario%20de%20Falacias%20-%20Garcia%20Damborenea.pdf
[3] Ídem, p. 2.
[4] Nickerson, Raymond S. (June 1998), "Confirmation Bias: A Ubiquitous Phenomenon in Many Guises", Review of General Psychology, 2 (2): 175–220, doi:10.1037/1089-2680.2.2.175. Recuperado de psy.ucsd.edu/~mckenzie/nickersonConfirmationBias.pdf
[5] Falacia del secundum quid. Diccionario de falacias. Ricardo García Damborenea, p. 15.
[6] Ídem, p. 23.
[7] “Comisión de Ética abre investigación preeliminar a Glave y Huilca por la frase 'Perú, país de violadores'”. Diario Perú 21. Recuperado de https://peru21.pe/politica/comision-etica-abre-investigacion-preeliminar-glave-huilca-frase-peru-pais-violadores-384213

domingo, mayo 27, 2018

¿Existe sexismo en la ciencia? Crítica al Primer Encuentro Latinoamericano de Librepensamiento – Perú 2018



En esta ocasión, el post va dedicado a una ponencia dentro del “Primer encuentro latinoamericano de librepensamiento”, realizado en Perú en el presente mes. La ponencia referida es dada por Alexandra Hernández, con el título: “Neurosexismo y el papel del feminismo en la ciencia”. El video pueden verlo completo AQUÍ:

La mencionada presentación está llena de falacias, datos inexactos y un emocionalismo victimista tal que es menester poner los puntos sobre las íes, y decir las cosas como son, sobre todo porque se está comprometiendo la visibilidad de los librepensadores. Por cosas como estas, se los está asociando indebidamente con el feminismo, sobre todo a los ateos, cosa que simplemente no tiene sentido. La presentación tiene por objetivo poner de manifiesto que el feminismo tiene un papel dentro de la ciencia. Dejaré en claro por qué esto es falso, refutando los puntos del video. Espero quede entendido, más allá de toda duda, que el lugar del feminismo no es la academia, sino el podio popular y la calle. No hay lugar dentro de la ciencia para una ideología que se basa en el sentimentalismo y la victimización, que tergiversa datos, que pretende ajustar la ciencia a su parecer, y falsear la historia de la humanidad de forma tan descarada.


Las placas de Pioneer

Aquí se comete un grave error: Ver como lesivo la representación humana neutra, ajena a la “cultura”. Pero cabe preguntarse: ¿por qué deberíamos representar la cultura humana ante una civilización extraterrestre de buenas a primeras? ¿Tendría sentido hacerlo, dado que esta cambia con el tiempo, y para cuando los aliens encuentren esta placa junto con el Pioneer 10 u 11 (que para llegar a la estrella más cercana pasarán alrededor de 80,000 años / 4.3 años luz de distancia), posiblemente tengamos otros usos y costumbres, o incluso puede que nos hayamos extinguido? Sin duda, no. Además, la placa es relativamente pequeña (6x9 pulgadas), y tenía que ir información relevante sobre nuestro planeta y sus habitantes inteligentes, como a la vez un mensaje que pudiera ser comprendido por una civilización tecnológicamente superior. La placa contiene información como la transición hiperfina entre protones paralelos y antiparalelos, así como el spin del electrón[1], pero esto parece no importarle a la presentadora. Le es más importante lo “hegemónico” (solo le faltó decir “machista falocéntrico heteropatriarcal”) en la placa. Supongo que desconoce que la imagen fue hecha por Linda Sagan, la esposa de Carl (exacto, una mujer) inspirándose en los modelos griegos. Eso, aunado a la falta de tiempo (3 semanas) con que contaban antes del lanzamiento. Y, contrario a lo que podría parecer, los directivos de la NASA no se escandalizaron frente a las imágenes, a diferencia de las feministas en aquel tiempo, una de las cuales incluso llegó a proponer la mutilación del hombre dibujado[2]. Por último, a fines de estudiar al humano, la representación del mismo debe ser lo más científica posible, y por ello, la primera representación es la de un ser biológico. Antes que todo, somos animales, y reflejarlo no tiene nada de malo, ni mucho menos anticientífico. Criticar eso es ponerse en una posición totalmente anticientífica e irracional que no se sostiene de forma alguna. Igual que los investigadores humanos, al descubrir nuevas especies, lo primero que se hace es su clasificación biológica, y luego se estudian sus rasgos sociales.


La ciencia como herramienta de poder androcéntrico y el feminismo como contrapartida

Se nos dice también que en el imaginario popular, ciencia y feminismo parecen ser polos opuestos. Esperamos, entonces, que se demuestre lo contrario. Y al momento siguiente…¡se confirma esa idea! Se habla de androcentrismo, de la ciencia como herramienta de poder, y demás. Es decir, el típico discurso de conspiranóicos de las farmacéuticas, los chemtrails, los aliens y demás. Flaco favor se le hace al feminismo así. La queja continua de “hay, pobres de nosotras, somos oprimidas por la ciencia solo por ser mujeres” es apelar a la emoción (sofisma patético) y no se condice con la evidencia. El apelar a la invisibilización, a la dominación y demás es victimismo puro y duro. Tal vez por eso es que las feministas no tienen espacio en la ciencia.

Luego de ello, se cuestiona la neutralidad del método científico. Esto es muestra, sin la menor sombra de duda, de la ignorancia científica de la expositora. El método científico está guiado por el naturalismo metodológico, y en él no cabe acusación alguna de sexismo o discriminación a la mujer. Es simplemente un método. El único sesgo del que se podría acusar al mismo sería el de no incluir lo espiritual/no físico/inmaterial. Pero entonces se daría al traste con años de exitosos resultados en el STEM, que permiten, por cierto, que ella misma pueda transmitir al mundo su presentación a través de internet. Si no objeta de este modo, la acusación que deja en el aire carece de sentido.

Respecto al sesgo masculino en la ciencia, y su referencia a su posible uso para justificar cosas, es lamentable ello partiendo de una profesional en psicología. Para empezar, dicho sesgo no existe. A menos que presente pruebas de que el método científico tiene algún tipo de favoritismo hacia el hombre (cosa absurda, pues se trata de un método, un armazón mental, un esquema de trabajo), su afirmación deviene en gratuita. Respecto a la justificación de cosas, parece no diferenciar entre comprender y justificar, y entre la labor de un científico (investigación) y el uso que se le pueda dar para justificar posturas individuales (lo que no pertenece al ámbito científico). Por ejemplo, el cerebro de la mujer es más pequeño que el del hombre, y algunos sin formación científica (y otros con deficiencia de ella) decían que esto era suficiente para considerar inferior a la mujer. Pero no es así. La ciencia solo tiene la responsabilidad de investigar las cosas (la diferencia real entre los cerebros). Lo que la gente opine y deduzca de ella, no tiene nada que ver con ella. Culpar a la ciencia y al método científico de eso es tan absurdo como culpar a la física por las representaciones alucinantes que de ella hace Deepak Chopra.


Brecha de género en la ciencia

Se hace mención aquí la supuesta brecha de género en la ciencia, y cómo las mujeres son, en menor cantidad, investigadoras (se hace la diferencia específica con “profesionales”). Y como respuesta, desde el feminismo, nuevamente vemos la victimización. Para empezar, la distinción investigadores/profesionales es hecha ad hoc, así que desde allí podemos señalar dicho proceder como falaz. Hacer estadística de esa manera, de hecho, es una mala práctica. Los dominios y muestras deben ser definidos con claridad para dar significancia estadística a los resultados. Seleccionar variables simplemente porque parece correcto, es, de hecho, una forma de viciar los resultados (que no es lo mismo a seleccionar objetivamente las variables a estudiar). Pero sigamos con el análisis de la presentación. Si se van dando cuenta, la estrategia feminista para justificar la menor cantidad de mujeres en X rubro es la de la victimización, y tachar de androcéntrico ese campo o método. Acusar emocionalmente y sin pruebas no es científico, es emocional. Y hay muchos errores en los postulados mencionados. Para empezar, el que en la ciencia haya más hombres tradicionalmente, no es algo malo en sí. Así que resaltar eso, es ridículo. Por otro lado, eso significaría que décadas de feminismo no han hecho que la mujer se acerque más a las carreras científicas. Si se ven las estadísticas de ingreso a las carreras STEM en Perú, solo 3 de cada 10 ingresantes son mujeres[3], según datos de la SUNEDU y el informe de la UNESCO “Quebrando el código: educación de las niñas y mujeres en el STEM”. Eso sorprende considerando que el ingreso a la educación superior en el Perú es casi igual en proporción de hombres y mujeres, como se ve en la siguiente imagen[4]:

   
Sobre las razones que llevan a cada sexo a elegir su carrera, se encuentra que fue por elección propia, y un gran porcentaje tuvo que ver con la orientación vocacional, lo que significa que naturalmente esas personas tienen inclinaciones y capacidades para ello[5]:




Esto, de hecho, refuerza la idea de que hombres y mujeres tenemos distintas inclinaciones naturales de origen biológico, y desdice los reclamos del feminismo. Esto es consistente con los estudios a nivel mundial que demuestran que las mujeres son mejores empatizando, y los hombres sistematizando (Chapman et al., 2006[6]; Baron-Cohen et al., 2006[7]; Kidron et al, 2018[8]; Baron-Cohen 2018[9]); que los hombres se interesan más en las cosas y las mujeres más en las personas (Su, R., Runds, J., 2015[10], metaanálisis de 85 estudios); y que en países con mayor igualdad de género las mujeres son menos en carreras de ciencia y tecnología (Stoet, G., y Geary, D. C., 2018). Es necesario mencionar también que la exposición prenatal a altos niveles de hormonas androgénicas determina cosas tan básicas como la orientación sexual, identidad de género, empatía, agresividad, cableado cerebral y demás (Hines, 2008[11]). En resumen, tenemos un origen biológico para estas diferencias, y un gran componente de decisión personal, incluso en los países donde hay mayor igualdad de género, lo que destruye la tesis del machismo como culpable de este estado de cosas. Por otro lado, también es importante entender una cosa: Los investigadores son, casi en su totalidad, catedráticos, sobre todo en América Latina (en el hemisferio norte las empresas tienen sus propios investigadores). Veamos cuántos profesores universitarios hay, por sexo:


Como vemos, la mayoría de catedráticos son hombres. El ingreso a la docencia es una decisión personal. ¿Qué culpa tienen los hombres o la ciencia de que las mujeres no quieran enseñar? Ninguna. Y es curioso, porque están mundialmente más en carreras de educación. Tal vez por eso vemos muchas mas profesoras en primaria o secundaria.

Respecto a las mujeres en computación, como experto en informática, debo decir que, si bien el aporte femenino es importante, realmente es mínimo frente a los descubrimientos y aportes masculinos. Solo por contar algunos nombres: Tim Berners-Lee (creador de la web y del W3C), Vinton Cerf (uno de los padres de internet), Claude Shannon (autor de la Teoría de la Información), Norbert Wiener (padre de la cibernética), Alan Turing (padre de la computacion), Ralph Hartley (teoria de transmisión de la información), Charles Babbage (precursos de la computación y diseñador de la máquina analítica, de quien Ada Lovelace transcribiera sus notas –desechando así la idea de que esta sea la primera programadora-), etc. Fueron los hombres quienes construyeron la informática. Esto es un hecho.

Otro hecho que la panelista parece desconocer es que los estudios indican, en contra de lo que afirma, que el chisme es más propio de las mujeres, y lo disfrutan mucho. Esto es una estrategia de competencia intrasexual, para así poder captar la atención del otro sexo (Davis, 2017[12]; Vaillancourt, 2013[13]).

Respecto a la entrevista en Microsoft que refiere, aquí vemos claramente cómo las mujeres se menosprecian solas y se autosabotean psicológicamente, en comparación con los hombres, que, teniendo peores armas biológicas para una buena inteligencia emocional, salen mejor parados. De hecho, en la educación tradicional, los hombres son los que tienen peor rendimiento académico y mayor tasa de deserción, y el hecho de que aún así muchos hombres sigan carreras STEM (de alta exigencia científica) habla muy bien de ellos, y muy mal de las mujeres. Los hombres, teniendo más cosas en contra, salen adelante por su propio esfuerzo. Y las mujeres, con más ventajas, salen peor. Eso no es problema de los hombres. Eso no es machismo. Es culpa de las mujeres, y pretender culpar al hombre por la desidia e incapacidad femenina, es un sexismo misándrico de terror.


Cerebros masculinos y femeninos

Respecto a la crítica que hace a los estudios de Baron-Cohen, vemos que en lugar de citar fuentes o referencias sobre ello, lo único que hace es aducir que el señor es financiado con mucho dinero, y blablabla…básicamente, un ad hominem, pretendiendo descalificar personalmente a alguien por ser hombre, blanco y bien financiado. Pero de sus resultados no es capaz de presentar refutación alguna. Sobre todo, porque el tipo no es el único que trabaja en este tema. Arriba menciono varios estudios que muestran el mismo resultado. De hecho, esta diferencia entre sexos es la regla en el mundo académico, y sus resultados son sólidos. La mera duda de una feminista no es suficiente para rebatir resultados bien establecidos. Sobre lo que dice acerca de que los hombres responden mejor cuando no saben sobre qué están siendo evaluados, pues esto es universal a todos los humanos. Pasa en hombres y mujeres. Y no olvidemos que la sociedad es, sin duda, un sistema, así que responder a su funcionamiento entra en el ámbito de la sistematización (por eso los sistemas sociales pueden ser modelados matemáticamente con la dinámica de sistemas y el modelamiento multiagente). Acusar a la investigadora de sesgada como ataque al paper es un simple y vulgar ataque ad hominem, y por ende una falacia que desestima su réplica. Hablar del hambre en los niños y demás, simples desvíos de tema. ¿En serio alguien podría tomar en serio eso? Si realmente no existiera diferencia sexual a este respecto, el hambre sería una variable irrelevante. De hecho, los estudios referidos a la diferencia en el grado empatía-sistematización incluyen también personas con asperger y del espectro autista, donde se ha comprobado relación con la exposición a testosterona prenatal. De ser la testosterona realmente inocua para los niños a este respecto, este efecto en la incidencia de autismo no existiría.

Sobre el estudio que cita, de Daphna Joel (2015)[14], haré un breve análisis.

Para empezar, el estudio comienza mal. Descarta la posible diferenciación entre cerebros masculinos y femeninos, siendo que su paper revela la posibilidad de dicha clasificación, así como la validez de dichos rasgos, solo que en una menor proporción frente al “mosaico cerebral”.

Luego prosigue con una afirmación gratuita: Que esta diferencia dicotómica solo sería posible si los cerebros fueran altamente dimórficos. Grave error. Un contraejemplo sería el de los cráneos de hombre y mujer. No son altamente dimórficos, pero son diferenciables[15]:



Ella afirma que los cerebros deben ser, además de muy dimórficos, “internamente consistentes” (que el cerebro solo tenga esas características extremas). Su estudio se basa, grosso modo, en lo siguiente: Si los cerebros son más altamente dimórficos que parecidos, se valida la diferencia cerebral hombre-mujer. Si es al revés, se refuta. Y, de hecho, este es un proceder que no resiste el menor análisis racional, además de ser altamente falaz. De la poca cantidad de gente con el cerebro en los extremos de la distribución estadística, no se sigue que los cerebros masculinos y femeninos estén refutados. Solo se sigue que los cerebros muy masculinos y muy femeninos son poco comunes. De hecho, es un grave error porque, para los no versados en estadística, esto puede parecer un análisis certero, pero no lo es. El grueso de una distribución normal siempre va a estar en el centro de la figura. La dispersión correspondiente a los outliers casi siempre va a ser mínima, siempre que se haya elegido bien la muestra. De no ser así, la distribución, en vez de forma de campana de Gauss, puede tener formas extrañas, pero sería por error del investigador. De hecho, es esperable, casi que seguro, que las puntas de las campanas de hombres y mujeres estén muy cerca y haya solapamientos. Siempre los va a haber. La existencia de solapamientos no excluye las diferencias. No sé si se nota, pero la similitud entre una cosa y otra no hace que dejen de ser diferentes. La similitud es solo una medida de diferencia, no una refutación a ella. Un ejemplo de ello es la distribución de tamaño entre hombres y mujeres. El solapamiento es significativo, y no por ello refuta la diferencia, ni la posibilidad de asignar una talla típica masculina o femenina[16]:


Con un postulado tan ad hoc y gratuito, podríamos dar por descartado este paper. Pero sigamos con el análisis.

Respecto a la masculinización del cerebro, yerra la autora al mencionar la independencia de la testosterona, como bien señalé anteriormente (Hines, 2008, Abramov et al. 2012[17], Chura LR et al, 2010[18]).

Ahora, algo muchísimo más importante. Un error (o tal vez una acción adrede) de los autores es definir las zonas altamente masculinas (male-end) y las altamente femeninas (female-end), de manera arbitraria (palabras del propio paper) en un porcentaje de 33% (siendo que varias mujeres quedan en la zona masculina, y varios hombres en la zona femenina, simplemente porque sí), asignar a la variabilidad sustancial la definición de tener características de hombre y mujer (que lógicamente se da en la intersección de los gráficos, a la vez que esto cumple el parámetro de no dimorfismo) para luego decir que dicha variabilidad NO ES la intersección entre los gráficos (denominado “zona intermedia”).

Como solo se toman en cuenta los male/female-end para determinar el sexo de los cerebros, en el paper tenemos una medida de, cuando mucho, 66%. Dado que la distribución es irregular a los lados, podríamos incluso reducir aún más esa cifra. Dado que para que un cerebro se considere masculino debe estar en el male-end y no compartir características con uno femenino, cuando mucho tendríamos una cifra de 12.5% de cerebros típícamente masculinos, o incluso menos (figura 1D del paper). Lo mismo vale para los cerebros femeninos. Dado que no se toma en cuenta los picos de la distribución (cosa que en cualquier contexto estadístico se hace sin falta, pues representa el promedio a ser tomado en cuenta, y mas bien se desprecian los outliers de los extremos) y la diferencia que hay entre estos, queda claro que la cifra está artificialmente construida, y siempre dará porcentajes mínimos. Curiosamente, su propia figura 1E muestra lo contrario a lo que los autores proclaman: Una clara diferencia entre los cerebros femenino y masculino, a través de su código de colores: Mas rosado para las mujeres, más azul para los hombres. Me sigo preguntando por qué en el estudio se habrán pasado por alto los picos de promedio, siendo estos el factor principal a la hora de discernir diferencias. Lo más lógico habría sido comparar la intersección de la zona central vs las zonas centrales no intersectadas. Al menos así habrían tenido un indicador más fiable. Aún conservando una serie de zonas cerebrales con igual o similar volumen de materia gris entre hombres y mujeres, observar el conjunto de zonas diferentes sería suficiente para diferenciar entre los sexos. No soy el único que ha discurrido en esta línea de pensamiento.

Un dato curioso es que, al final del paper, se hace revisión de una base de datos diferente, el Carothers and Reis Behavioral Dataset, que muestra, nuevamente, todo lo contrario a lo que el estudio afirma: Una marcada diferencia entre hombres y mujeres, según su sexo. Los autores intentan salvar la tanda aduciendo que incluso en este estudio, la variabilidad sustancial es del 55%, prácticamente contradiciendo su posterior declaración, la cual indica que el sexo es suficiente para definir sus características cerebrales masculinas o femeninas.

Este estudio tiene multiples objeciones, y muchas no han sido tratadas ni respondidas, pese a lo que la expositora declara. Veamos algunas:


*** Del Giudice et al (2016)[19] nos indica que el estudio hace dos asunciones erróneas: Que el solapamiento de las diferencias sexuales hace imposible distinguir cerebros masculinos y femeninos, y que la “consistencia interna” es extremadamente rara. Respecto a lo primero, indican que en el paper no se realizó ninguna prueba para intentar predecir el sexo de los participantes por medio de las características cerebrales resaltadas. Del Guidice logró diferenciarlos con una eficacia máxima del 77%, cosa que refutaría la postura de Joel et al. Al mismo tiempo, corrige el efecto del solapamiento, y lo sitúa en una escala del 42%, suficientemente manejable como para ejecutar análisis predictivos válidos. Respecto a lo segundo, se demuestra que el modelo empleado por Joel et al es ad hoc, dado que, modificando las variables, incluso con alta correlación estadística para lo que serían cerebros altamente masculinos y femeninos, los valores que devuelve su método continúan siendo grandes para la variabilidad sustantiva. Es decir, su método no es falsable, y por ende, no es científico. Tanto así que, al aplicar su método para diferenciar rostros de diferentes especies de monos, no dio un buen resultado. En resumen, el método de Joel et al, es pseudocientífico.

Joel et al intentan responder a su crítica[20] aceptando que el sexo afecta el cerebro a nivel macro y micro, y que existen comportamientos más comunes en hombre y en mujeres. A renglón seguido, indican que su estudio trata sobre aquellas mixturas de comportamiento, que existen en ambos sexos, a la par de su comportamiento comúnmente masculino o femenino. Es decir, no refuta a Del Giudice ni a la evidencia académica que acepta la diferencia cerebral entre ambos sexos. Luego, indican que su método es robusto a pesar de las distintas muestras, grupos etarios de las mismas, etc., e indican que Del Giudice mas bien ha validado su método al encontrar una mayor cantidad de consistencia interna que de variabilidad sustantiva (no dice nada acerca de que su método fue incapaz de hacer una identificación correcta de los primates en casi la totalidad de los casos). También indica que las variaciones hechas por Del Giudice a las variables, de nuevo, está conforme a sus simulaciones donde incluyen ruido (olvidan decir que el ruido al azar no es igual a correlacionar fuertemente X variables clave). Luego, hacen referencia a las diferencias encontradas en la simulación de Del Giudice vs la suya (pues arrojan resultados contradictorios, pese a que dijeron que demostraba su método), y terminan afirmando, nuevamente, que su método es superior por poder distinguir consistencia interna con ruido de correlaciones similares (otra forma de llamar a la consistencia interna, sin llamarla como tal) pero sin ser consistencia interna. Es decir, intentan zafarse el problema haciendo un juego de palabras.

Luego, afirman que es imposible predecir el mosaico cerebral solo con el sexo biológico, pero que si es posible la inversa. Esto porque sostienen la existencia de diferencias cerebrales grupales. Pero claro, no sostienen las individuales. Las mismas características que niegan como significativas en un individuo, la validan en los grupos, como si la cantidad de personas variara las mismas, o las aumentara de alguna manera. Después de aceptar algunas mejores predicciones de parte del equipo de Del Giudice, acusarlos de usar FreeSurfer (software que no corrige el tamaño de los cerebros…aunque Joel et al también lo usaron), y aceptar la importancia de las técnicas de aprendizaje supervisado (parte del machine learning), sobre todo del Support Vector Machine (técnica que crea uno o más hiperplanos -dimensiones adicionales- para una mejor discriminación de datos), indica que finalmente no se sabe a qué se debe la variabilidad cerebral. Y finalmente denuesta la técnica SVM.

Sin comentarios…

*** Otra crítica científica llega de manos de Marek Glezerman (2016)[21]. Nos indica que el uso de MRI en este caso es como usar un mapa para medir el tráfico, y que la diferencia cerebral entre hombres y mujeres es funcional, no morfológica. Nos recuerda que el cerebro se ve expuesto a hormonas en la etapa prenatal, y que las células cerebrales son diferentes a nivel cromosomal. Y sí, hay cromosomas "Y" en las neuronas, a diferencia de las mujeres. Nos recuerda también que las principales diferencias están en el funcionamiento del hipotálamo, la glándula pituitaria y el axis gonadal. Nos pone como ejemplo las diferencias en el funcionamiento del sistema gastrointestinal, el corazón y el uso de medicamentos, todos ellos con diferentes efectos aunque nuestros órganos son básicamente los mismos.

La respuesta de Joel et al es simple: Indican que lo que en un momento puede ser típico para un macho, puede serlo en otro para una hembra. Que su estudio es el primero en tratar esos temas, que han estudiado la funcionalidad cerebral (aunque en ninguna parte de su paper está la frase “brain function”) así como las conexiones cerebrales (tratando de refutar la referencia de Glezerman referente a funcionalidad…es decir, un desvío de tema evidentísimo), y que a pesar que el sexo afecta la estructura cerebral, no se puede decir que sea suficiente para denominarlo “masculino” o “femenino”. ¡Pero claro que lo es! Terminan repitiendo su ad hoc: Para que se pueda llamar cerebro femenino y masculino, debe ser altamente dimórficos y tener consistencia interna. Es decir, otra respuesta que no es respuesta.

Como vemos, no hay nada de “brillante” en las respuestas de Joel et al. De hecho, son respuestas simples, e incluso mediocres para los cánones de la ciencia. Básicamente, la postura de la panelista es la misma que la de John Money: El género, con todo lo que implica, es una construcción social. Ya sabemos como terminó de mal, y las consecuencias para el pobre David Reimer[22]. Frente a eso, tenemos el caso que refleja la realidad: Reiner y Gearhart (2004)[23] nos muestran que, de un total de 16 niños con extrofia cloacal (una afección genital que normalmente lleva a la reasignación de sexo al nacer), en 14 de los casos los operaron para ser niñas. Y resulta que al final del camino, la mayoría terminó identificándose con el sexo masculino a temprana edad. De los 16, 8 viven como hombres, 5 como mujeres, y 3 viven con una identificación poco clara. De esos 3, 2 se identifican más como hombres. La biología, siempre por encima de los constructos sociales.

  
Deseo sexual e infidelidad

Respecto a lo último que menciona, sobre la fidelidad masculina, el alto deseo sexual y los estereotipos, lamentablemente resulta que los estereotipos no mienten. El hombre tiene más de 10 veces mayor cantidad de testosterona que la mujer[24], ergo, tiene mucho más deseo sexual, y una necesidad fisiológica de expulsar esperma. La retención del mismo puede ocasionar graves problemas de salud en el varón. Por otro lado, el hombre, biológicamente, ha sido desde el inicio un ser polígamo, infiel, mujeriego o como le quieran decir. Evolutivamente el espermatozoide es más barato que el ovulo, y esa es una verdad innegable, por más que moleste. La mujer, por otro lado, ha sobrevivido con una estrategia evolutiva que favorece la monogamia. Es por eso que los hombres superiores (no los comunes) son ateos, liberales y monógamos, tal como indica Kanazawa (2010)[25]. Ojo, la exclusividad sexual (monogamia) solo aplica a los hombres.

Así las cosas, queda claro que los alegatos de la panelista se caen uno a uno. Es lamentable que en el librepensamiento latinoamericano exista un sesgo feminista de este tipo, pues pone en riesgo la imparcialidad de la causa, así como compromete la calidad del discurso. Llenarse de mentiras con vestido científico no es honesto ni adecuado. Es pésimo. El feminismo inherente a este discurso ha viciado la objetividad y calidad de este encuentro. Una lástima por permitir que una ideología sin base científica se inserte en estos ambientes. Como ha quedado claro, el feminismo no tiene lugar dentro del ateísmo, mucho menos dentro de la ciencia. Espero sean conscientes de ello.




[1] Sagan, C. (2009). Cosmic Connection: An Extraterrestrial Perspective, Cambridge University Press p. 21-23. ISBN 0-521-78303-8. Recuperado de https://ia800402.us.archive.org/1/items/TheCosmicConnectionCarlSagan/The%20Cosmic%20Connection%20Carl%20Sagan.pdf

[2] Ídem, p. 26.

[3] “Solo 3 de cada 10 ingresantes a las carreras de ciencias y tecnologías son mujeres”. La República, 17 de abril del 2018. Recuperado de https://larepublica.pe/sociedad/1228294-solo-3-de-cada-10-ingresantes-a-las-carreras-de-ciencias-y-tecnologias-son-mujeres

[4] DATOS ESTADÍSTICOS UNIVERSITARIOS: Universidades 2011, Población universitaria 2010. Asamblea Nacional de Rectores. Recuperado de http://censos.inei.gob.pe/cenaun/redatam_inei/doc/ESTADISTICA_UNIVERSITARIAS.pdf

[5] Encuesta Nacional a Egresados Universitarios y Universidades 2014, p. 87. INEI-Perú. Recuperado de https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1298/Libro.pdf

[6] Chapman, E. et al. Fetal testosterone and empathy: evidence from the Empathy Quotient (EQ) and the ‘Reading the Mind in the Eyes’ test. Soc. Neurosci. 1, 135–148 (2006). Recuperado de https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/17470910600992239

[7] Fetal testosterone and empathy. Hormones and Behavior, Volume 49, Issue 3, March 2006, Pages 282-292. DOI: 10.1016/j.yhbeh.2005.08.010. Recuperado de https://uncch.pure.elsevier.com/en/publications/fetal-testosterone-and-empathy

[8] Kidron R, Kaganovskiy L, Baron-Cohen S (2018) Empathizing-systemizing cognitive styles: Effects of sex and academic degree. PLoS ONE 13(3): e0194515. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0194515. Recuperado de http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0194515

[9] Baron-Cohen (2018). Genome-wide analyses of self-reported empathy: correlations with autism, schizophrenia, and anorexia nervosa. Translational Psychiatry, volume 8, Article number: 35 (2018). doi:10.1038/s41398-017-0082-6. Recuperado de https://www.nature.com/articles/s41398-017-0082-6

[10] Su, R; Rounds J. (2015). All STEM fields are not created equal: People and things interests explain gender disparities across STEM fields. Front. Psychol., 25 February 2015. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2015.00189. Recuperado de https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2015.00189/full

[11] Hines (2008). Early androgen influences on human neural and behavioural development. Early Human Development. Volume 84, Issue 12, December 2008, Pages 805-807. DOI: 10.1016/j.earlhumdev.2008.09.006. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2778237/

[12] Davis, A.C. et al (2017). Gossip as an Intrasexual Competition Strategy: Sex Differences in Gossip Frequency, Content, and Attitudes, Evolutionary Psychological Science DOI: 10.1007/s40806-017-0121-9. Recuperado de https://link.springer.com/article/10.1007/s40806-017-0121-9

[13] Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 2013 Dec 5; 368(1631): 20130080. doi:  10.1098/rstb.2013.0080. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3826209/

[14] Joel et Al (2015). Sex beyond the genitalia: The human brain mosaic. Proc Natl Acad Sci U S A. 2015 Dec 15; 112(50): 15468–15473. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4687544/

[15] Male and female skull differences. Recuperado de https://twitter.com/martian_munk/status/884414588577619968

[16] Height of adult women and men. U.S. CDC, adults ages 18-86 in 2007. Recuperado de https://www.quora.com/What-percentage-of-American-adult-women-are-6-feet-or-taller

[17] Abramov I, Gordon J, Feldman O, Chavarga A. Sex & vision I: Spatio-temporal resolution. Biol Sex Differ. 2012;3(1):20. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3447704

[18] Chura LR, et al. Organizational effects of fetal testosterone on human corpus callosum size and asymmetry. Psychoneuroendocrinology. 2010;35(1):122–132. Recuperado de https://www.psyneuen-journal.com/article/S0306-4530(09)00286-8/fulltext

[19] Del Giudice, M., Lippa, R. A., Puts, D. A., Bailey, D. H., Bailey, J. M., & Schmitt, D. P. (2016). Joel et al.’s method systematically fails to detect large, consistent sex differences. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 113(14), E1965. http://doi.org/10.1073/pnas.1525534113. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4833280

[20] Joel, D., Persico, A., Hänggi, J., Pool, J., & Berman, Z. (2016). Reply to Del Giudice et al., Chekroud et al., and Rosenblatt: Do brains of females and males belong to two distinct populations? Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America113(14), E1969–E1970. http://doi.org/10.1073/pnas.1600792113. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4833224/

[21] Glezerman, M. (2016). Yes, there is a female and a male brain: Morphology versus functionality. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 113(14), E1971. http://doi.org/10.1073/pnas.1524418113. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4833230

[22] Keith K. Schillo, Nature or Nurture, The Case of the Boy Who Became a Girl. Recuperado de http://sciencecases.lib.buffalo.edu/cs/files/gender_reassignment.pdf

[23] Reiner, W. G., & Gearhart, J. P. (2004). Discordant Sexual Identity in Some Genetic Males with Cloacal Exstrophy Assigned to Female Sex at Birth. The New England Journal of Medicine, 350(4), 333–341. http://doi.org/10.1056/NEJMoa022236. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1421517

[24] Testosterone, Total, Bioavailable, and Free, Serum. Mayo Clinic. Recuperado de https://www.mayomedicallaboratories.com/test-catalog/Clinical+and+Interpretive/83686

[25] Kanazawa, Satoshi (2010-02-16). "Why Liberals and Atheists Are More Intelligent". Social Psychology Quarterly. 73 (1): 33–57. doi:10.1177/0190272510361602. ISSN 0190-2725. Recuperado de http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0190272510361602