El infierno como muerte segunda y extinción total
Esta postura es sostenida por los testigos de Jehová, quienes niegan la maldad de su dios, y achacan todo el mal del mundo al diablo. Ellos consideran que el mal sí es algo objetivo, y que el hombre es incapaz de crearlo, por lo que el único ser que lo podría originar sería el diablo. El hombre, bajo influencia satánica y por su libre albedrío, es capaz de cometer males, pero el protagonismo de todo lo malo es exclusividad satánica.
Esta idea es sostenida por versículos que sugieren que en la muerte se está como en un estado de inconsciencia. Los testigos de Jehová no creen en un espíritu inmaterial que sobreviva a la muerte, e identifican el cuerpo con el alma. Por eso la idea de un infierno de fuego les es ajena y extraña, además que los identifica y diferencia de los demás cristianos, una vez más, por lo que no creen. En este sentido, esta idea posiblemente es lo más cercano que una religión cristiana puede llegar del ateísmo.
Veamos a continuación los versículos que según ellos sostienen su punto de vista:
Sal 6:5 Porque en la muerte no hay memoria de ti;
En el Seol, ¿quién te alabará?
Sal 30:9 ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura?
¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?
Sal 115:17 No alabarán los muertos a JAH, Ni cuantos descienden al silencio;
Isa 38:18 Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad.
En el contexto bíblico, Seol y sepultura se usan de forma intercambiable, así como ambos y la palabra muerte. Veamos el significado de sepultura en el segundo versículo con el diccionario bíblico Strong:
H7845
שׁחת
shachath
shakh'-ath
From H7743; a pit (especially as a trap); figuratively destruction: - corruption, destruction, ditch, grave, pit.
Este significado es usado por los testigos de Jehová para sustentar que Seol significa simplemente la tumba común de la humanidad. Bien, esto está lejos de ser verdad, pues hay dos problemas: Primero, el concepto de tumba común o colectiva se parece demasiado al del hades, así como al de otras zonas de ultratumba, las cuales son de influencia pagana. Este concepto, si fuera verdadero, indicaría que los testigos de Jehová siguen “ideas de hombres” e “ideas paganas”, lo cual contradeciría su supuesta pureza cristiana y su afán por seguir a su dios y al hijo de su dios de manera devota y casta. También negaría que tuvieran el “espíritu santo”, asegurando mas allá de toda duda que son influenciados por el diablo.
Segundo, los testigos de Jehová niegan los conceptos históricos para apegarse a la biblia, en especial a su particular versión. Tanto así que incluso niegan acontecimientos o deducciones de acontecimientos que no podrían haber sido de otra forma. Como ejemplo tenemos el tema de la crucifixión. Los historiadores dicen que, de haber existido Jesús, debió haber sido crucificado. Pero ellos dicen que Jesús debió haber sido clavado en un madero vertical, negando el hecho de que el término stauros significa tanto madero común como cruz. Para probarlo, veamos nuevamente el diccionario Strong para dilucidar este término:
G4716
σταυρός
stauros
stow-ros'
From the base of G2476; a stake or post (as set upright), that is, (specifically) a pole or cross (as an instrument of capital punishment); figuratively exposure to death, that is, self denial; by implication the atonement of Christ: - cross.
¿Si significa ambas cosas, y la evidencia histórica confirman la crucifixión, entonces por qué dicen lo contrario? Por dos razones: Primera, por un exagerado, ridículo y sin sentido purismo bíblico. Segundo, y más importante, porque les da la gana. Como dije antes, toda nueva religión o secta, ene especial cuando está en crecimiento, debe distinguirse y atraer en primer lugar por lo que no cree, pues da una sensación de cambio radical y asegura el efecto psicológico de estar abandonando algo falso. Dejar gran cantidad de cosas nuevamente se confunde con dejar cosas inútiles, y peor aún, con hacer un cambio importante.
Bien, ¿Y qué quiero decir con todo esto? Pues que los testigos de Jehová (como siempre) obviaron el contexto y las costumbres de los antiguos judíos al hacer sus interpretaciones de los textos bíblicos. Es por esto que tampoco encuentran sentido en la costumbre de no pronunciar o escribir el nombre de su dios, ni que los judíos la sigan. Es una muestra simple y clara de ignorancia. Como vimos en el comentario de salmos 6,5, seol significa tanto muerte como morada de los muertos. Es un concepto muy similar al del hades. Y no sorprende, pues hay teorías que consideran que desde ese tiempo hubo intercambio cultural entre la zona del mediterráneo y la de medio oriente. Así, el seol se identificaría con el hades, y aún si no lo hiciera, es obvio que las costumbres judías lo veían como la morada de los muertos, donde yacían sus almas y eran pasibles de tortura según sus actos.
En el siguiente tipo de infierno demostraré con versículos bíblicos que el cuerpo y el alma son cosas diferentes, y que la pretensión de los testigos de Jehová de que son lo mismo no solo es antibíblica, sino también hereje, pues se acerca demasiado al materialismo ateo como para ser obra del señor. Por ahora veamos algunos otros versículos que según ellos confirman la validez de su idea:
Sal 115:17 No alabarán los muertos a JAH, Ni cuantos descienden al silencio;
Ecl 9:5 Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.
Ecl 9:10 Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.
Isa 38:18 Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad.
Por último, hay un solo versículo en toda la biblia que hace una diferencia medianamente sustancial entre el infierno, el seol y el lago de fuego:
Apoc 20:14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
A primera vista parece que los testigos de Jehová tienen razón, pero un análisis más minucioso revela que, además de que ellos cometieron un gran error y están influenciados por quien llaman “la gran ramera”, esto no es más que otra contradicción, o a lo mucho el delirio de un pobre hombre atormentado por sus propios fantasmas.
En primer lugar, el libro de apocalipsis casi no fue aceptado en el canon bíblico por su evidente gnosticismo, además de referencias obvias a un juicio final, idea más propia de otras culturas, y que refiere a cualquier lector medianamente informado al zoroastrismo, incluso a la leyenda nórdica de la batalla de Ragnarok, donde el lobo Fenrir comandará las fuerzas del mal, y todos los héroes volverán a la vida, así como todos los malvados, para un último enfrentamiento. Cualquiera que lo lea, así como otros evangelios, sabrán que el énfasis cristiano en la naturaleza trascendental del reino de Jehová deriva del gnosticismo y el zoroastrismo, en los cuales la contraposición cuerpo-alma es evidente y de suma importancia, tanto como para desdeñar el cuerpo a expensas del alma, buscando la liberación de ésta. En el caso cristiano, esta idea se transformó en el reino de los cielos, el cual era el objetivo a alcanzar al final de la vida. En todos estos casos, la trascendentalidad de la recompensa era el aliciente perfecto para soportar e incluso menospreciar el cuerpo y todo lo material. Y es por esto que los cristianos han arruinado el mundo, despreciado el conocimiento y actuado siempre de forma tan irracional cuando algo amenaza sus creencias. Y no es para menos, pues el hecho de perder semejante perspectiva y reducirse a sí mismos a solo materia funcional es algo que casi nadie tiene el valor de aceptar. Prefieren vivir engañados en una dulce fantasía a abrirse a cualquier posibilidad real, sea la que sea, y aceptarla con valor y gallardía. Por culpa del cristianismo la humanidad ha tenido un lastimoso derrotero, una actitud mucho más cobarde y homicida. Con la muerte del conocimiento antiguo mataron lo que el mundo pudo ser. Pero con el nuevo conocimiento, el conocimiento científico, con éste no podrán, e inevitablemente el mundo llegará a ser lo que tenga que ser, y nadie podrá detenerlo.
En segundo lugar, Juan, el escritor de ese libro, a quien llaman “el teólogo”, era un hombre torturado. Su destino final, un encierro en una prisión hasta sus últimos días, hace que esta obra pueda ser considerada como producto de la mente de un alienado. No puede descartarse que, de haber existido, haya sido un loco o haya llegado a serlo por efecto del encierro. Y quien se tome en serio esta obra, que exuda demencia, gnosticismo, esperanza de pie de tumba y un tufo a putrefacción física y mental, de él por lo menos se puede decir que no está bien de la cabeza, o que no es suficientemente crítico. Y ambas condiciones se cumplen a la perfección cuando se trata de los testigos de Jehová.
En tercer lugar, es extraño que a pesar de que consideran al conjunto de religiones mundiales como falsas, en especial a la iglesia católica y a las creencias mágicas, adopte su elección de las escrituras. Es muy extraño, y no habla muy bien de su calidad y santidad cristianas. Deberían, si realmente se llaman a sí mismos “el esclavo fiel y discreto”, hacer su propia elección de los libros de la biblia, como lo hacen los protestantes, que tienen su propia versión, la Nueva Versión Internacional, donde se excluyen los deuterocanónicos, pues a su parecer no son inspirados por Jehová. El que los testigos de Jehová no hagan esto hace pensar que no son tan santos, críticos ni puristas como suelen predicar, sino mas bien que sus creencias son convenidas e hipócritas.
Y en cuarto y último lugar, no sorprende la diferencia entre apocalipsis y los demás libros en cuanto al tema del infierno, pues los demás los consideran igual, mientras que apocalipsis los trata como algo diferente. Esto es debido a la influencia, primero zoroástrica y luego gnóstica, en la creencia cristiana. No sorprende que aceptaran este libro de mala gana, pues contradice otros pasajes de la biblia, así como la creencia judía de que eran lo mismo. Es más, el concepto de infierno tal y como lo conocemos hoy es una inclusión relativamente tardía en el judaísmo, producto del sincretismo ocurrido en el exilio. Esto es otra muestra que lo crucial de toda nueva creencia es saber claramente en lo que no se cree, y en segundo lugar lo que sí se cree. Frente a las múltiples citas de Jesús condenando a sus adversarios al infierno de fuego, y viendo la diferencia entre éste y la primitiva idea judía del seol (donde no se habla de fuego), las semejanzas crecientes con el mismo cuando la historia judía avanza, junto al intercambio religioso y cultural (el seol como lugar de tormento), y su uso indiscriminado en boca de los evangelistas, es posible decir sin lugar a dudas que el infierno cristiano es el producto por absorción de todas estas creencias previas, y que el la época del nuevo testamento todas se tratan como una sola. Además, debemos recordar que la biblia fue seleccionada por los padres de la iglesia y el gobernante de turno, no por la comunidad cristiana, por lo que dicha elección, desde un punto de vista imparcial, solo refleja sus intereses y pareceres, y lo que ellos consideraban que encajaba entre sí Por ello la mala gana de aceptar el apocalipsis, porque no encajaba. Pero no tuvieron otra opción. Y dado que era considerado un texto con considerable influencia gnóstica, podemos imaginarnos que los demás textos cristianos gnósticos tenían una idea similar, y que todos ellos serían tanto o más incompatibles con la biblia. La publicación reciente de muchos textos gnósticos confirma esta teoría, y deja entrever que por lo menos en el cristianismo primitivo existían dos corrientes: La esotérica o mistérica, y la exotérica. Por ello no extraña que estos textos se contradigan, lo que de paso ayuda a demostrar la invalidez y la nula inspiración divina de todos ellos.
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